¿Qué nos regaló Dios a cada uno en este tiempo de pandemia?

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe”. Gálatas 5,22

 “Ahora Dios ha detenido el mundo. Ha impuesto una pausa a muchas de nuestras funciones materialistas. Quiere que reflexionemos sobre Su Presencia, que es lo más importante en nuestras vidas” Vassula Rydén; Profecías que se están realizando en este fin de los tiempos. 28 de marzo de 2020.

“De la pandemia no se sale igual: salimos mejores o peores”. Papa Francisco: el mundo necesita nuestro testimonio del Evangelio, 30 mayo de 2020

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Este encuentro de lectores de la VVeD del 3 de octubre de 2020 para dar testimonios de las vivencias espirituales durante la pandemia fue resultado de una petición de Teresita de Tucumán. Luego de reflexionarlo se decidió hacer una primera experiencia acotada a no más de 30 personas. Fueron invitados los participantes de los grupos de oración presenciales y virtuales y también otros lectores de la VVeD de diferentes provincias de la Argentina. Se les pidió que resumieran sus vivencias espirituales en 3 minutos. Luego se hizo un sorteo para establecer el orden en que las compartirían.

Hubo testimonios concretos y otros más abstractos. Una parte fueron propios de personas de clase media ya mayores que vivimos solas o con un familiar y en cierta forma tenemos los medios de hacernos de un tiempo de retiro para reflexionar sobre nuestra interioridad y relación con Dios, Otros tuvieron que seguir trabajando y/o ocuparse de su familia así que tenían una mirada dirigida a ver qué les pasaba en ese entorno.  Y allí vieron el obrar de Dios. Algunos tuvieron por primera vez la posibilidad de no trabajar tanto y tener ese tiempo para compartirlo con sus vecinos ya que vivieron el aislamiento preventivo en su barrio.

Extractamos de cada testimonio las partes que responden a la pregunta del título y las ordenamos según la secuencia en el encuentro.:

“Lo que puedo sacar de provechoso es la oración, al tener tiempo uno puede darse cuenta que puede acercarse más al Señor. El santo rosario siempre fue una deuda ya que lo rezaba cada tanto y ahora es una necesidad, no una obligación. También la coronilla es algo que me acerca mucho al Señor, vivir Su Pasión desde que está orando en el huerto hasta la Cruz. Y uno lo siente cada uno de esos momentos, no solo que dio Su vida sino cómo la dio.  y el Vía Crucis (…)y cómo dice Jesús hay que rezar de corazón. (…) lo que más me acerca a Jesús es pensar que Él no necesitaba hacer lo que hizo, ¡qué decisión tan grande venir a sufrir por nosotros siendo Dios!” (Samuel, Tucumán)

“He constatado la existencia de muchos apegos, (…) siempre los había tenido como males menores, incluso no confesados, y me he dado cuenta que me desvían de la mirada puesta en Jesús, o sea me distraen, son modos de compensación del encierro. He podido comprobar lo bien que hace la lectura bíblica, comenzar el día rezando el rosario además de los rosarios en comunidad. Y las actividades, que llamo del encuentro, las charlas, encuentros como el del Homenaje al P. Alberto, o como éste, lo bien que hacen para centrar la mirada en el mandato de sembrar Sus semillas, Sus Mensajes, para que todos Sus hijos conozcan Su infinito Amor”  (Hugo, CABA).

“Me han quedado varias cosas de la VVeD que se entrelazan con el Evangelio, que es cuando Jesús le exhorta, no le ordena, porque lo que hace Vassula es entregarse. Y hoy me pasó algo con respecto a eso. Hubo una situación de una necesidad y la persona que se había comprometido se echó atrás y pensé, qué haría Jesús en mi lugar, y la perdoné. En esta pandemia, las familias o se unen estrechamente o se desparraman. Nosotros estamos tratando permanentemente de estar unidos, de azuzarnos, entonces fui a buscar la comunión, para mi familia en la comunión espiritual de la Misa, entonces dije: que más quiero, lo otro es cháchara. Y hoy me llamó esa persona y me dijo que se arrepintió”.  (Pedro, CABA)

“Para mí ha aumentado un poco el nivel de ansiedad especialmente por la información sobre la enfermedad, con respecto a la vacuna, a la crisis económica. En cuanto a lo positivo he tenido una mejor conciencia de mí y de mi relación con Dios, volví a hacer la consagración a la Virgen, antes me costaba mucho rezar el rosario y ahora lo rezo casi todos los días y doy gracias a Dios, y me intereso más por el prójimo también, y comencé a despegarme de cosas, y en cuanto a la relación con la familia, ha sido mejor”. (Liz, Salta)

“Una de las cosas que pide Jesús es la Adoración y en diciembre inauguraron la capilla de adoración perpetua, alquilábamos un local porque en la parroquia parecía que no había lugar, y ahora cuando reabrieron comenzaron a hacer adoración pero ahora Jesús está en el altar del templo, veo como que quiso ordenar las cosas, ahora ya no está en la capillita de enfrente sino que está en el centro del templo y los adoradores estamos cubriendo todo el templo, aunque seamos pocas personas, Él está en Su lugar”. (Marta, Santa Fé)

Con la pandemia disponemos más de tiempo y eso me permite rezar el rosario todos los días, antes no lo hacía. Lo otro fue que inauguramos un taller de meditación de los Mensajes de la VVeD, los había leído todos del principio al fin allá por el 2002, me llevó 2 años porque los leía cuando iba al trabajo en el subte y entonces leía 20 minutos a la ida y a la vuelta.  Desde entonces no los había leído desde el principio. Los leía al azar y sentía que Dios me pedía que los volviese a leer desde el principio y secuencialmente. (…) Otra cosa que siento que Dios me está pidiendo es que recemos el Vía Crucis”. (Roberto, CABA)

En lo social he visto que personas que no eran de ir a Misa, han tenido la actitud de empezar a rezar, o en las redes sociales la gente pide oración. He visto esto más que en nosotros que deberíamos dar más el ejemplo de una transformación profunda. He visto eso sí, la posibilidad de hacer un examen más profundo de la conciencia, ver con mayor nitidez muchas falencias en mí y que eso repercute en mi vida cotidiana, con el peligro que uno quiere cambiarlo todo de golpe y no se puede. Uno tiene que tener paciencia con uno mismo, Y tratar de entender a las demás personas que tienen situaciones diferentes a la mía”. (Eduardo, Buenos Aires)

“No hemos podido en la Beth Myriam parar, estamos contemplando la pandemia pasar, pero estamos en una total acción porque las necesidades de nuestra gente son grandes y la de nuestros niños principalmente. Damos gracias que tenemos maestros tan valientes que nos han acompañado todo el tiempo, por eso estamos en constante oración y vemos la protección de Dios. Hay un mensaje del 2003 donde dice “Yo les daré mi poder, la gracia para que se fortalezcan (…)”. Dios necesita que estemos presentes educando un niño que no tiene medios (..) En Mendoza les ponen nota a los niños y nuestros niños no tienen teléfono …  y hemos tenido que poner en la BM la internet al servicio de nuestros niños (…). Cuento con la oración y el apoyo material de ustedes”. (Juanita, Mendoza)

Para mí la pandemia fue una experiencia de corrección, porque considero que el encierro en uno mismo y la forma de vivir las cosas materiales es algo horrible, hartante, no edifica y no nutre, y no sirve y no perdura. Me llevó a mí al desierto espiritual y en ese desierto de silencio siempre está Dios. (…) sin Dios todo es horrible… Aprendí en la pandemia el valor de los sacramentos, la Eucaristía…el Amor, la Paz y la Alegría vienen del corazón eucarístico de Jesús”. (María Victoria, California, USA)

“me sorprendió no sentirme sola porque pude profundizar mi relación con Jesús a través de la VVeD rezando virtualmente el rosario todos los días. En la Pascua fue muy importante porque antes, por las actividades, me era muy difícil vivirla toda la semana con mayor intimidad con Cristo. El taller de lectura de los Mensajes me hizo darme cuenta de por qué es ese orden de lectura y me siento muy entusiasmada y hermanada con la gente de la VVeD. Y también la comunicación virtual me permitió estar con gente de las provincias ya que antes sólo me veía con los que tenía cerca. Esas cositas que no esperas que una pandemia te pueda dar, son como un regalo de Dios”.   (Adriana, CABA)

Leo la VVeD del correo y un poquito antes de dormir. El Mensaje que abrí me dice que el Amor de Dios por nosotros es total. Vassula se sentía una leprosa ante Dios por sus pecados pero Él no la culpa por ellos porque es parte del plan de Dios que nos lleva al arrepentimiento y a una vida inmortal con Él. ¡Para eso tenemos que renunciar a nuestra voluntad y a los bienes del mundo que los compramos, y no sabemos para qué, y los guardamos, miro alrededor todo esto y para qué!!! … sin comprender que se acercan días distintos a los acostumbrados. Él nos llama a todos antes, dice Vassula, que Su retribución venga”. (Oscar, Tucumán)

Lo primero que me vino a la mente fue aceptar todo lo que nos tocara vivir ya que si Dios lo permite esa es Su Voluntad, sin pensar en el futuro o sea haciendo ayuno de noticias, de chats, videos, predicciones, profecías, análisis políticos o religiosos, reduciendo todo esto a lo mínimo indispensable, y proponiéndome vivir más intensamente el “Nosotros”. Fue un tiempo de desierto en que lo único es perseverar y no buscar consuelos humanos (…) Reflexioné sobre lo que significaban las misas virtuales y no poder comulgar y recordé los pasajes de la VVeD donde se habla de la supresión del sacrificio perpetuo (…) que incluye el de alabanza que debería elevarse del altar de nuestras almas.” (Pablo, CABA) Ver Consejos extractados de la VVeD

“Comencé a rezar por las mañanas, a rezar el rosario y a participar de las Misas virtuales, y antes de dormir hago media hora de adoración al Santísimo. El Señor a través de estos hábitos que son como un ancla en el mar para mí me ha mostrado que debo ponerlo a Él como centro y prioridad en mi vida (…) también lo hago en la perseverancia en mi grupo de oración San Francisco de Asís y en el taller de lectura San Miguel Arcángel. Sin ellos no podría haber vivido con fortaleza el fallecimiento de mi papá hace cinco días. Trabajo desde mi casa y tengo que ayudar a mis hijos en las tareas. Cuando me siento desbordada le pido a Jesús que me ayude a verLo en esas tareas y hacerlas con amor”.   (Patricia, Buenos Aires).

“Ya saben por qué no he podido formar un grupo de oración de la VVeD. Conocí la VVeD en el 2002 y su lectura me llevó a una profundización de cómo poder llegar al Señor. Tengo dos hijos en el exterior, una hija de 19 años que no pudo venir para la Pascua y no sé cuándo podrá, y otro en España que está con Codiv y en medio de todo eso el Señor me dio fortaleza y me hizo saber que no nos abandona. Y que en lo que pudiera pasar Él iba a estar presente. Había más de 100 personas de diversos grupos de oración orando por mi consuegra que estaba sola, con 93 años en un hospital, sin que nadie la pudiera consolar, habiendo sufrido dos ACV y a la semana con toda la oración se pudo comunicar con una hija que estaba con COVID, pudo volver a su casa, conocer a su nieto y morir en paz (…)  En todo nos sostuvo la oración”. (Celia, Chubut)

“En este tiempo de aislamiento tenemos el rezo del rosario con Hugo cada 15 días en forma virtual. El testimonio que les puedo dar es que esta pandemia hizo que pueda descubrir a mis vecinos porque antes con el tema que uno está ocupado a veces ni veía a los vecinos y hoy es verlos, saber cómo están. Y descubrir a la familia porque antes estaba ocupada por el trabajo. Una de las cosas que dice la VVeD es la oración, pero la oración con el corazón (…) Mis hijos están estudiando de bomberos y por protocolo tuvieron que estar internados y eso hizo que mi hijo pudiera valorarnos y nosotros también, a él lo dejaron salir el día de su cumpleaños y vino muy cambiado y eso fue la obra de Dios”  (Maria Epifanía, CABA)

La VVeD es un mensaje de amor tan grande de Dios para esta época que nos permite profundizar lo que nos dice el Señor en la Biblia. Agradecemos que tenemos esta casa para pasar esta pandemia y con una familia tan numerosa por la que hay que orar mucho (….) van a ser 43 los bisnietos, los nietos son 31 y un tataranieto, cinco generaciones en la tierra… así que alabando a Dios lo más que puedo, y la oración diaria, nosotros rezamos las laudes porque soy de la familia dominica, y recordándolos en la misa a todos mis hermanos de la VVeD. Y como dicen las hermanas hay que tener alegría y adelante y ¡Viva Jesús y la Virgen María! Amén” (Marta, San Juan)

“Experimento que muchos profetas nos advirtieron de este momento, que íbamos a extrañar a nuestros sacerdotes y la comunión y esto está pasando, es como una desolación (…) Tenemos que ser honestos espiritualmente, pedir perdón, el Señor nos espera con los brazos abiertos, con el Corazón abierto y tenemos una misión de ir a buscar al hermano para que venga… tenemos todas las bendiciones habidas y por haber… ¿qué tenemos que hacer? Salir a bendecir, orar, pedir, buscar a nuestros hermanos, ¡misionar! Cuántos hermanos se fueron de este mundo en una soledad absoluta por el Covid…”    (Coco, Tucumán)

“La tecnología, que la vine a descubrir ahora, fue una nueva forma de acercarme a los demás ya que pude compartir y encontrarme con mis hermanos de la VVeD; con ellos pudimos difundir los Mensajes, atraer a nuevos lectores porque hicimos reuniones abiertas; sentir que estamos juntos a la distancia y eso es también trabajar por la unidad. No es que corté con el mundo sino que ahora me conecto con el mundo de una manera diferente. ¿Qué significó la cuarentena para mí?: el silencio, un tiempo perfecto para hacer posible una intimidad más profunda y sentida con Dios, un tiempo para reflexionar acerca del lugar que le estoy dando a Dios en mi vida” (Beatriz, Buenos Aires)

He sentido la inmensa fuerza de Dios que logró abrir mi corazón, mi alma y mis ojos al silencio con mayúscula y en ese silencio descubrí que reinaba él, supe que ese era mi camino entonces, que tanto se lo había pedido, y pese a que hace seis meses que no asisto a Misa y sólo dos veces recibí la Eucaristía, pero nunca, nunca me sentí más cerca de Él. En la ausencia del mundo me entregó este hermoso regalo que lo vivo con Fe y Alegría. Y para terminar les leeré un Mensaje de la VVeD, del 15.09.91, donde Jesús nos dice así: “Despierta de tu profundo sueño, te estás dirigiendo a la ruina. Sacúdete el polvo que te cubre y levántate de entre los muertos, el fin de los tiempos está más cerca de lo que piensas…” (Teresita, Tucumán)

“Como soy docente fui arrojada a muchísima actividad, pero en esta nueva situación hay una mayor conciencia de abandonarme a Él a diario, una mayor conciencia de Su Presencia. En los lugares donde hay mucha oscuridad puedo ver que Él está haciéndose Su Camino, en los colegios donde estoy las situaciones son bastante complicadas, muy complicadas, y surgen grupos de oración, surgen Misas virtuales, y hay una necesidad enorme de que lo anunciemos y que les digan que Él nos ama y nos acepta como somos y me invita a levantarme de mi letargo; que me levante y salga a anunciarlo, con urgencia como dice el Mensaje que leyó Teresita”.  (Ana B. de Buenos Aires)

“El tiempo de la Pandemia no pensé que iba a ser tan duradero. Pensé que en unos días volvíamos a las clases, a la escuela, a la vida, en mi caso, corriendo de siempre. Y me sorprendió, aunque Jesús nos lo avisó a través de Vassula. Y comencé a sentir como un llamado más personal a la oración y a partir de una invitación me uní a un grupo de oración, el de los miércoles, y me hizo muchísimo bien. Y entendí que Dios me estaba queriendo decir que los Mensajes no son sólo para el crecimiento personal. Son para ser vividos también comunitariamente. Y también el llamar a otros a conocer los Mensajes no es algo que podemos dejar para otra pandemia”. (Marcela; CABA)

Soy de la villa 21.24. Y la verdad que fue muy difícil porque no sabíamos qué iba a pasar, pero después los vecinos empezamos a perder un poco el miedo, empezamos a ayudarnos. Hoy por hoy le tenemos mucho respeto a la enfermedad. Muchos vecinos empezaron a rezar en sus casas, que jamás han rezado, y a unirse a la familia. Nos hizo crecer como barrio, como comunidad y también me hizo entender muchas cosas, a valorar más la vida, teníamos la libertad para ir a una plaza, para darnos ese fuerte abrazo que nos hace falta. Valorar un trabajo aunque sea chiquito. Extrañamos los retiros espirituales, salir al encuentro de mujeres con la Iglesia. Esta pandemia nos fortaleció” Carolina, CABA)

Comencé junto a mi marido el confinamiento con buen ánimo. Luego de la Pascua me di cuenta que extrañaba muchísimo los sacramentos aunque asistía virtualmente a las Misas y me sentía muy acompañada por el rezo del rosario diario en varios de nuestros grupos virtuales de oración. Tuve que seguir luchando con las tentaciones y debilidades de siempre, solo con la oración. Acompañar y escuchar a los afligidos y cooperar en las tareas comunes vinculadas a la difusión de los Mensajes me ayudó a huir de los dimes y diretes de las noticias mundanas que favorecen el miedo, la ansiedad y la incertidumbre”. (Ana C., CABA)

Más allá del estilo personal de cada uno hay hilos conductores en los testimonios, uno es el tener más tiempo para Dios y la familia, y otro el darse cuenta de lo bueno y lo malo del modo de vivir anterior y de nuevas posibilidades.

Entre todos describimos los regalos de Dios que seguramente recibimos todos en alguna medida: nos dimos cuenta que teníamos muchas cosas que no nos servían para nada, y de los apegos que nos distraen de Jesús y vimos muchas de las falencias que nos impiden vernos en profundidad como nos ve Dios. Comenzamos a valorar la libertad de ir a donde deseábamos y abrazarnos, a ver que la tecnología podemos usarla para compartir a Dios. Comenzamos a sentir la oración, a valorar la Biblia y las devociones tradicionales que hacíamos por obligación. Nos dimos cuenta que Dios nos cuida y nos da Su fortaleza en el servicio y en la tribulación, y en Su Silencio fuimos más conscientes de Su Presencia en nuestro interior, en Su Intimidad. Pero también en Su obrar en los que nos rodean, advertimos que la gente pide oración y los que no oraban comenzaron a hacerlo. Recordamos el valor central de la adoración de Su Santa Presencia en los Sacramentos. Y comenzamos a rumiar con el corazón cómo dio Su Vida el Señor por cada uno.

La pandemia nos ayudó a darnos cuenta de la importancia que tiene la familia, la comunidad y también el llamado a la misión, la urgencia de anunciar al Señor a los que Lo necesitan y no Lo conocen.

En una nota de Vassula al mensaje del 13 de diciembre de 1993, dice que cuando Dios se revela y brilla en un alma el contraste entre la Luz y la oscuridad es tan grande que el alma ve sus imperfecciones. Esa iluminación de la conciencia, dice Vassula que llega por oleadas. Puede llegarnos sin estar acompañada de signos extraordinarios, solo como un suave aletear del Espíritu Santo que nos aclara y centra la mirada. Ahora queda por discernir si este tiempo de darse cuenta se traduce en los frutos del Espíritu Santo (Gálatas. 5,22-23) y en su irradiación en el entorno. Eso se verá en el andar del Camino en comunidad.

Para la gloria de Dios y Su Reino en cada corazón
VVeD en Argentina

Colabore con la Beth Myriam de Mendoza

Invitación: los lectores de la VVeD que no pudieron dar su testimonio sobre la pregunta del título pueden enviar sus testimonios por escrito en contacto, no más de 140 palabras, y agregar nombre y apellido, lugar de residencia y decir si participan ya de un grupo de oración o un taller y de cuál. Los publicaremos aquí

Nuestras Vivencias Espirituales durante la pandemia


En aquella misma hora El se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Lucas 10:21

“Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos» CARTA ENCÍCLICA FRATELLI TUTTI DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE LA FRATERNIDAD Y LA AMISTAD SOCIAL, 3 de octubre de 2020

Mis obras se puede comparar a una parra. Florecerán y producirán sus frutos en la estación apropiada, como la vid produce frutos a su debido tiempo” VVeD 25 de julio de 1988.


¡Hola hermanos!..Soy Patricia Di Lorenzo del Grupo de Oración San Francisco de Asís

, y hoy sábado 3 de octubre, hemos compartido un encuentro* donde hemos volcado todo lo que ha hecho el Señor en nosotros en esta cuarentena, a través de los mensajes de la Verdadera Vida en Dios. Comenzamos a las 17 hs, por Zoom, terminando a las 19 hs aproximadamente..Tuvimos como moderador a Roberto, y uno a uno fuimos compartiendo nuestro testimonio de vida con micrófono abierto (3 min cada uno)…

Fue muy emotivo ver cómo el Señor actúa en la vida en cada hermano, a través de este Himno de Amor. Me hizo amar más a Dios y sentir el deseo de compartir estos testimonios con aquellos que no lo conocen…También se sintió la necesidad de profundizar en el Vía Crucis de Nuestro Señor…Se vivenció cómo a través de los sacramentos, la Eucaristía ( en muchos casos virtual) y la oración personal y comunitaria se fortalece nuestra fe, en estos tiempos tan difíciles, pero llenos de esperanza y misericordia…Fuimos alrededor de 27 lectores de distintas provincias.

Les comparto a continuación el sentido testimonio de María Victoria Gianaria, cordobesa pero que vive en California, EE.UU…Bendito sea el Señor, por amarnos hasta la locura!…Un fuerte abrazo hermanos, en unión con Los Dos Corazones.

♥️♥️♥️

Maravilloso los testimonios de gracia y misericordia de cada uno de los hermanos y hermanas que hablaron. Siento una inmensa Alegría de Amor y agradecimiento a Dios por cada persona y sus hermosuras, cada palabra pronunciada fue de edificación, y de mucha belleza. Nadie dijo algo de más. Muy hermosos todos los testimonios No recuerdo todos los nombres pero si sus corazones y sus voces Coco, Celia, Caro, Beatriz, Marcela, Roberto Martha , Patri, Pablo y nuestro Huguito. Todos, todos. Y como frutilla del postre Ana🌹
Estoy conmovida de la hermosura y las palabras oídas Una edificación en el Amor. Las maravillas que hace Dios con nosotros me emocionaron hasta las lagrimas de Alegría y felicidad.  Porque solo Dios puede hacer esta obra. Bendita de su Amor. Gracias por corresponder al Amor y a la llamada de nuestro Dios.

Pidamos a Dios Que traiga  por medio de su Espíritu Santo a más niños y jóvenes.  Que vengan todos a Jesús Y lo conozcan. Y que todos conozcan Con el Amor que somos Amados♥️♥️♥️

Maravillas son todas tus obras señor Jesús, 
Hijo de Dios Autor de la vida.
Bendito sea tu nombre.
Vengan todos los que leen y escuchan.
Dios los está invitando a conocerlo 
Y dejarse Amar por El

♥️♥️♥️

Mas testimonios en ¿Que nos regaló Dios a cada uno en este tiempo de pandemia?

Así fue como María me llevó a Jesús, y Él “restauró la memoria de mi alma”.

A los 27 años, siendo una católica ferviente, conocí una Iglesia Ortodoxa, allí creí haber encontrado “lo que me faltaba”, al menos así me sentía yo, como habiendo descubierto sin saberlo que La Iglesia, El Cuerpo de Cristo, no está completa si continúa dividida. Al año de haber ido por primera vez a una Liturgia Ortodoxa, recibí el Sacramento de la Crismación. Durante los primeros tiempos, sentía una alegría inmensa, estudiaba, hacía todos los cursos de teología y Biblia a mi alcance, cantaba en el coro, y recibí la bendición del Obispo para ocuparme de preparar el altar como Servidora del Templo, además de otras funciones que iban desde lo administrativo, a la preparación de cursos y la catequesis de los padres de familia; digamos que a lo que había estudiado en los cursos de catequista en la Iglesia Católico-Romana se sumó a lo adquirido en la Ortodoxa, y yo vivía esta “unidad” dentro mío con una total naturalidad y con el deseo de poder transmitir estas “riquezas”. Pero con el tiempo y con las exigencias, lentamente y sin darme cuenta me fui rigidizando, como si todo me llevara a definirme por un lado u otro, entonces entraba en conversaciones y críticas a la Iglesia Católica o al Santo Padre, o a las misas con guitarra, o las costumbres, y debo admitir que en parte por sentirme “extranjera” y por temor a perder el lugar que ocupaba en la comunidad y el aprecio de los que me rodeaban, perdí de vista al Señor,  y, lentamente, se fue diluyendo ese sentido de “Unidad” junto con mi alegría y mi entusiasmo, me volví “juez”, al punto de no ir a Misa si no tenía una Iglesia Ortodoxa cerca… lo único que conservé, y medio en secreto, fue el rezo del Rosario, en especial la novena a la Virgen del Rosario de San Nicolás, los días 17 al 25 de cada mes. Pasaron los años, mi marido se fue de casa y yo me sentí como San Juan en el Apocalipsis, que después de ver la “Gran Batalla” dice “y yo me quedé parado en la playa… “¿Qué hago?, y entonces un pensamiento vino a mi mente: “En estos casos, lo mejor es volver a casa de mamá…” y como mi Mamá era la Iglesia Romana, el domingo 25 de marzo de 2001, vestí a los chicos, me tomé un taxi, y entré en una Iglesia a la cual nunca había entrado, pero de la cual tenía referencias muy buenas en cuanto a la calidez de la comunidad. Fui directo al confesionario y le dije al sacerdote “Necesitamos asilo”, le expliqué brevemente la situación, y el Espíritu Santo, revoloteó por el confesionario, doy fe, porque el sacerdote, me tomó la mano y me dijo “Las puertas de esta Casa están abiertas, Don Bosco los recibe con los brazos abiertos”. Ese domingo se leyó el Evangelio del “Hijo Prodigo”… y por un momento pensé “es para mí” pero todavía seguía demasiado cerrada y rígida, incluso me enojé con una amiga que me dijo que el Señor me estaba diciendo que me perdonaba. ¿A mí? ¿Qué me tiene que perdonar a mí? Digamos que volví a casa de Mamá, pero sin aceptar la purificación que El Señor me estaba proponiendo… Al año de esto, se confirmó que yo tenía cáncer, fui a una consulta médica porque ya no podía respirar y tenía un bulto en el cuello, me sacaron una radiografía de tórax y me dijeron: “Usted está respirando con un solo pulmón“. Los estudios dieron como resultado un Linfoma de Hodgkin, fase IV B, la médula tomada, y una perspectiva de 3 meses de vida. Con total crudeza me dieron este diagnóstico y me dijeron que se podía intentar una quimioterapia muy fuerte con algunas expectativas. Decidí esa noche que quería vivir y no seguir sobreviviendo, le dije al Señor que me ponía en Sus Manos y que, si Le parecía que valía la pena que viviera, estaba dispuesta a seguir el tratamiento, y sino que me llevara con Él. (Puedo decir hoy que me cumplió los dos deseos, me curó, y me llevó con Él también) Durante este pequeño calvario personal que es una quimioterapia, y habiendo decidido ser dócil y hacer todo lo que me dijeran los médicos, las Gracias empezaron a derramarse a raudales, yo sentía que debía ser “obediente” y esto siempre fue difícil para mí que suelo ser bastante rebelde, y que con la excusa de que “el celo por Tu Casa me consume”, a veces se me va la mano. Entonces se empezó a manifestar la Reina de la Paz (Medjugorje) a cada instante, la veía en la pantalla de la televisión, en todos lados, me encontraba con sus mensajes, conocía a gente que me hablaba de Ella, y rezaba, rezaba todo el día, y dado que no podía hacer otra cosa decidí que este tiempo lo iba a utilizar en lo más importante que podía hacer y lo único posible en mi estado: rezar. Además, y desde hacía años, me costaba mucho encontrar la manera de relacionarme con Jesús, entendía la relación con El Padre, y con María, pero con Jesús, no había caso, yo las oraciones se las dirigía al Padre o a la Virgen, con Jesús no hablaba nunca; mi único contacto era Eucarístico, y a través de las Lecturas, pero “cero” diálogo interior con Él, y empecé a sentir que algo me faltaba, entonces se lo pedí a María. La respuesta vino casi inmediatamente, me prestaron un libro sobre Medjugorje, allí leí una nota sobre el Padre Emiliano Tardif que era sanador, y como estaba enferma quise saber más de él, lo busqué en Internet y encontré que había fallecido, casi cierro la página, cuando leí algo sobre una tal Vassula, y por curiosidad, porque me llamó la atención el nombre, y porque “tenía que ser así”, entré en el sitio, y…”Se me abrieron los Cielos”, encontré una mujer ortodoxa que recibía mensajes de Jesús, como si esto fuera poco, veo la foto del que fuera mi Patriarca, Teoctist, y al teclear uno de los mensajes leo la frase “Mi Iglesia no puede respirar con un solo pulmón” y en ese momento supe que la Iglesia estaba tan enferma como yo. Inmediatamente escribí al foro preguntando si había alguien a quien dirigirse en Argentina, y me dieron la dirección de email de Pablo. Pablo me invitó a las reuniones de oración que al principio coincidían con días de quimioterapia, luego con los rayos que me trajeron complicaciones, hasta que el 14 de diciembre de 2002 por fin, pude ir a su casa a rezar. Así fue como María me llevó a Jesús, y Él “restauró la memoria de mi alma”, porque recordé que cuando yo tenía 9 años y estaba pupila en un Colegio, a la noche, a veces estaba tan triste que mientras todos dormían yo iba a la capilla y me pasaba horas hablándole a Jesús que estaba allí crucificado, y recuerdo que sentía que Él me podía entender porque también estaba solo, y de esa manera nos hacíamos compañía, y esos diálogos retornaron a pesar de los años transcurridos y con una cercanía que sólo se puede entender si se vuelve a sentir como un niño. Y entonces, la Unidad volvió a ser parte de mi respiración, al menos así lo veo yo, la unidad es una manera de respirar en Él. Jesús, de ser un Ser lejano con el cual no hablaba, se fue acercando a partir de la lectura de los mensajes; sin presionarme, me fue conquistando, y fue iluminando todo aquello que yo sabía de Él por la Teología y los Evangelios, pero ya no de manera racional sino desde el Corazón, contemplándolo a Él, porque esa es la Verdadera Teología. Y así fue que cuando yo ya me sentía como el Hijo Pródigo, y ya había aceptado que me estaba purificando por haber malgastado mi herencia, Él, encima, me dio una túnica nueva, puso un anillo en mi dedo y me hizo una Fiesta… Uno no está acostumbrado a tanto Amor, yo al menos debo admitir que todavía, a veces, me pregunto ¿todo esto es para mí? ¿No estaré soñando? Yo lo buscaba, pero Él se dejó encontrar, y compruebo a cada instante entre los amigos de la Verdadera Vida en Dios, que a todos nosotros nos busca con el mismo Amor, estemos donde estemos. Hoy Jesús esta acá sentado al lado mío, podría decir que este testimonio lo contamos “nosotros”, y siento que me está conduciendo hacia una espiritualidad Trinitaria, lo cual es entrar en La Familia de Dios, es allí donde ya no hay divisiones, que dentro mío puedo guardar fidelidad a Juan Pablo II y a los Patriarcas sin entrar en conflicto, que los conflictos están afuera y que debemos permanecer dentro de Su Corazón. A veces tropiezo y pienso “se habrá terminado el DIA del Señor para mí”, esto me angustia, algo que no tengo es paciencia, pero cuando logro salir de esas redes de desolación en que nos atrapa el “embaucador”, siempre recuerdo las palabras de Jesús a Vassula “Yo no cancelaré mis designios”. Estoy atravesando la purificación y reconozco que es como un camino ascendente en forma de espiral, que cuando uno cree que llegó a la meta, en realidad está retornando y vuelve a encontrarse con aspectos a purificar que no había visto antes y para esto Jesús nos habla del arrepentimiento incesante dándonos una Llave para abrir las puertas de Su Sagrado Corazón y empezando de nuevo cada día. De esto soy testigo y doy testimonio: Él no nos abandona jamás, aunque a veces permita que atravesemos desiertos, porque es la única manera de que nos demos cuenta de que tenemos sed y nada nos sacia en este mundo, porque no somos del mundo, somos Suyos.

Patricia Agresti (falleció el 25 de junio de 2009), Ciudad de  Buenos Aires, Argentina. – Enero de 2005 (11)

Experimenté la tiernísima Misericordia de Dios, perdonándome, fortaleciéndome, confirmándome en mi decisión.

Hola, soy Inés de 53 años. Comencé a conocer los mensajes de “La Verdadera Vida en Dios” hace 10 años a  través de una de mis hermanas, cuando había decidido salir de la situación de pecado en la que me encontraba (casada por civil con un hombre divorciado de su esposa, con quien estaba casado por Iglesia). A través de los mensajes experimenté la tiernísima Misericordia de Dios, perdonándome, fortaleciéndome, confirmándome en mi decisión y renovándome su invitación a la santidad, a la intimidad con Él, a la nueva consagración de mi vida a Él. (Había vivido 10 años consagrada en un instituto secular pero había salido antes de hacer los votos perpetuos por no sentirme capaz de vivir la castidad de por vida).

La lectura de los mensajes fue un bálsamo sanador, y a la vez un estímulo poderoso de superación, pero ya no por miedo, sino por amor. Nunca antes había leído algo que me acercara más a Jesús, que me “abriera el entendimiento para entender las Escrituras”, que me hiciera “comprender con el corazón” cómo nos ama Dios UNO Y TRINO. Encontré en ellos la resonancia de la oración sacerdotal de Jesús, “Que ellos sean UNO, Padre, como Tú y Yo somos UNO, para que el mundo crea que Tú me has enviado”. Me movieron a contemplar la Pasión de Jesús como si yo estuviera presente en esos momentos. Me incentivaron a rezar el rosario diariamente y la coronilla de la misericordia. Compartí los mensajes con muchas personas, algunos los rechazaron, otros los recibieron con indiferencia, pero dos personas los recibieron con fruto y me agradecieron haber sido instrumento para que se encontraran con ellos.

Intenté formar un grupo de oración con meditación de los mensajes, funcionó más o menos un año, con tres a cinco integrantes, pero tuvo como fruto que una capilla de mi parroquia recibiera el Santísimo en forma permanente y que se organizara la adoración en esa capilla durante 12 horas, una vez a la semana, y ya llevamos varios años, dos de las adoradoras comprometidas somos lectoras de la Verdadera Vida en Dios.

Primero conocí los mensajes por internet, después empecé a reenviarlos a mis contactos, después participé en un retiro de la VVeD en Buenos Aires, y luego fui consiguiendo los libros para poder tenerlos más a mano, presté algunos que no me devolvieron, hice fotocopias del primero para las integrantes del grupo, regalé otros y me guardé un ejemplar de cada uno.

Me ayudan mucho a mantener viva mi relación con Jesús, me ayudan a orar, a penetrar en los sentimientos de Jesús, a ofrecerme como víctima por la salvación del mundo. Me estimulan a la confianza y me mueven a la adoración, a la intercesión, al ofrecimiento de mi vida, a la obediencia, a la pobreza evangélica. Junto con ellos recibí la enorme gracia de la vivencia de la castidad alegre y llena de paz (desconocida hasta entonces por mí). Constantemente me cuestionan sobre mi vivencia del seguimiento de Jesús, siempre producen en mí el fruto del Espíritu: paz, alegría, amor. Durante su lectura se produjo en mí una toma de consciencia de pecados pasados que habían pasado desapercibidos por mí, incluso los consideraba obras buenas.

Sus profecías de estilo apocalíptico no me atemorizan, al contrario, me alientan en la esperanza de la completa renovación de la Iglesia y del Mundo y me mueven a aportar mi ofrecimiento para la realización de los planes de Dios. Su lectura me ha movido a amar más a la Iglesia, al Papa, a orar por su Unidad, por sus líderes, por sus pastores, a perseverar en la misa y comunión diarias, confesión frecuente. He conocido más la Iglesia ortodoxa, de la que poco sabía.

Soy más consciente de la Presencia continua de Jesús en mi vida cotidiana, tengo una relación más cercana con Él y a la vez más reverente, más consciente de mi miseria y de Su Santidad. Me falta el ardor misionero, la necesidad de transmitir su amor más explícitamente, pero le sigo pidiendo esta gracia que seguramente me dará si es para su Gloria y el bien de mis hermanos.

Inés,  Argentina – 19 julio 2014 (20)

El padre de mi niñita me exigía que la abortara

Me casé en el año 1995 con el papá de mis gemelos y de mi hijita. No duró mucho, ya que nos separamos y cada uno se fue por su lado, si bien los chicos siempre estaban conmigo. Viéndolo ahora, no era buena madre por el mismo estado lastimoso en el que estaba y como se dice por ahí, me estaba conociendo con un hombre.

Un buen día quise rezar pidiéndole a Dios que me ayudara a dejar de sufrir. A esas alturas, el sufrimiento era el pan de todos los días. Para mi sorpresa, ¡no recordaba ni el Padre Nuestro! Entonces escribí en el buscador de Internet “Oración a Jesús”. No sé cómo, pero lo que recuerdo después, es que yo estaba llorando sobre el teclado de la computadora, porque me estaba viendo en el estado en el que me veía Jesús. Sí, realmente sentía que, el Mensaje de la VVD que estaba leyendo había sido escrito para mí. Desde ese día no deje de leer los Mensajes nunca más.

El pecado es como una adicción, no es fácil dejarlo. Yo estaba muy sometida y continuaba saliendo con ese hombre, hasta que quedé embarazada de V. Se me vino la noche, como se dice por acá, porque el padre de mi niñita me exigía que la abortara. En ese entonces, ya llevaba aproximadamente dos meses leyendo los Mensajes por internet. Yo le respondía que no iba a abortar porque después no podría ver la Imagen de Jesús, ni continuar leyendo, sabiendo que el aborto es muy contrario a la palabra de Dios (A esas alturas, incluso me había comprado la Santa Biblia para acompañar la lectura de los Mensajes). Él me contestaba: “¿Cómo puedes amar algo que no ves?”

Fueron tantos los insultos… Lo más leve eran cosas como que si creía tanto en Dios, pues que Dios me ayude, que él no se quedaría a nuestro lado y que iba a ser una vergüenza para mis hijos ver a su madre de 40 años sola, con otro hijo sin padre. También me decía: “¿Cómo puedes creer tanto en Dios? Eres pobre; yo no veo que Dios te dé nada”. Me duele recordar porque lamentablemente viví momentos muy difíciles y el tentador no dejaba pasar la oportunidad de preguntarme dónde estaba Dios ….

Creo que estas fueron las peores pruebas que viví, así que lo que me resta decir es que Dios no me abandonó jamás y mis hijitos son muy unidos entre sí. Aman a su hermanita V. ¡Qué buena elección fue traerla a la vida! Fue Dios quien lo quiso así para mostrar Su Omnipotencia.

Seguramente que si no hubiera conocido la Verdadera Vida en Dios, hoy ya estaría totalmente muerta espiritualmente y sin oportunidades, porque antes de esto jamás nadie me hablo de lo que significa Amar.

Doy gracias a todos mis hermanos de la VVD, en especial a Patricia (que en Paz descanse), quien me consoló más de una vez cuando la desolación se hacía presente. Llamé a Pablo, quien me invitó a que fuera al grupo de oración en casa de Patricia. El día que nació V., milagrosamente, Sofía, del grupo de oración de la VVD estuvo acompañándome en el hospital, pidiendo la intervención urgente de los médicos porque veía que me ponía morada… y era que la bebita tenía un nudo real del cordón umbilical, y gracias a que ella estaba presente en la habitación pudo pedir auxilio a la guardia médica. Tampoco puedo dejar de lado que otra hermana de la VVD, me amparó cuando el papá de mi hija nos hizo desalojar la casa, dejándonos en la calle. Todos estos acontecimientos dieron frutos, los frutos de la total entrega y abnegación de mi propio ser, para que sea Él quien disponga de todas las cosas. Que se haga Su Voluntad. El día en que quedé sola en mi desconsuelo, abrí un libro de los Mensajes, buscando consuelo y me encontré con el Mensaje del 20 de abril de 1991 con la cita de Mateo 10, 28

“En verdad te digo, no tengas miedo de aquellos que matan el cuerpo pero no pueden matar al alma. Teme, más bien a aquel que puede destruir ambos, cuerpo y alma en el infierno. (Mt 10, 28)”

Hoy,  puedo dar gracias a Papá Dios, porque tengo paz interior, algo que nunca antes había sentido, ni vivido.

Débora, Ciudad Buenos Aires, Argentina, – diciembre 2010 (20)

Al recibir la Comunión, sentí la voz de Jesús que exclamaba: “¡SOY YO! SOY YO MISMO”

 

Jesúseucaris´ría_imageEn el año 2008 participé del Retiro de la VVD en Brasil. La primera charla fue acerca de la Misa ortodoxa. Yo nunca había participado en una y nos notificaron que al día siguiente se daría una Divina Liturgia -misa ortodoxa- a primera hora.

Por la noche estuve muy nerviosa porque no estaba segura de comulgar en una misa que no sentía que era mía… nunca logré dormir. Pasé la noche en vela tratando de analizar todo y a medida que pasaban las horas más me inquietaba. Finalmente cuando se hizo la hora de levantarnos, decidí que iba a participar pero no iba a comulgar.

Divina Liturgia en el V Retiro Latinoamericano de la VVeD- Brasil

Divina Liturgia en el V Retiro Latinoamericano de la VVeD

Al día siguiente entré al salón y vi la imagen de Jesús con la inscripción “mírame y sonríeme”. La misa ortodoxa comenzó. Al llegar la hora de comulgar, sentí que el Señor me llamaba hacia adelante (como una invitación). Al principio me resistí, porque había tomado mi decisión… pero a los pocos minutos, fui a comulgar y dije: “voy, Señor, para agradarte”. Al recibir la Comunión, sentí la voz de Jesús que exclamaba: “¡SOY YO! SOY YO MISMO” y repetía una y otra vez “¡SOY YO! SOY YO MISMO, EL MISMO… SOY YO…”;  al volver a mi lugar para dar gracias sentí que mi corazón latía tan fuerte que pensé que las personas que estaban a mi alrededor podían escucharlo. Sentí que mi alma quería salir del cuerpo y volar… nunca había sentido algo tan fuerte.

Mientras pasaba todo esto, se acabó el Pan consagrado y vi pasar a algunos sacerdotes católicos que fueron a buscar Hostias consagradas de la Misa apostólica romana (reservadas para la Adoración). Eso fue para mí un Signo asombroso. Aprendí que no había ninguna diferencia entre comulgar en una u otra liturgia. ¡El Señor Mismo me habló! Y me lo confirmó.

Magali, Argentina. – junio de 2014 (6).

Me ha dado la certeza del camino por mí emprendido en torno al ecumenismo.

Semana de la unidad de los cristianos

La Verdadera Vida en Dios nos muestra la dulce pedagogía de nuestro Creador que en su amorosa disposición pone a nuestro alcance las Joyas de su Sacratísimo Corazón- reservadas para estos tiempos- por intermedio de su instrumento, la señora Vassula Rydén. Ha sido, es y será para mí una obra de lectura, meditación y oración constante que me ha permitido lograr una mayor intimidad con la Santísima Trinidad y me ha dado la certeza del camino por mí emprendido desde hace muchísimas décadas en torno al ecumenismo que he practicado desde siempre con los hermanos reformados y más recientemente con los hermanos ortodoxos. Corrobora, además, la maternal asistencia de la Virgen Santa, de los santos y de los ángeles, así como el inexorable triunfo de su Corazón Inmaculado junto al de su Hijo, predicho por otros instrumentos de raigambre católica. Ojalá que pronto, muy pronto, “seamos Uno”, reunidos alrededor de un mismo altar, para la mayor Gloria de Dios.

Celia Amanda S, Chubut, Patagonia Argentina.- 29 de Junio de 2014 (5)

“Un Pentecostés personal”

¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? (Hechos 2: 8)

Conocer la Verdadera Vida en Dios fue providencial, pues me encontraba pésimo en el estado de mi vida, pero el buen Dios me tenía una sorpresa. Así y todo un día me piden colaborar para una presentación de Vassula en mi zona y me puse a servir con una alegría que hacía mucho no sentía.

La experiencia vivida un día de Mayo de 2003 fue simplemente maravillosa. Vassula tenía una conferencia por la tarde y en la mañana fuimos hasta un canal de televisión para una entrevista, yo estaba feliz de tenerla en mi ciudad pero sin duda no tenía cabal medida de lo que significaban los Mensajes, pues hasta esos días frecuentaba un grupo de la Nueva Era y lo consideraba casi como hoy considero el Ecumenismo, los justificaba en todo y casi siempre creía que lo hacían todo por amor aunque me costara entender que sólo mi propio Yo valía en este mundo y no debía aceptar la necesidad de que el “profeta Jesús” me guiara. De pronto el periodista pregunta ¿Qué opina Dios de la Nueva Era? y los cristales de mis anteojos saltaron y tuve que buscarlos en la penumbra del estudio de TV, escuché que la respuesta fue: es algo diabólico. Y algo en mi corazón me aclaró que era lo que yo debía incorporar a mi pensamiento. La decisión de un nunca más en mi corazón fue instantáneo. El Señor me sacó de un lugar donde todo vale para la confusión de las almas. Ahora comprendo, y sólo por Gracia, que sólo Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

CFsozbnUIAAWkXDPor la tarde, después de una conferencia de casi tres horas maravillosas, vamos con todo el grupo organizador a cenar con Vassula; yo no participé mucho de la conversación pues mi inglés es más que rudimentario, pero todo era tan hermoso en ese momento pues ella contó de sus experiencias en otras naciones, y luego el tema fue la Virgen María y las apariciones en el mundo, en particular de una en el continente africano; de pronto ella le dice a Pablo y Ana “pregúntenle qué es lo que no comprendió pues está entendiendo todo en su propia lengua”; sentí una sensación que no puedo explicar, pero sin lugar a dudas fue así: comprendí todo lo que hablaban, PERO EN ESPAÑOL; lo hemos analizado tantas veces con Ana Lizarralde y sólo queda alabar a Dios pues grande es su misericordia, que nos regala un Pentecostés personal para su Gloria. ¿Cabe alguna duda de que Él es quien nos escribe el maravilloso Himno de Amor, llamado por Él “La Verdadera Vida en Dios”? Ojalá nadie, nadie, nadie dude jamás.

Inés, Argentina. – 5 Junio 2014 (31)

“el amor ilimitado del Señor: la promesa de que si conseguimos unificar las fechas de Pascua…”

“La Verdadera Vida en Dios es el Amor.

De a poco, esta vida verdadera fue adueñándose de mí, a través de los mensajes del Señor y llegó inesperadamente, como llegan a veces las cosas del Señor, porque todavía no sé quién  me envió un mail  invitándome  a una charla que una señora llamada Vassula Rydén iba a dar en Buenos Aires, allá por el año 2003.

No pude asistir a esa charla, porque tenía que viajar a Portugal, pero sí me aseguré de que mi marido fuera y me contara. Así fue. Y así llegaron los libros con los Mensajes, y así también empezamos a reunirnos en grupos de oración que compartían esta espiritualidad trinitaria.

Ahora puedo decir que esos hermanos con los que me reunía a rezar son hoy mi familia. Y con ellos me he consagrado a María, con lo que somos más hermanos, todavía.

Mi vida espiritual se ha enriquecido, ha crecido y madurado con las palabras que el Señor nos dirige a través de Vassula, y que debemos tomar como dichas para cada uno de nosotros, porque amorosamente así nos lo pide Él. Se trata para mí de una charla directa con Jesús, que me invita con paciencia y dulzura a convertirme en un “nosotros”, verdadero cortejo, que me fue conquistando.

Mi mayor sorpresa fue descubrir en este diálogo lo que Jesús nos ama, cosa que siempre escuché, pero que no tenía idea de cuánto, de lo mucho, del grado extremo de ese amor. Podría pensarse  que si dio su vida por nosotros debía ser inmenso. Eso pensaba yo, pero mi idea acabada la tuve al leer estos mensajes, cuando Vassula describía sus gestos, su mirada, su voz, al pronunciar las palabas más amorosas que jamás haya escuchado. Así me convencí y me dije a mí misma: Jesús me ama hasta la locura.

Tal descubrimiento hizo que me sumergiera cada vez más y me sintiera cada vez más atrapada por este Himno de Amor y descubriera, de golpe, que tenía más hermanos de los que  creía: “católicos, ortodoxos, protestantes, todos sois hijos míos”.

Fue una sorpresa grandísima saber esto, y enterarme de que era un escándalo y pecado gravísimo que estuviéramos separados, que estábamos respirando con un solo pulmón, que la Casa de Oriente y de Occidente debían respirar juntas, que debíamos unirnos, que todos teníamos que estar dispuestos a ceder, que debíamos trabajar mucho para esto, amén de vivir los mensajes, que debíamos orar constantemente para conseguir la Unidad…Y nuevamente, el amor ilimitado del Señor: la promesa de que si conseguimos unificar las fechas de Pascua, Él hará el resto.

Mi vida, ahora, se ha hecho de esperanza, porque vivo esperando este milagro, que veo cada vez más cerca, sabiendo que el Señor hará su voluntad.

Mientras tanto, mis labios y mi corazón aprenden a alabarlo, a glorificarlo, a ofrecerle mi nada a Él, expresando cada vez palabras más sublimes, que endulzan  y alivian los sufrimientos del Señor, mientras  trato de abandonarme totalmente a su querer.

Es un camino muy difícil porque son muchas las dificultades, las pruebas repetidas que me extenúan, sobre todo cuando pretendo hacer las cosas por mí misma, olvidándome del “nosotros”, de que sola es imposible dar un paso, y de que nunca seré útil para restaurar Su Santuario, si no soy una con mis hermanos, porque en esto se funda Su Iglesia.”

Beatriz D., Buenos Aires, – 25 de junio de 2014 (35)

El plan de vida que Dios eligió para mí es perfecto: me fue enseñando para la unidad en la diversidad.

Publicado domingo 12 de abril de 2015 en que coinciden el Día de la Pascua de Resurrección en las Iglesias ortodoxas y el Día de la Fiesta de la Misericordia en la Iglesia Católica.

La Verdadera Vida en Dios es mi guía espiritual. En Octubre una amiga me avisó que Vassula venía a Argentina por segunda vez y fui a la iglesia Nuestra Sra. de Narek el 16 de octubre de 1995; me encontré en un lugar lleno de Alegría y cánticos. Así conocí a Vassula. ¡¡¡No podía creer lo que estaba escuchando!!! (Pues desde que era muy chica mis padres pero, aún más mi mamá, nos decían: ¡¡¡qué escándalo, unos cristianos decimos Jesús Resucitó!!!! En verdad Resucitó!!! y otros están de cuaresma!!!! O viceversa. ¿Qué es esto?) Así me crie con las quejas lógicas de la cristiandad dividida, pues nosotros somos Católicos Apostólicos Ortodoxos, en un país, Argentina, casi en su totalidad, Católicos Apostólicos Romanos y donde me preguntaban: ¿ustedes, creen en la Santísima Virgen? Ahí me tocó sufrir más ¡¡cuán poco Nos conocemos!! Mis padres decidieron enviarnos a mi hermano y a mí a colegios religiosos Católicos Romanos en época preconciliar. Había que explicar a mi directora, maestros, profesoras y compañeros, que en los días jueves y viernes Santo Ortodoxo no asistiría a las clases; preguntas, preguntas y más preguntas. Algo que no sabía cómo explicar ¡¡gran prueba!! En el colegio los primeros viernes de cada mes se celebraba Misa, Eucaristía y Adoración en conmemoración del Sagrado Corazón. Yo era la única que quedaba en el banco de la capilla sin poder comulgar. Pero lo peor fue un día, en la clase de religión, el capellán nos explicó que los miembros de mi fe eran considerados “cismáticos”, y que mediaba un anatema, entre la Iglesia romana y la oriental, palabra ésta que yo desconocía por lo que, tímidamente, pregunté qué quería decir. Y el Padre me respondió que era una excomulgada, que no pertenecía a la Iglesia. Mi rostro se tornó púrpura y mis lágrimas caían por mis mejillas, tenía nada más que 13 años. Pasado el shock, yo me arrodillaba en la capilla delante de la imagen hermosa de Cristo con su rostro tan bello con túnicas celestes, con el Sagrado Corazón al rojo vivo en el retablo sobre el altar, y le preguntaba. “¿Me perdonas? Porque acá me dicen que no te pertenezco, ¡pero yo te quiero!” Todo esto me fortaleció y fui aprendiendo las diferencias de ambas, la Iglesia Oriental con la Occidental. Durante la semana escolar asistía a la Capilla Romana del Colegio, y todos los domingos, en familia, asistíamos a la Sagrada Liturgia de la Iglesia Ortodoxa. En mi corazón la Iglesia ya era una, la que Jesús fundó el día de Pentecostés. El Santo Padre Juan XXIII con el Concilio Vaticano II y el Santo Padre Pablo VI y el Patriarca Su Eminencia Atenágoras, levantaron el Anatema y ¡¡¡ya no éramos excomulgados ni herejes!!! ¡Gracias a Dios!

Volviendo al encuentro en Narek, ¡no podía creer lo que estaba escuchando! Era la primera vez que escuchaba de otras personas lo que mis padres me enseñaron toda la vida: la unificación de las fechas de las Pascuas, y que la iglesia sea Una. Al final de la charla saludé a Vassula como si la conociera de toda la vida, era lo que mi alma ansiaba escuchar, la mejor sorpresa que tuve en muchos años; allí compré el primero y segundo libro de los mensajes que  leí en 2 días, sin dormir. Así aprendí cómo Dios nos quiere, cómo nos ofrece generosamente la intimidad con Él, El “Nosotros”, cómo nos enseña a perdonar, a pagar el mal con el bien y, sobretodo, cómo es su amor hacia nosotros y quiere divinizarnos. Descubrir su gran Amor a nosotros los miserables, los nada, me ha enriquecido espiritualmente porque con todo su amor, nos pide ser uno con Él, ¿qué más queremos?; por supuesto que también nos pide ser “almas víctimas”. Y así, con parte de mis amigos y compañeros de los grupos de oración de distintas tradiciones cristianas, decidimos consagrarnos al Sagrado Corazón de Jesús y al Sagrado Corazón de María, y convertirnos en una familia que desde hace muchos años compartimos una parte importantísima de nuestra vida y espiritualidad. Gracias Santísima Trinidad, Gracias Madre Santa, Gracias Vassula por tu fidelidad. El plan de vida que Dios eligió para mí es perfecto, me fue enseñando para la unidad en la diversidad. ¡Cómo se abrió mi mente! ¡¡¡Nosotros!!!

Sofía T., Ciudad de Buenos Aires, Argentina – 26 de junio de 2014 (3)