EL AMOR DE DIOS COMO PADRE

Buenas tardes, nos da mucho gusto estar acá con todos ustedes compartiendo estas reflexiones sobre el Amor del Padre Eterno, el arrepentimiento y la Eucaristía

La decisión que tomamos en el equipo de Evangelización a mediados de septiembre de continuar con las charlas y hacerlo con estos temas, me llevó a preguntarme, si no era una audacia de mi parte hablar del amor de Dios como Padre; al principio lo viví como un atrevimiento; si no hubiese conocido la VVeD y contado con las oraciones de sus grupos de oración, esto no hubiese sido posible, ya que mi formación teológica es muy elemental; pasado un tiempo comprendí, que era necesario darle un lugar al Espíritu Santo para que pudiese obrar, lo que me dio cierta tranquilidad para comenzar la tarea. Con estos recaudos, fui inspirado a hablar de mis vivencias, en especial aquellas, que la gracia hizo que las pueda identificar con Él Padre. Siempre tuve difuso el concepto del Dios uno y trino, las dificultades para discernir una Persona de la otra son variadas, en realidad en mi ignorancia me resulta más sencillo adjudicar los acontecimientos o pedidos a cualquiera de las tres Personas; sé que Él toma en cuenta mi intención de buscarlo, y que pone mi intención por encima de las limitaciones, y en Su bondad y paciencia me escucha, y si estoy atento contesta.           

Luego de esta breve introducción comienzo con el testimonio:

En el siguiente mensaje (24 abr 88) Vassula se ve sorprendida por su intimidad con el Padre Celestial (es de los 1ros mensajes)

Dice Vassula:

“Ayer, mientras hablaba con mi hermana acerca de lo que Dios quiere que yo haga, en el calor de la conversación, me sorprendí diciendo: “O Babas mou ipé na…”, que significa: “Abba me dijo…” (Papi me dijo…). Me encontré a mí misma llamando de una forma muy natural a Dios, como papi, en griego. Rápidamente, me detuve, porque vi a mi hermana boquiabierta. Puse mi mano sobre la boca y le expliqué que llamaba a Dios, Papi, sin querer. Pero, tan a menudo, me siento tan cerca de Él, y tantas veces digo que tengo dos familias, una que me fue dada en la tierra, pero allá arriba vive mi verdadera Santa Familia.”

“Vassula, cuando Me llamaste Abba (“Papi”, en arameo) Yo recibí esta palabra como una joya. No sabes cuánto Me atrae la sencillez. Sí, te he llamado descalza, porque de corazón lo eres.” 

Nunca pasó por mi corazón ni por mi cabeza llamar a Dios papito, ni siquiera a mi padre biológico, un gran y buen hombre, pero de una rigidez importante, que hacía casi imposible llamarle papito. Esto fue una gran sorpresa, el Papito, y la respuesta de Dios, las guardé en mi corazón.

Hay otros mensajes que me ayudaron a comprender esta manifestación de Yavhé como Padre, por ej, este Mensaje. del 10 de agosto de 1994; Jesús le dice a Vassula:

“En la Ternura de Su Amor, Mi Padre cubrió tu camino con zafiros. Un Rey, y sin embargo, tan maternal; un Juez, y sin embargo, tan tierno y amoroso; el Alfa y la Omega, y sin embargo, tan manso. Ven, Yo y tú. ¿Nosotros?    ¡Si!”                       

Continúo con mi día del Señor, que hoy, después de casi 25 años llamo el “día del Padre”. Con 51 años, en junio de 1996, me veo viajando a Europa por primera vez, más específicamente a Medjugorje, Croacia (lugar de aparición de la Virgen María), llevado de la mano por nuestra Madre, sin tener la más mínima conciencia de por qué viajaba, ni para qué. Ahí viví lo que se conoce también como “la iluminación de la conciencia”, vi mis pecados con los ojos de Dios; estuve nueve días, gran parte del tiempo llorando, rezando y me fueron dados el don de lágrimas y el don del ayuno, todas gracias, ya que no sabía rezar el rosario, mucho menos ayunar; recuerdo que lo único que atinaba a decir mientras lloraba era: “yo no sabía”, o sea, confesar mi ignorancia de cuánto había ofendido con mis actos a nuestro Padre Celestial, (hoy se me hace presente el Evangelio del hijo Pródigo: “Padre, pequé contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo.”) En un principio atribuí ese dialogo con Dios a la persona de Jesús, no se me ocurrió que estaba ante la presencia del Padre arrepintiéndome de mis graves y numerosos pecados; había dejado de ser su enemigo, estaba desconcertado; la sorpresa fue muy grande.

Sentí que me había inundado con Su amor otorgándome Su perdón. No hace mucho comprendí que cuando paraba de llorar ya estaba perdonado, sentí cómo la Paz y la libertad retornaban a mi alma; la confesión era un acto de obediencia, ligado a la humillación y la humildad. Todo esto ocurrió varias veces; quería quedarme a vivir en Medjugorje; Su presencia estaba por encima de todo, Su amor es imposible de describir.

En el Antiguo Testamento a Dios se lo conoce como un Dios omnipotente, inconmensurable, intangible, que no se lo podía ni siquiera nombrar, en muy pocas ocasiones se lo nombra como Padre, se podría decir que era el Dios que necesitábamos para esos tiempos, donde el amor de Dios se manifestaba por medio de Su justicia y en donde, la misericordia, la ternura, la dulzura, la piedad, la paciencia y la mansedumbre, estaban como veladas.

En el Nuevo Testamento, a partir de la venida de Jesús, Yahvé quiere revelarse más claramente como Padre y un Padre amoroso, como en el Bautismo de Jesús donde se manifiesta en medio de la Ssma Trinidad y dice “este es Mi Hijo, el elegido, en quien me complazco”; y en la Transfiguración Nos dice: “este es Mi Hijo muy amado escúchenlo.”

Pero la primera mención de Dios como Padre está en el Evangelio de Lucas Cap 2; cuando María y José lo encuentran a Jesús en el Templo hablando con los Doctores de la Ley, y le manifiestan la angustia de la búsqueda, Jesús les responde:
¿Como es que me buscaban? ¿No sabían que conviene que Yo esté en lo de Mi Padre? Pero ellos no comprendieron las palabras que les habló.

Luego bajó con ellos y volvieron a Nazaret, y estaba sometidos a Sus Padres. Su Madre conservaba todas esas palabras en su corazón. Sucede lo mismo cuando lo buscan la madre y sus hermanos, y Jesús responde: Mi Madre y Mis hermanos son los que cumplen la palabra de Mi Padre. Nuevamente, Su Madre conservaba todas esas palabras en su corazón. Su Palabra es el Amor.

Hay otros pasajes en los Evangelios donde Jesús manifiesta que en primer lugar está el amor al Padre, que ese amor forma parte de la obediencia en nosotros como hijos, y después está todo lo demás, incluida la propia familia; y una vez dejado sentado esto sigue sumiso a sus padres terrenales, o sea que como bien nos manifiestan los Evangelios, Jesús vino a hacernos conocer al Padre y el Padre es la fuente del Amor.

El 4 de octubre nuestro querido Papa, da a conocer la Encíclica “Fratelli Tutti”, que está inspirada en San Francisco de Asís, y nos dice en sus comienzos:

3. Sin desconocer las dificultades y peligros, San Francisco fue al encuentro del Sultán con la misma actitud que pedía a sus discípulos: que, sin negar su identidad, cuando fueran «entre sarracenos y otros infieles […] no promuevan disputas ni controversias, sino que estén sometidos a toda humana criatura por Dios» [3].  incluso ante quienes no compartían su fe. Como el caso del Sultán.  Continua……             

 4. Él no hacía la guerra dialéctica imponiendo doctrinas, sino que comunicaba el amor de Dios. Había entendido que «Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios» (1 Jn 4,16). De ese modo fue un padre fecundo que despertó el sueño de una sociedad fraterna, porque «sólo el hombre que acepta acercarse a otros seres en su movimiento propio, no para retenerlos en el suyo, sino para ayudarles a ser más ellos mismos, se hace realmente padre»

En una homilía sobre el Evangelio de Juan de este año Francisco habla de la orfandad:

Hoy podemos decir que hay una búsqueda del Padre y agrega (en Juan 14): “Yo me voy pero enviaré a otro que les recordará el acceso al Padre”; no viene para hacerse de clientes sino para recordarnos el camino al Padre.

Retomando esta homilía de Francisco, el Espíritu Santo nos viene a recordar en este tiempo de apostasía, por medio de este Himno de Amor (La Verdadera Vida en Dios), el infinito amor de Dios por Su creación, ahora como Padre, y recrea esta relación en términos familiares, tomando como una joya el llamarlo “Papito” (como vimos en el mensaje del comienzo), sin que olvidemos que Él es Santo, (nuestra Madre –Mamita- hace algo similar cuando juega a las escondidas con las niñas en su aparición de Garabandal).

En este mensaje del 15 de julio de 1996 vuelve a hablar El Padre:

Hija Mía, te habla tu Padre. Yahvéh es Mi Nombre.

 Puesto que tu corazón suspira por pronunciar palabras de Sabiduría y Entendimiento, para revelar Mi Santidad y las Riquezas de Mi Reino, Yo te concederé este favor, para que multitud de naciones puedan escuchar Mi Voz y lleguen a conocerme y comprender que Yo soy Padre. Sí, hazles saber que Yo soy su Padre y que todos ustedes son la obra de Mi Amor.

En nuestra orfandad, la búsqueda del Padre está siempre presente, aunque muchas veces lo ignoremos, y ésta se acentúa cuando el padre terrenal que nos tocó, (o que fuimos, o que somos), no representa esta imagen del Padre Celestial, y, ni qué decir, de este mundo en el cual vivimos que nos hace sentir huérfanos día a día.

En el Mensaje que sigue, del 31 de enero de 1996, nos recuerda Su Amor y nos pide que manifestemos nuestro amor, sembrando el testimonio de Su Amor por Su creación:

Y a ti, hija Mía, te reconfortaré a ti y a todos los que confían en Mí. Los tiempos son malos, pero recuerden que su Creador se inclina tiernamente sobre todos ustedes. Trabajen en paz en Mi Nombre. Adornen Mi Nombre con su amor y continúen plantando viñas en tierras áridas. Yo soy su Padre, déjenme ser su consuelo, recordando que Mi Amor por ustedes nunca los dejará.

Tener al Padre Eterno como consuelo es algo que me enternece y me hace amarlo.

En este otro Mensaje (6 de junio de 1991) nos recuerda cuál es su método para salvarnos:

¡Generación! Me propongo salvarte… pero no con amenazas o desastres, con enojo o censuras. Pienso salvarte, generación, envolviéndote con Mi Amor y Misericordia para cubrir tu desnudez. Te estoy enviando Mi Espíritu Santo con prodigalidad para que tu espíritu lleno de Mi Espíritu Me grite: ¡Abba!

En el siguiente (3 de febrero de 2003) nos cuenta que no es la rigidez (la ley) lo que cuenta sino el amor:

Generación, pongo Mi Amor ante tus ojos y, aunque Mi Amor está por encima de la comprensión humana, ven, haz una pausa durante un rato para reflexionar y entiende que Yo soy Dios, pero igualmente Padre. Yo no hablo con formulaciones rígidas, no es así como hago a los Santos y a los Mártires. Mi dulce conversación contigo es virtud y religión.

Volvemos al inicio, al misterio de la Santísima Trinidad, que como misterio lo único que yo puedo hacer es aceptarlo, y no ponerlo bajo el yugo de mi razón que no tiene ninguna posibilidad de entender este misterio, al cual el Espíritu Santo nos convoca a lo largo de toda la obra a unirnos en un “nosotros con la Trinidad” y con Su creación.

Lo que no dije, es, cómo conocí la VVeD, fue en un retiro espiritual donde seguía buscando a Aquél que había llenado mi corazón de amor, pero que en mi soberbia de creer que había tenido algún mérito personal, Lo había perdido; alguien me ofreció un libro de los Mensajes; como curiosidad lo tomé, lo abrí al azar para ojearlo, y detuve mi vista en un mensaje que decía:

“porque no he conocido nadie más miserable que vos, para que nadie dude que el que obro soy Yo”. Acáes Jesúsquien habla, en este caso como Padre (me rescata por 2da. vez con Su gratuidad de Amor; cambié el nombre de Vassula por el mío, pregunté ‘dónde puedo conseguir estos mensajes’ y me dieron el teléfono de Pablo; esto fue el 8-12-2000, y aquí estoy todavía, gracias al Espíritu Santo.

Para ir concluyendo quiero leerles tres mensajes.

En el del 6 de junio de 2000 habla de su trato, de Su Ternura y Dulzura y de la recuperación de nuestra devoción que requiere hacer las paces con Él y arrepentirnos: 

Sí, Vassula, te he llamado y tú Me has respondido para hablar por Mí. Te he llamado para hacer ostentación, como dijiste, de Mi Misericordia, para que, a través de esta Llamada Divina, muchos pecadores sientan remordimiento y sean inducidos a hacer las paces Conmigo y arrepentirse. Entonces, cuando vean la forma en que Yo te estoy tratando y cuántas gracias he estado derramando sobre ti, otros puedan también sentirse atraídos por Mi Ternura, y decidir cambiar sus vidas y comenzar a vivir una verdadera vida en Mí, sabiendo que, una vez que se decidan por Mí, ellos también probarán Mi dulzura. Sus devociones aumentarán y aquellos que vivieron sin ningún tipo de devoción, aprenderán también a rezar incesantemente…

En el siguiente, del 12 de abril de 1995, (fue abierto en el Grupo de Oración S. Francisco de Asís) nos hace preguntas que yo no puedo responder:

                                                                                                                        Yo, que he alentado en ustedes un espíritu de vida, ¿no merezco más para ustedes? Tantos de ustedes leen y leen Mis Mensajes pero sin vivirlos, porque, hijos míos,

leen sin comprender. 


Tan tiernamente como trata un padre a sus hijos los he tratado Yo y he revelado a vuestro corazón este Tesoro Inagotable que había estado oculto durante generaciones y que estaba guardado para vuestros Tiempos, estos Tiempos en los que el Conocimiento y la Fe serían despreciados a causa de la frialdad del mundo. Mi Tesoro estaba reservado para el final de los tiempos en el que están viviendo ahora, cuando la gente preferiría su propio placer a Dios, entregándose a todo mal en vez del bien.

Durante los años pasados les he ofrecido todo lo que el Cielo tiene para ofrecer, así que, díganme, ¿qué podría Yo haber hecho más para salvarlos que no haya hecho? 

Termino con esta oración de Vassula y las palabras que siguen de nuestro Padre Eterno
Rhodas Grecia, 5 de junio de 1997:

Señor mío, Tu Palabra es
una Lámpara para mis pies.
Tu Presencia es la Alegría y

 la Paz de mi corazón.

Salvador de la humanidad,

¿qué puedo hacer para

ser agradable a Tus Ojos?
¿Qué podría dar a cambio
a Yavhé, mi Padre,
por Su generosidad conmigo?

La Paz este contigo. Haz resonar Mi Voz hasta los confines de la tierra. Que todo el mundo oiga y aprenda, que Yo soy un Dios de Ternura y Misericordia.

Mi pueblo, Mi propiedad, búsquenme con todo su corazón y aparten sus ojos del mundo, elévenlos a Mí y fijen su mirada en su Creador.

Yo, su Creador, Quien los ama entrañablemente les dice: la libertad se encuentra en Mi Espíritu, Tres veces Santo.

Mi Canción de Amor para ustedes es Mi Don para darles más conocimiento y para atraerlos hacia Mí, para que Me conozcan como su Padre.

Benditos de Mi Corazón, permanezcan fieles a Mí y vivirán.

¿Quién Me desea? Que venga a Mí y Yo seré su deleite, como él también será Mi deleite, Mi jardín y Mi cielo.

Sean bendecidos todos los que han venido, en Mi Nombre, a esta reunión, y sean uno en Nuestra Unidad.

Gracias a todos

Hugo Sabbadini
Equipo de evangelización VVeD Argentina
Charla de evangelización 24 de octubre de 2020