Pentecostés 2021

Descubrir al Espíritu Santo, pensando en Pentecostés

En mi infancia sabía perfectamente quién era el Espíritu Santo: la tercera persona de la Santísima Trinidad. Así decía el Catecismo. Ah, y también que tenía forma de paloma, (que pintaba de celeste en el cuaderno de catequesis) y descendía con unas llamitas de fuego ( pintadas de colorado y naranja), que se posaban sobre la cabeza de la Virgen y los apóstoles, y que ese hecho era recordado como Pentecostés, Fiesta del Espíritu Santo.

.Además, había aprendido de memoria los siete dones que derramaba. Me preguntaba sobre quién los derramaría. En esta etapa, la escena de Pentecostés era uno de mis dibujos preferidos.

Pasaron algunos años, y supe que sus obras, las del Espíritu Santo,  eran perfectas, que era el lazo de amor entre el Padre y el Hijo.  Y también, una sombra que con su poder había cubierto a María para que fuera la Madre del Salvador.

Ya en mi adultez, confieso que el Espíritu Santo apenas gravitaba en mi vida espiritual. Jesús y María eran centrales y  con esa impronta había sido formada.

Sin embargo, hubo un hecho que me conmovió, que fue cuando caí en el descanso del Espíritu durante una oración de intercesión. Recuerdo con nitidez ese momento, porque percibí un viento muy fuerte que rozaba mi sien izquierda, acompañado de un rugido. El Espíritu Santo se me había manifestado y lo había reconocido. Tal la experiencia que completaba  mi imagen sobre el Dios Uno y Trino.

La Divina Providencia permitió, unos años después, que la Verdadera Vida en Dios llegara a mi vida y se instalara en ella, porque vivo en ella y no sabría vivir sin ella. Los Mensajes Divinos de esta Obra de Amor son los que guían mis pasos, donde bebo de la Sabiduría del Señor, aprendo a discernir, a abrir mi corazón, porque Él me ofrece el Suyo, y saber que me ama con locura, pero por sobre todo, quiere mi salvación y me ofrece su ayuda.

Jesús no está muerto. Él se mantiene activo en el Espíritu. Y ahora comprendo que María es la puerta de oro por donde pasa el Espíritu Santo.  El sigue siendo la tercera persona de la Santísima Trinidad. Vassula recibió enseñanzas pacientes del Padre, Su Hijo, Santa María, y también, del Espíritu Santo y algunos santos. De la misma manera he ido creciendo yo, espiritualmente, con estos consejos. Y es el Creador quien perfuma con Su Aliento toda la creación y nos envía al Espíritu Santo en  nuestro auxilio, y nos dice “Para liberaros de vuestras inclinaciones y debilidades humanas, pedid a Mi Espíritu que os ayude”.

En estos tiempos de duras pruebas la pandemia arrasa una humanidad sufriente y envuelta en tinieblas. Una humanidad que desea ardientemente un futuro más diáfano. Invoquemos pues al Espíritu Santo para que tomemos conciencia de las ofensas inferidas al Señor, Nuestro Dios, nos arrepintamos y convirtamos. Y así, arrepentidos, podamos recibir los Dones del Espíritu Santo, que nos harán sentir felices, de ser hijos del Padre.

“Yo soy vuestro Consolador y, donde hay desesperación, Yo consuelo  y sano. Yo soy el Dador de Vida”. (VVeD 7 de junio de 1998) Me pregunto ¿cómo no amarlo?

Que estas dulces palabras del Espíritu Santo sean el fuerte deseo del mundo entero por sanar tanta enfermedad y tanto dolor, en este Pentecostés de 2021.

¡Feliz Fiesta de Pentecostés para todos!

Beatriz Dobalo
Grupo de oración de S.Pio X  y taller de lectura de la VVeD Santa María de los Ángeles.


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3 pensamientos en “Pentecostés 2021

  1. Maravilloso testimonio del corazón de alguien que creció como “católica practicante” al igual que tantos otros que en la mirada misericordiosa de Dios hemos descubierto al Santo Espíritu gracias al Himno de Amor que El quiso llamar Verdadera Vida en Dios. .

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  2. Elegiste un hermoso mensaje para citar. Mas adelante dice: “Las Escrituras dicen: 10 “Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios”. Para ver a Dios y reconocerle como su Padre, tienen que haber nacido de Mí, el Espíritu Santo, por la gracia. ¿De qué otra manera verían a Dios? ¿Acaso un niño, antes de haber nacido, ha visto a su padre?” Sin el Espíritu Santo no podemos decir Abba desde el corazón, con todo el alma. Así lo hacía el PA, el padre Alberto, cuando oraba en lenguas.

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