Él está conmigo. Ya no es el Señor lejos, en el cielo.

Hola, soy Adriana y quiero contarles lo hermoso que estoy viviendo espiritualmente. Desde chica iba a misa, rezaba el rosario y estaba en grupos de la Iglesia pero mi vida religiosa era con idas y venidas, nunca perseveré firmemente en los caminos del SEÑOR. A partir de las misas carismáticas y de la charla que dio Ana Lizarralde con los mensajes de Nuestro Señor, siento que he renacido a la Verdadera Vida en Dios, como el libro dice; comprendí el maravilloso mensaje de amor y misericordia que Dios quiso mostrarme, porque fue su llamado divino el que tocó mi corazón; desde ese momento tengo hambre y necesidad de Jesús y su palabra; en todo lo que hago, mi trabajo, mis tarea hogareñas, reunión con amigos, Él está conmigo. Ya no es el Señor lejos, en el cielo; es desesperación por alabarlo y contentarlo, es un gozo tan grande el que siento que quería compartirlo con ustedes y agradecerle con el alma al Señor, el haberse hecho presente a través de este libro, para decirme: “despierta de la oscuridad. Aquí estoy hija mía”. Te amo Señor y gracias por la protección de nuestra Santa y dulce Madre. Que todas las glorias y alabanzas sean para nuestro Señor. Amén.

Adriana, San Juan, Argentina.-  Agosto de 2005 (38)

No frecuentaba la Iglesia Católica, ni participaba de los Sacramentos.

Mi nombre es Sandra, tengo 49 años, fui bautizada a los 19 años en la parroquia María Reina de Lomas del Mirador, Prov. de Buenos Aires – Argentina. Desde chica, aproximadamente a los 10 años de edad, sentí el Amor de Jesús en mi corazón cuando mi padre atravesaba episodios de asma. Aún no estaba bautizada pero prometí al Señor después de ésta experiencia aprender a rezar si mi padre se curaba, ya que era muy chica y aún necesitaba su guía. Al poco tiempo cesó el asma.

Cito este Mensaje extraído en oración, del 31-03-95 – Volumen VI

«Aunque tu mente se había hundido en un profundo olvido, Mi Misericordia vino en tu ayuda y te rescató, curándote. Yo dije: «Yo Me convertiré en su Esposo, su Educador y su Protector y ella será Mi novia, Mi alumna y Mi niña, y Yo la conduciré por una carretera maravillosa, sus pies pisarán sobre zafiros. Yo seré luz de las estrellas mientras cruza lóbregos valles, y su bastón y cayado cuando sea perseguida y cazada. Aunque esté atravesando desiertos y valles, nunca tendrá sed o hambre. Yo seré su copa y mi cuerpo será su alimento.»

Tal vez mi acercamiento hace seis años a la Verdadera Vida en Dios y su influencia para bien de mi alma no tenga que ver con mi conversión; sino más bien con una fe madura, ya que hasta el momento de ingresar a los grupos de Oración, leer La Palabra de Dios y los Mensajes transmitidos a Vassula, no frecuentaba la Iglesia Católica, ni participaba de los Sacramentos, ni rezaba el Santo Rosario.

Hoy, además de participar en uno de los grupos de Oración de la VVD, participo en un grupo de oración peregrinando a la Santísima Virgen María bajo la advocación Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús. Habiendo leído los Mensajes de la VVD y los Mensajes de esta advocación de la  Virgen experimento la Presencia Viva de Jesús en la Sagrada Eucaristía y el inmenso Amor y Misericordia de Él hacia mí y todos los hombres.

Mensaje del 15-06-95: Curaré a muchos más mediante estos Mensajes.

“Tu Palabra, Mi Rey, es un bálsamo curativo. Cuando mi vida era más vil que la arcilla Tu Palabra fue pronunciada en mi oído y lo invisible se hizo rápidamente visible, y como un mundo desconocido para mí, como luz desconocida para el ciego, de repente todas las cosas estaban brillando con una luz resplandeciente, como estrellas radiantes que iluminan los cielos de noche. Tu Palabra me dio vista para entrar en Tu Misterio. Yo te bendigo, mi Señor; pues ahora Tu Amor es visible ante mis ojos, llevando a mi alma a vivir en lealtad a Ti por siempre jamás”.

Sandra Viviana L., ciudad de Buenos Aires, Argentina. – 6 junio de 2014

«Su cenáculo lo llamó la Visitación en honor a la humildad de la Virgen»

San Beda

¿Cómo encontrar las palabras correctas y justas para contar dolores y alegrías compartidas, trabajos, proyectos, ideas, consejos y sabiduría recibida de un ser tan lleno de Dios. Imágenes de Pato (Patricia Agresti), del primer día en el grupo de oración de la calle Callao, contando su experiencia, con el volumen 1 de La Verdadera Vida en Dios que le regaló Gabriela, en el momento que leía en su habitación por primera vez los Mensajes del Señor. En uno de ellos decía palabras que parecían dictadas para ella: «Hija, San Beda te cuida». «Jesús, ¿quién es San Beda?», pregunta Vassula….  Silencio, y ¡emoción! porque desde su misma cama Pato contemplaba una imagen del San Beda que desde siempre colgaba en la pared del patio y que quedó como regalo cuando compró la casa… Asombros y regalos que Jesús le tenía reservados… Misterios inconmensurables del Señor… Imágenes de Pato, bendiciendo los alimentos que  íbamos a compartir después del rezo del Rosario, con esa manera tan peculiar de los ortodoxos, bendiciendo y cantando a la vez; imágenes de Pato, contando su viaje a Medjugorje, con alegría, con gozo y, en ese gozoso cuento, desgranando sus sentidas emociones y su gran amor por nuestra querida Reina de la Paz, tan enorme era su amor por nuestra Reina, que Ella, la Mamá, la vino a buscar en su día…, su cenáculo lo llamó la Visitación en honor a la humildad de la Virgen y su partida fue el DIA 25 de junio! Imágenes de Pato, interpretando el Evangelio y los Mensajes del día con mucha seguridad y sabiduría, porque estaba llena del Espíritu Santo. Sabía mucho de doctrina ortodoxa, de los ritos y de los iconos y de los Santos Padres, gran colaboradora en la redacción del boletín de Argentina. Pionera del envío del Rosario de los días miércoles por Internet, miembro del grupo encargado de los grupos de oración, imágenes de los primeros desayunos de trabajo con Hugo e Inés, alegría por el trabajo desinteresado para el Señor y esperanza enorme en los Sagrados Corazones. Imágenes de Pato, del Rosario en su casa de los cuartos sábados, de confidencias tristes y esperas contenidas por la oración y la Misa. «Alégrate María, comenzaba siempre las Aves. Y María, se alegraba, segura de los adelantos espirituales de su hija tan querida. Respetuosa, colaboradora, entregada a Dios, buenísima compañera y excelente madre, ejemplo de tus hijos y compañeros, diste testimonio como quería Jesús, de Su Amor y de Su Misericordia, y de haber sido muy buena alumna del Señor, absolutamente honesta con Dios y con nosotros tus hermanos, tratando de vivir una Verdadera Vida en Dios, en lo callado, en lo humilde, en el dolor entregado al Señor.”

Testimonio sobre Patricia Agresti (+2009) por Mabel R., Ciudad de Buenos Aires, Argentina. – 2010. (10)

Héctor empezó a hablarme de una reunión ecuménica en Encarnación, Paraguay.

Hector_Paraguay

Conocí a Héctor DOLFI (el de camisa blanca fallecido el 17 de junio de 2009) a través de un sacerdote. Me causó muy buena impresión el solo escuchar su voz: segura, noble, sincera… La primera visita que le hice para llevar la documentación que necesitaba terminó con un obsequio para mí: un librito de mensajes de la Verdadera Vida en Dios. Se detuvo a pensar un poquito y me alcanzó también una “guía para los encuentros de oración”. Me pidió que leyera los mensajes y que cuando finalizara le hiciera llegar mi opinión al respecto.

A la semana siguiente volví a su casa habiendo leído los mensajes. “¡Es el Cantar de los Cantares que tanto me gusta!” le dije. Era noviembre de 2007. Desde entonces me invitó a participar del grupo de oración que se reunía los viernes en su casa.

Presto servicios en la Pastoral Misionera de la Diócesis, y esto me ocupa bastante tiempo, por lo que  prometí a Héctor organizar mi tiempo para el año siguiente y participar del grupo de oración, pero desde entonces recé el Santo Rosario con las meditaciones de la “guía…” todos los días y aquí tengo que confesar que no lo hacía diariamente y que cuando lo rezaba lo hacía en comunidad porque no le encontraba gusto, aunque mi director espiritual insistía en que lo recitara diariamente, “algún día el Señor te regalará la Gracia de encontrarle gusto” me decía.

A mediados de marzo del 2008 empecé a rezar con el grupo, justo un día en que Héctor estaba viajando por Chaco, pero los demás concurrían igual a la cita y me recibieron como si estuvieran en su casa. Esto también me causó buena impresión era una “casa de puertas abiertas” ¡aun ausente su dueño!  A partir de entonces no dejé de concurrir a la cita con Dios y con mis hermanos.

Héctor empezó a hablarme de una reunión ecuménica en Encarnación, Paraguay  y de llevar los libritos de mensajes a  distintas localidades de Paraguay. Comenzó también a sentir molestias en su salud y a adelgazar notablemente. En junio viajamos a una localidad del interior de Misiones donde se habían  formado 10 grupos de oración y el sacerdote no permitía reunirse en la parroquia. Héctor, luego de hablarle de Vassula y los mensajes de Dios,  le dejó varios ejemplares de la “Verdadera Vida en Dios”. Durante el viaje de ida y vuelta tuvimos que parar muchas veces por la necesidad de ir al sanitario que sentía Héctor. Constantemente pedía disculpas ¡por las molestias que causaba!

En el mes de Julio fuimos a una localidad de Paraguay a la bendición de una Iglesia Ortodoxa Ucrania; hacía mucho frío. Fuimos todos los integrantes del grupo de oración.

El segundo martes del mes de agosto fui por primera vez, acompañando a Héctor, al encuentro ecuménico en Paraguay. En la ciudad de Encarnación buscó a al presidente de la Conferencia Episcopal  Paraguaya, al superior de la compañía de Jesús y a la Sra. Cristina de la diócesis de Encarnación. En Capitán Miranda, casa de un sacerdote Ortodoxo Ucranio  nos esperaba el dueño de casa acompañado del P. Pablo sacerdote Ortodoxo Ucranio, el referente de la Iglesia Bautista, la pastora Aurelia de la Iglesia Luterana del Río de la Plata y un matrimonio de fieles laicos  de la comunidad anfitriona. Una reunión muy linda, llena de la presencia de Dios. Al final de la misma P. Demetrio ofreció un refrigerio. Mons. Gogorza me hizo notar la palidez en el rostro de Héctor y si no era conveniente regresar pronto. Así lo hicimos.

En septiembre la reunión se realizó en la ciudad de Encarnación, en la casa de la pastora Aurelia. Desde la última reunión Héctor había permanecido la mayor parte del tiempo en cama con terribles dolores. Los encuentros de oración semanales los hacíamos alrededor de su cama. No obstante ello, el segundo martes de septiembre lo acompañé a Encarnación. Buscamos a P. Silverio en su casa y pasamos a buscar a Mons. Gogorza. Bajé yo del coche, en ambas oportunidades ya que Héctor no se sentía bien. Esperando a Mons. bajó del coche sintiéndose tan mal que el P. Silverio le ofreció regresar a su casa a reposar hasta tanto se sintiera mejor para volver a Posadas. Resolvió regresar entonces a Posadas directamente, pidiendo disculpas nuevamente por la situación.

En octubre, el segundo martes, fuimos al encuentro ecuménico en casa de la Compañía de Jesús en Encarnación. Los mismos de agosto estuvieron presentes esta vez, menos el P. Pablo (ortodoxo). Fue una reunión muy linda, al igual que la primera.

El cuarto sábado de noviembre partimos rumbo a distintas localidades del Paraguay, tomando, desde Encarnación por la ruta nacional nº 1 hacia la ciudad de Asunción, capital del país.

Dejamos material a una persona de cada pueblo para que lo leyera y luego repartiera a otros y en lo posible se formaran grupos de oración. Para detectar “el distribuidor” veíamos a alguien que tuviera la puerta del frente de su casa abierta o estuviera en el patio de su casa. Así se lo presentamos al Señor en oración. Apenas salimos rezamos el Santo Rosario por esta intención. Luego de presentar la obra de la VVD preguntábamos si era posible dejarla y tomar los datos del/a interlocutor/a. Visitamos ese día: San Luis del Paraná,  Carmen del Paraná, Coronel Bogado, General Delgado, San Ramón, San Patricio, Santa Rosa  y  San Ignacio Guazú.

En el siguiente viaje, 4 de diciembre de 2008, visitamos, dejando material, San Juan Bautista, San Miguel, Villa Florida, CaáPucú, Valle Apuá, Quiindy, San Roque González, Colonia Mbocayaty, Colonia Matachí, CarapèGuá, y Paraguarí.

El 9 de febrero de 2009, salimos rumbo a Asunción, no sin antes dejar material en Yaguarón que no lo hicimos la primera vez, y algunas localidades que visitamos en el primer viaje o estaciones de servicio de la ruta.  Para entonces Héctor sabía  lo que lo aquejaba: cáncer de páncreas. Los amigos de Asunción se sorprendieron de su extrema delgadez, se compadecieron al saber lo que padecía y le brindaron tanto amor que creí ¡qué se sanaría con tantos cuidados!

El día que llegamos celebraba su cumpleaños la hija de la dueña de la casa que nos alojó. Entre los invitados se encontraba el P. Oscar Díaz, párroco de la Parroquia Santísima Trinidad, al que Héctor había visitado el año anterior estando en cama, enfermo. Ambos no se reconocieron. Uno por su delgadez, el otro ¡por su aspecto saludable! A P. Oscar le pidió Héctor le indicara una persona que distribuyera el material de la VVD en Asunción y que en una próxima visita se lo presentara. Visitamos a un pastor de la Iglesia Luterana y dejamos material luego de hablar de los Encuentros de Dios con Vassula y del deseo de unidad de los cristianos. También visitamos la Iglesia Anglicana cuyo responsable no se hallaba, dejó algunos libritos de mensajes a la Señorita Zunilda de Maldonado, que nos atendió. La tercera visita fue a una persona que ofreció distribuir en una zona de la ciudad ubicada en el otro extremo de donde nos alojamos. Todo este trayecto lo hizo con los malestares propios de la enfermedad. Caminaba con dificultad, deteniéndose a menudo, sentía mucho dolor y se apoyaba para caminar en los que lo acompañábamos.

Regresamos el tercer viernes del mes, 20 de marzo,  fecha en que se reunirían en un encuentro ecuménico, los referentes y laicos de las iglesias en Asunción, según lo había invitado el pastor luterano en la visita anterior, con la novedad de que la habían suspendido para fecha a convenir debido a la imposibilidad de encontrarse por las muchas actividades que tenían los mismos.

En esta oportunidad visitamos al P. Oscar quien presentó a Héctor un matrimonio para que distribuyera los mensajes de la VVD. Sorprendió a Héctor la condición de esta familia, muy humildes económicamente, habitantes de una villa, pero de profunda intimidad con Dios, de oración y de servicio generoso a la Iglesia y sus semejantes.

Héctor había sufrido terribles dolores el mismo día que llegamos a Asunción, para entonces se había hecho 3 sesiones de quimioterapia y presentaba un abdomen abultado por retención de líquidos. Como la primera visita a Asunción visitamos algunas localidades dejando material, pero en Asunción mismo visitamos casa por casa, hablamos de la VVD a los que nos recibían y dejamos material tomando nota de direcciones y teléfonos.

La tercera visita a Asunción me sorprendió: Héctor me avisó dos días antes de la partida, tuve que hacer varias llamadas para delegar actividades que tenía previstas para el fin de semana del 1, 2 y 3 de mayo. Mas y sabiendo que cada vez estaba más débil y dolorido. Habían invitado al Equipo ecuménico de la diócesis de Encarnación a un retiro sobre ecumenismo: Mons. Ignacio Gogorza y P. Silverio Britos se hallaban imposibilitados de participar y preguntaron a Héctor si podía ir él, representándolos. Sin dudar aceptó y me llamó para que lo acompañara. Antes de partir visitó al médico debido a que no podía comer por la presión del líquido en el estómago. El médico lo internó para extraerle líquido del abdomen. Desde el sanatorio me llamó para que terminara de resolver detalles antes de la partida. Le sugerí no hacer el viaje viendo su estado. Vertiendo lágrimas dijo que sería lo último que podría hacer por el Señor, que deseaba hacerlo fervientemente; no me quedó opción que hacer honor a nuestra amistad y acompañarlo en este viaje que para mí, en su estado ¡era una locura!

El día 18 de abril llamó a cada uno de los teléfonos de los “distribuidores” de las localidades que visitamos en los viajes anteriores, preguntando si necesitaban más material.

Con el Directorio Para la Aplicación de los Principios y Normas Sobre Ecumenismo, leímos y reflexionamos sobre los tres primeros capítulos. Estuvo presente el Obispo de Nuestra Señora de Caá Cupe, y fue coordinado el encuentro por la Sra. Diana del movimiento de los Focolares. Finalizó con la Santa Misa a las 15,30hs. Agendamos el siguiente retiro para el receso de julio donde trataríamos los dos capítulos restantes.

Terminado el retiro, visitamos a los amigos de Asunción. Llevamos material al matrimonio recomendado por P. Oscar: María Concepción y Eladio, quienes le causaron una profunda alegría: habían distribuido el material con tanto entusiasmo que lo propagaron con éxito, lo fotocopiaron, y esperaban ansiosos más material. Al terminar esta visita Héctor se expresó satisfecho: “misión cumplida en Asunción, la Verdadera Vida en Dios tiene asegurada su propagación”. Al día siguiente regresamos hacia Posadas, saliendo de Asunción pasamos por la ciudad de Itá, que no habíamos dejado material hasta entonces, dimos vuelta a la plaza y vimos una mujer en el patio. Bajé y ofrecí la Verdadera Vida en Dios, la mujer me invitó a pasar y bajé material del baúl del coche de Héctor. Con mucha dificultad también Héctor bajó del coche. Tomó nota de sus datos: ¡era la hermana de Mons. Echagüe! Al salir dimos gracias a Dios! Lo alabamos con lágrimas. Este viaje fue especial, lleno de emoción, de detalles que nos decían de la presencia delicada y providente del Padre Dios (¡ya que sus instrumentos eran tan débiles!). El resto del viaje de regreso me fue dando instrucciones para seguir la tarea; los contactos estaban hechos, el camino de difusión se había iniciado… incluso nos habían preguntado sobre la posibilidad de una visita de la Sra. Vassula a Asunción.

A partir de entonces empezó a reescribir, corregir y agregar detalles al libro de oración, para luego llevarlo a la imprenta. Un virus en el programa no lo dejó terminar. El 1º de junio me llamó para que tomara nota de los pasos a seguir, “pensé que tendría tiempo de sacar la publicación de la imprenta, pero el final se me vino encima”, dijo. Un nudo cerró mi garganta. Había hecho una entrega a la imprenta de pesos 2.000,00 y me entregó pesos 3.500,00 que faltaban, para entregarlo al retirar lo impreso. A partir de allí su oración era de acción de gracias por los dos años que el Señor le regaló para que pudiera conocerlo y acercarse a Él. Rezamos mucho. “Que se haga Tu voluntad” era su jaculatoria más frecuente. “Cuando digas, Señor” entre espasmos de dolor,  y adoptó una frase que halló en el libro del profeta Amós “saltaré de gozo cuando te vea llegar” decía que eran palabras del Señor para él. Esperaba ansioso el momento del “encuentro”. De vez en cuando decía “lo único que me inquieta es la inseguridad de saber si me voy a salvar”, “ten piedad de mi Señor, porque soy pecador” “confío en Tu infinita misericordia”.

Elijo para retratarlo una visita que hicimos a un enfermo de diabetes al que le amputaron la pierna y que se había definido ateo. Este se quejaba de su condición diciendo que no lo aceptaba. Cuando protestó por la cantidad de hijos que tenía una mujer de condición muy humilde que pasaba en ese momento frente a su casa Héctor dijo “cuando veo tantos niños me alegro de pensar ¡cuántos más tienen la posibilidad de conocer y amar a Dios!”. Lo visitamos dos veces, la última vez, el hombre lo despidió con lágrimas porque se imaginaba que no lo volvería a ver por la precariedad de la salud de Héctor, que ya caminaba con mucha dificultad. Cuando salimos de allí manifestó: “hay que amarlo mucho para que a través de nuestro amor pueda conocer a Dios, que es El Amor”

Anselma, Consagrada Laica Diocesana.  Misiones, Argentina. – Octubre 2009 (9).

Los Mensajes reavivaron mi interés por el ecumenismo

Mi descubrimiento de la VVD fue buscando por internet información sobre las Apariciones Marianas de Garabandal, cuyos mensajes había empezado a  difundir poco tiempo antes. Fue entonces cuando descubrí que estos Mensajes Divinos afirmaban que Garabandal era Verdadero y mencionaba la palabra Garabandal 66 veces, lo que me conmovió profundamente. Entonces me contacté por email con México para conseguir los libros. Desde allí se contactaron con Pablo Cuomo, quien me llamó inmediatamente invitándome a una conferencia que la testigo uruguaya Ana Lizarralde daría en la Catedral Anglicana de Buenos Aires, esa misma semana. Fue ahí donde tuve una visión general sobre la obra y compré el primer tomo de los Mensajes. Entonces comencé a ir cada sábado a un grupo de oración diferente al mismo tiempo que leía un tomo por mes.

Los Mensajes reavivaron mi interés de adolescencia por el ecumenismo y el diálogo interreligioso. Así que decidí comprometerme trabajando en grupos de ecumenismo parroquiales y como miembro de la Asociación de la Verdadera Vida en Dios.

A partir de los Mensajes comencé a disfrutar y a necesitar el rezo del Santo  Rosario, cuando antes lo hacía sólo cuando algo me angustiaba muchísimo o lo ofrecía en sacrificio porque me daba mucha pereza o no le encontraba el sentido a la repetición constante de Aves María.

Pude perdonar aquellas cosas que no comprendía de mi Iglesia y al mismo tiempo, visitando y conociendo miembros de otras confesiones cristianas, aprendí más sobre las cosas que nos separaban y sobre cuáles fueron los motivos que originaron nuestras divisiones. Descubrí posturas muy razonables analizando cada contexto histórico en el que se fue fragmentando el Cuerpo Místico de Cristo. Me enriquecí con el Rito Bizantino participando de talleres y ceremonias y que tanto me ayudaron a comprender a los hermanos cristianos ortodoxos. Admiro profundamente a los anglicanos, al ser yo cantante de coros, por su valoración especial de  la música litúrgica, y a los metodistas por su especial dedicación a los derechos humanos. Les agradezco a los luteranos el poder leer la biblia en mi propio idioma y mostrarme el profundo amor de Martín Lutero por la Virgen María y su defensa de las injusticias humanas. Dejé de ver a los ortodoxos como a unos anticuados aburridos, aprendiendo a  amarlos por todo lo que han conservado de los primeros cristianos, por su devoción por Cristo resucitado, por la especial  veneración de la Theotokos, su gran respeto por lo sagrado y sus tradiciones. Me enseñaron a contemplar los Iconos y a valorar el ayuno. Participé de encuentros entre Evangélicos y Carismáticos. Fueron sus recursos afectivos y expresivos los que me cautivaron al transmitirme amor y alegría por medio de los dones del Espíritu Santo, haciendo que afloraran mis más sinceras emociones espirituales.

Descubrí la importancia de la imposición de manos a la que muy pocos sacerdotes recurren por no darse cuenta que Jesús mismo les dio el poder de sanación por medio de sus manos consagradas.

El lenguaje de la Verdadera Vida en Dios me recordó la dulzura del Cantar de los Cantares, me llevó a releer Las Moradas de Teresa de Ávila.

Recurrí al sacramento de la Confesión con mayor frecuencia y a practicar la Caridad como una gran necesidad.

Encontré en la Verdadera Vida en Dios grandes amigos por su acompañamiento en la oración y en la vida personal. Aumentó mi amor por la Iglesia y por sobre todo encontré en la VVD, respuestas en el camino a seguir para conseguir la unidad plena de la Iglesia.

Lo que sí me escandaliza es que aun estemos separados y divididos, que se ataque tanto a esta revelación del Señor y de la Virgen y no haya más interés en la mayoría de los cristianos, por reconciliar el cuerpo místico de Cristo, que hemos fragmentado con nuestras diferencias teológicas y nuestra falta de amor.

Ruego al Señor que mis dificultades diarias no sean un obstáculo ni una excusa para no convertir mi vida cotidiana, en una VERDADERA VIDA EN DIOS.

Adriana del Carmen G, Ciudad de Buenos Aires, Argentina. – 12 de mayo de 2014 (4)

Testimonios de los lectores de la VVeD en Argentina.

A mediados del año 2014 Vassula pidió a todos las asociaciones nacionales de la VVeD que recopilaran los testimonios de los lectores acerca de cómo este Himno de Amor de Dios a la humanidad había modificado sus vidas.

En nuestro país, y luego de un arduo trabajo, se copilaron más de medio centenar de testimonios, los cuales fueron editados y traducidos al inglés y enviados a la Fundación TLIG con la autorización de ser difundidos también con fines de evangelización. Los que dieron su testimonio son personas que leyeron la obra La Verdadera Vida en Dios y esta les facilitó un encuentro personal con Jesucristo.

Jesús nos enseñó que por los frutos reconoceríamos lo que viene de Él y, precisamente, los frutos que se perciben son muy buenos: hermanos nuestros, de Argentina, con nuestras mismas necesidades, trabajos, problemas, dificultades, y un mismo entorno que, movidos por la fuerza de la Palabra de Dios, han aceptado, con sus limitaciones, adherir a la Voluntad de Dios, dejando que Él dirija sus vidas; conscientes de sus caídas y de sus lentos avances por el camino que nos conduce a la unión con Dios, van paso a paso camino a la santidad, respondiendo así al deseo de Dios. Nos muestran, de manera sencilla, que todo es posible con Su Gracia.

Hay un abanico muy amplio de casos, desde los que han estado alejados de la Iglesia hasta edad avanzada, los que se habían olvidado de Dios por muchos años, los que estuvieron dentro de las instituciones de la Iglesia, pero aún no habían descubierto lo que más agrada al Señor. En fin, hay también testimonios valiosos de quienes tuvieron la gracia de conocer más de cerca la vida de algunos hermanos nuestros, enteramente entregados al Señor, y que ya han regresado a la Casa del Padre.

En estos 53 relatos podemos apreciar el valor de esas vidas que han servido de inspiración para otros, mostrando que todo es posible si nos dejamos llevar por las inspiraciones del Espíritu Santo y confiamos en la Gracia, incluso el ofrecerse como alma víctima, conforme a lo que Dios inspire a cada uno. Estas palabras dictadas por Jesús el 7.08.02 parecen aplicarse con propiedad:

Mis Palabras no sólo tienen autoridad y poder sino que queman, inflamando vuestra alma e iluminando al mismo tiempo vuestro espíritu. Sobre todo, las realidades divinas que se os revelan por medio de Mis almas escogidas, se expresarán sobre la base de las Escrituras y la Tradición, y nada más. ¿Cómo sabréis que soy Yo Quien habla? Lo sabréis por el sólido Conocimiento que obtendréis. Y tú, que estabas completamente muerto (espiritualmente) y yacías pudriéndote en el valle de la muerte, en tu despertar te darás cuenta de Quién te levantó por gracia.

En todos los casos se ha optado por respetar el estilo personal y la forma de expresarse de los propios protagonistas que los redactaron.-

Pentecostés
  1. “Y nuevamente, el amor ilimitado del Señor: la promesa de que si conseguimos unificar las fechas de Pascua, Él hará el resto”.
  2. «Un Pentecostés personal»
  3. Me ha dado la certeza del camino emprendido alrededor del ecumenismo.
  4. Los Mensajes reavivaron mi interés de adolescencia por el ecumenismo.
  5. Al recibir la Comunión, sentí la voz de Jesús que exclamaba: “¡SOY YO! SOY YO MISMO”.
  6. Verlos con emoción cómo comulgaban con las dos especies me conmovieron profundamente. 
  7. Cuando un día me comenta de su ofrecimiento como “Alma Víctima” y ver que la enfermedad se lo iba consumiendo le contesté ¿Cómo pudiste hacerlo?
  8. Héctor empezó a hablarme de una reunión ecuménica en Encarnación, Paraguay.
  9. “Su cenáculo lo llamó la Visitación en honor a la humildad de la Virgen”.
  10. No frecuentaba la Iglesia Católica, ni participaba de los Sacramentos.
  11. Él está conmigo. Ya no es el Señor lejos, en el cielo.

El resto de los testimonios de los lectores de la VVeD se encuentran en un archivo PDF.

Si desea como lector de la VVeD dar su testimonio puede hacerlo en la solapa Contactos

También puede leer testimonios de gracias recibidas en retiros y peregrinaciones usando el buscador y escribiendo la etiqueta Testimonios.