¡¡Muchas gracias querido P.A.!!

Queridos amigos de la Verdadera Vida en Dios en Argentina, el querido P. Alberto Ibañez Padilla, creador de la Escuela de Espiritualidad Convivencias con Dios, pasó antes de ayer a la Casa del Padre y ya sentimos la orfandad porque era un gran maestro y guía de la vida espiritual. 

 No será nunca suficiente nuestro agradecimiento por el apoyo que nos diera siempre en la difusión de la VVeD desde la época en que lo visitábamos con Ana Lizarralde (ya fallecida) antes del año 2000; pero su acompañamiento y apoyo incondicional fue mucho mayor en los últimos años luego de que participara de una Peregrinación Internacional de la VVeD (siguiendo los pasos de San Pablo) en el año 2009. 

Tampoco olvidaremos su apoyo incondicional en el VI Retiro Latinoamericano de la VVeD en Buenos Aires en el 2010.

El Padre Alberto Ibáñez Padilla predica sobre la VVeD.

El Padre Alberto Ibáñez Padilla predica sobre la VVeD.

¡Que la Ternura que nos transmitió en Su Amor a Dios la esté ahora gozando cara a cara con el Señor!. 

El Padre Alberto en abrazo fraterno con los predicadores de diversas denominaciones cristianas en el VI Retiro Latinoamericano de la VVeD.

El Padre Alberto en abrazo fraterno con los predicadores de diversas denominaciones cristianas en el VI Retiro Latinoamericano de la VVeD.

 

La humanidad no tiene ningún derecho a decir a Su Creador: ¡Cállate, Tú ya has hablado!

Mi esposa comenzó la lectura de los mensajes de la Verdadera Vida en Dios y me comentó que le parecieron maravillosos. Comencé así también yo a leerlos. Al principio me parecieron infantiles o para principiantes en los caminos de la fe. Revisé con espíritu crítico y no encontré contradicciones con la fe ni el Catecismo de la I.C. Me pareció bien que mi esposa continuara con su lectura. Personalmente leí varios cuadernos. Me parecieron un poco repetitivos, pero me resultó un valor docente extra. Más tarde comenzó a resultarme muy interesante la lectura de los mensajes, en varios sentidos: 1.- La voluntad de Dios de actuar personalmente más allá de las formas tradicionales. Su preocupación especial en estos tiempos. 2.- Su forma más actual de manifestarse, desplegando Su Revelación con mayor detalle. 3.- Por la luz que me dejó en cuanto a: 3.1) Que si Dios en Su Unicidad y Trinidad es autor de la Biblia, no es lógico que se vea limitado por ella. Aunque ya nos haya dado Su Revelación completa, puede explicarla y seguir explicándola en todas las maneras que quiera y todas las veces que quiera, por los medios que quiera y durante el tiempo que quiera, porque Su querer es siempre y eternamente amoroso y nunca retira sus dones y sus gracias una vez que los ha dado. 3.2) Que explicar la Revelación no es cambiarla. 3.3) Que la humanidad no tiene ningún derecho a decir a Su Creador: ¡Cállate, Tú ya has hablado! Ni a encorsetarlo en un Templo o en un Texto, por más que sea la misma Biblia. Dios es el Autor.

Marco, Argentina. – Mayo 2014 – (52)

Así fue como María me llevó a Jesús, y Él «restauró la memoria de mi alma».

A los 27 años, siendo una católica ferviente, conocí una Iglesia Ortodoxa, allí creí haber encontrado «lo que me faltaba», al menos así me sentía yo, como habiendo descubierto sin saberlo que La Iglesia, El Cuerpo de Cristo, no está completa si continúa dividida. Al año de haber ido por primera vez a una Liturgia Ortodoxa, recibí el Sacramento de la Crismación. Durante los primeros tiempos, sentía una alegría inmensa, estudiaba, hacía todos los cursos de teología y Biblia a mi alcance, cantaba en el coro, y recibí la bendición del Obispo para ocuparme de preparar el altar como Servidora del Templo, además de otras funciones que iban desde lo administrativo, a la preparación de cursos y la catequesis de los padres de familia; digamos que a lo que había estudiado en los cursos de catequista en la Iglesia Católico-Romana se sumó a lo adquirido en la Ortodoxa, y yo vivía esta «unidad» dentro mío con una total naturalidad y con el deseo de poder transmitir estas «riquezas». Pero con el tiempo y con las exigencias, lentamente y sin darme cuenta me fui rigidizando, como si todo me llevara a definirme por un lado u otro, entonces entraba en conversaciones y críticas a la Iglesia Católica o al Santo Padre, o a las misas con guitarra, o las costumbres, y debo admitir que en parte por sentirme «extranjera» y por temor a perder el lugar que ocupaba en la comunidad y el aprecio de los que me rodeaban, perdí de vista al Señor,  y, lentamente, se fue diluyendo ese sentido de «Unidad» junto con mi alegría y mi entusiasmo, me volví «juez», al punto de no ir a Misa si no tenía una Iglesia Ortodoxa cerca… lo único que conservé, y medio en secreto, fue el rezo del Rosario, en especial la novena a la Virgen del Rosario de San Nicolás, los días 17 al 25 de cada mes. Pasaron los años, mi marido se fue de casa y yo me sentí como San Juan en el Apocalipsis, que después de ver la «Gran Batalla» dice «y yo me quedé parado en la playa… «¿Qué hago?, y entonces un pensamiento vino a mi mente: «En estos casos, lo mejor es volver a casa de mamá…» y como mi Mamá era la Iglesia Romana, el domingo 25 de marzo de 2001, vestí a los chicos, me tomé un taxi, y entré en una Iglesia a la cual nunca había entrado, pero de la cual tenía referencias muy buenas en cuanto a la calidez de la comunidad. Fui directo al confesionario y le dije al sacerdote «Necesitamos asilo», le expliqué brevemente la situación, y el Espíritu Santo, revoloteó por el confesionario, doy fe, porque el sacerdote, me tomó la mano y me dijo «Las puertas de esta Casa están abiertas, Don Bosco los recibe con los brazos abiertos». Ese domingo se leyó el Evangelio del «Hijo Prodigo»… y por un momento pensé «es para mí» pero todavía seguía demasiado cerrada y rígida, incluso me enojé con una amiga que me dijo que el Señor me estaba diciendo que me perdonaba. ¿A mí? ¿Qué me tiene que perdonar a mí? Digamos que volví a casa de Mamá, pero sin aceptar la purificación que El Señor me estaba proponiendo… Al año de esto, se confirmó que yo tenía cáncer, fui a una consulta médica porque ya no podía respirar y tenía un bulto en el cuello, me sacaron una radiografía de tórax y me dijeron: «Usted está respirando con un solo pulmón«. Los estudios dieron como resultado un Linfoma de Hodgkin, fase IV B, la médula tomada, y una perspectiva de 3 meses de vida. Con total crudeza me dieron este diagnóstico y me dijeron que se podía intentar una quimioterapia muy fuerte con algunas expectativas. Decidí esa noche que quería vivir y no seguir sobreviviendo, le dije al Señor que me ponía en Sus Manos y que, si Le parecía que valía la pena que viviera, estaba dispuesta a seguir el tratamiento, y sino que me llevara con Él. (Puedo decir hoy que me cumplió los dos deseos, me curó, y me llevó con Él también) Durante este pequeño calvario personal que es una quimioterapia, y habiendo decidido ser dócil y hacer todo lo que me dijeran los médicos, las Gracias empezaron a derramarse a raudales, yo sentía que debía ser «obediente» y esto siempre fue difícil para mí que suelo ser bastante rebelde, y que con la excusa de que «el celo por Tu Casa me consume», a veces se me va la mano. Entonces se empezó a manifestar la Reina de la Paz (Medjugorje) a cada instante, la veía en la pantalla de la televisión, en todos lados, me encontraba con sus mensajes, conocía a gente que me hablaba de Ella, y rezaba, rezaba todo el día, y dado que no podía hacer otra cosa decidí que este tiempo lo iba a utilizar en lo más importante que podía hacer y lo único posible en mi estado: rezar. Además, y desde hacía años, me costaba mucho encontrar la manera de relacionarme con Jesús, entendía la relación con El Padre, y con María, pero con Jesús, no había caso, yo las oraciones se las dirigía al Padre o a la Virgen, con Jesús no hablaba nunca; mi único contacto era Eucarístico, y a través de las Lecturas, pero «cero» diálogo interior con Él, y empecé a sentir que algo me faltaba, entonces se lo pedí a María. La respuesta vino casi inmediatamente, me prestaron un libro sobre Medjugorje, allí leí una nota sobre el Padre Emiliano Tardif que era sanador, y como estaba enferma quise saber más de él, lo busqué en Internet y encontré que había fallecido, casi cierro la página, cuando leí algo sobre una tal Vassula, y por curiosidad, porque me llamó la atención el nombre, y porque «tenía que ser así», entré en el sitio, y…»Se me abrieron los Cielos», encontré una mujer ortodoxa que recibía mensajes de Jesús, como si esto fuera poco, veo la foto del que fuera mi Patriarca, Teoctist, y al teclear uno de los mensajes leo la frase «Mi Iglesia no puede respirar con un solo pulmón» y en ese momento supe que la Iglesia estaba tan enferma como yo. Inmediatamente escribí al foro preguntando si había alguien a quien dirigirse en Argentina, y me dieron la dirección de email de Pablo. Pablo me invitó a las reuniones de oración que al principio coincidían con días de quimioterapia, luego con los rayos que me trajeron complicaciones, hasta que el 14 de diciembre de 2002 por fin, pude ir a su casa a rezar. Así fue como María me llevó a Jesús, y Él «restauró la memoria de mi alma», porque recordé que cuando yo tenía 9 años y estaba pupila en un Colegio, a la noche, a veces estaba tan triste que mientras todos dormían yo iba a la capilla y me pasaba horas hablándole a Jesús que estaba allí crucificado, y recuerdo que sentía que Él me podía entender porque también estaba solo, y de esa manera nos hacíamos compañía, y esos diálogos retornaron a pesar de los años transcurridos y con una cercanía que sólo se puede entender si se vuelve a sentir como un niño. Y entonces, la Unidad volvió a ser parte de mi respiración, al menos así lo veo yo, la unidad es una manera de respirar en Él. Jesús, de ser un Ser lejano con el cual no hablaba, se fue acercando a partir de la lectura de los mensajes; sin presionarme, me fue conquistando, y fue iluminando todo aquello que yo sabía de Él por la Teología y los Evangelios, pero ya no de manera racional sino desde el Corazón, contemplándolo a Él, porque esa es la Verdadera Teología. Y así fue que cuando yo ya me sentía como el Hijo Pródigo, y ya había aceptado que me estaba purificando por haber malgastado mi herencia, Él, encima, me dio una túnica nueva, puso un anillo en mi dedo y me hizo una Fiesta… Uno no está acostumbrado a tanto Amor, yo al menos debo admitir que todavía, a veces, me pregunto ¿todo esto es para mí? ¿No estaré soñando? Yo lo buscaba, pero Él se dejó encontrar, y compruebo a cada instante entre los amigos de la Verdadera Vida en Dios, que a todos nosotros nos busca con el mismo Amor, estemos donde estemos. Hoy Jesús esta acá sentado al lado mío, podría decir que este testimonio lo contamos «nosotros», y siento que me está conduciendo hacia una espiritualidad Trinitaria, lo cual es entrar en La Familia de Dios, es allí donde ya no hay divisiones, que dentro mío puedo guardar fidelidad a Juan Pablo II y a los Patriarcas sin entrar en conflicto, que los conflictos están afuera y que debemos permanecer dentro de Su Corazón. A veces tropiezo y pienso «se habrá terminado el DIA del Señor para mí», esto me angustia, algo que no tengo es paciencia, pero cuando logro salir de esas redes de desolación en que nos atrapa el «embaucador», siempre recuerdo las palabras de Jesús a Vassula «Yo no cancelaré mis designios». Estoy atravesando la purificación y reconozco que es como un camino ascendente en forma de espiral, que cuando uno cree que llegó a la meta, en realidad está retornando y vuelve a encontrarse con aspectos a purificar que no había visto antes y para esto Jesús nos habla del arrepentimiento incesante dándonos una Llave para abrir las puertas de Su Sagrado Corazón y empezando de nuevo cada día. De esto soy testigo y doy testimonio: Él no nos abandona jamás, aunque a veces permita que atravesemos desiertos, porque es la única manera de que nos demos cuenta de que tenemos sed y nada nos sacia en este mundo, porque no somos del mundo, somos Suyos.

Patricia Agresti (falleció el 25 de junio de 2009), Ciudad de  Buenos Aires, Argentina. – Enero de 2005 (11)

Experimenté la tiernísima Misericordia de Dios, perdonándome, fortaleciéndome, confirmándome en mi decisión.

Hola, soy Inés de 53 años. Comencé a conocer los mensajes de «La Verdadera Vida en Dios» hace 10 años a  través de una de mis hermanas, cuando había decidido salir de la situación de pecado en la que me encontraba (casada por civil con un hombre divorciado de su esposa, con quien estaba casado por Iglesia). A través de los mensajes experimenté la tiernísima Misericordia de Dios, perdonándome, fortaleciéndome, confirmándome en mi decisión y renovándome su invitación a la santidad, a la intimidad con Él, a la nueva consagración de mi vida a Él. (Había vivido 10 años consagrada en un instituto secular pero había salido antes de hacer los votos perpetuos por no sentirme capaz de vivir la castidad de por vida).

La lectura de los mensajes fue un bálsamo sanador, y a la vez un estímulo poderoso de superación, pero ya no por miedo, sino por amor. Nunca antes había leído algo que me acercara más a Jesús, que me «abriera el entendimiento para entender las Escrituras», que me hiciera «comprender con el corazón» cómo nos ama Dios UNO Y TRINO. Encontré en ellos la resonancia de la oración sacerdotal de Jesús, «Que ellos sean UNO, Padre, como Tú y Yo somos UNO, para que el mundo crea que Tú me has enviado». Me movieron a contemplar la Pasión de Jesús como si yo estuviera presente en esos momentos. Me incentivaron a rezar el rosario diariamente y la coronilla de la misericordia. Compartí los mensajes con muchas personas, algunos los rechazaron, otros los recibieron con indiferencia, pero dos personas los recibieron con fruto y me agradecieron haber sido instrumento para que se encontraran con ellos.

Intenté formar un grupo de oración con meditación de los mensajes, funcionó más o menos un año, con tres a cinco integrantes, pero tuvo como fruto que una capilla de mi parroquia recibiera el Santísimo en forma permanente y que se organizara la adoración en esa capilla durante 12 horas, una vez a la semana, y ya llevamos varios años, dos de las adoradoras comprometidas somos lectoras de la Verdadera Vida en Dios.

Primero conocí los mensajes por internet, después empecé a reenviarlos a mis contactos, después participé en un retiro de la VVeD en Buenos Aires, y luego fui consiguiendo los libros para poder tenerlos más a mano, presté algunos que no me devolvieron, hice fotocopias del primero para las integrantes del grupo, regalé otros y me guardé un ejemplar de cada uno.

Me ayudan mucho a mantener viva mi relación con Jesús, me ayudan a orar, a penetrar en los sentimientos de Jesús, a ofrecerme como víctima por la salvación del mundo. Me estimulan a la confianza y me mueven a la adoración, a la intercesión, al ofrecimiento de mi vida, a la obediencia, a la pobreza evangélica. Junto con ellos recibí la enorme gracia de la vivencia de la castidad alegre y llena de paz (desconocida hasta entonces por mí). Constantemente me cuestionan sobre mi vivencia del seguimiento de Jesús, siempre producen en mí el fruto del Espíritu: paz, alegría, amor. Durante su lectura se produjo en mí una toma de consciencia de pecados pasados que habían pasado desapercibidos por mí, incluso los consideraba obras buenas.

Sus profecías de estilo apocalíptico no me atemorizan, al contrario, me alientan en la esperanza de la completa renovación de la Iglesia y del Mundo y me mueven a aportar mi ofrecimiento para la realización de los planes de Dios. Su lectura me ha movido a amar más a la Iglesia, al Papa, a orar por su Unidad, por sus líderes, por sus pastores, a perseverar en la misa y comunión diarias, confesión frecuente. He conocido más la Iglesia ortodoxa, de la que poco sabía.

Soy más consciente de la Presencia continua de Jesús en mi vida cotidiana, tengo una relación más cercana con Él y a la vez más reverente, más consciente de mi miseria y de Su Santidad. Me falta el ardor misionero, la necesidad de transmitir su amor más explícitamente, pero le sigo pidiendo esta gracia que seguramente me dará si es para su Gloria y el bien de mis hermanos.

Inés,  Argentina – 19 julio 2014 (20)

El padre de mi niñita me exigía que la abortara

Me casé en el año 1995 con el papá de mis gemelos y de mi hijita. No duró mucho, ya que nos separamos y cada uno se fue por su lado, si bien los chicos siempre estaban conmigo. Viéndolo ahora, no era buena madre por el mismo estado lastimoso en el que estaba y como se dice por ahí, me estaba conociendo con un hombre.

Un buen día quise rezar pidiéndole a Dios que me ayudara a dejar de sufrir. A esas alturas, el sufrimiento era el pan de todos los días. Para mi sorpresa, ¡no recordaba ni el Padre Nuestro! Entonces escribí en el buscador de Internet “Oración a Jesús”. No sé cómo, pero lo que recuerdo después, es que yo estaba llorando sobre el teclado de la computadora, porque me estaba viendo en el estado en el que me veía Jesús. Sí, realmente sentía que, el Mensaje de la VVD que estaba leyendo había sido escrito para mí. Desde ese día no deje de leer los Mensajes nunca más.

El pecado es como una adicción, no es fácil dejarlo. Yo estaba muy sometida y continuaba saliendo con ese hombre, hasta que quedé embarazada de V. Se me vino la noche, como se dice por acá, porque el padre de mi niñita me exigía que la abortara. En ese entonces, ya llevaba aproximadamente dos meses leyendo los Mensajes por internet. Yo le respondía que no iba a abortar porque después no podría ver la Imagen de Jesús, ni continuar leyendo, sabiendo que el aborto es muy contrario a la palabra de Dios (A esas alturas, incluso me había comprado la Santa Biblia para acompañar la lectura de los Mensajes). Él me contestaba: “¿Cómo puedes amar algo que no ves?”

Fueron tantos los insultos… Lo más leve eran cosas como que si creía tanto en Dios, pues que Dios me ayude, que él no se quedaría a nuestro lado y que iba a ser una vergüenza para mis hijos ver a su madre de 40 años sola, con otro hijo sin padre. También me decía: “¿Cómo puedes creer tanto en Dios? Eres pobre; yo no veo que Dios te dé nada”. Me duele recordar porque lamentablemente viví momentos muy difíciles y el tentador no dejaba pasar la oportunidad de preguntarme dónde estaba Dios ….

Creo que estas fueron las peores pruebas que viví, así que lo que me resta decir es que Dios no me abandonó jamás y mis hijitos son muy unidos entre sí. Aman a su hermanita V. ¡Qué buena elección fue traerla a la vida! Fue Dios quien lo quiso así para mostrar Su Omnipotencia.

Seguramente que si no hubiera conocido la Verdadera Vida en Dios, hoy ya estaría totalmente muerta espiritualmente y sin oportunidades, porque antes de esto jamás nadie me hablo de lo que significa Amar.

Doy gracias a todos mis hermanos de la VVD, en especial a Patricia (que en Paz descanse), quien me consoló más de una vez cuando la desolación se hacía presente. Llamé a Pablo, quien me invitó a que fuera al grupo de oración en casa de Patricia. El día que nació V., milagrosamente, Sofía, del grupo de oración de la VVD estuvo acompañándome en el hospital, pidiendo la intervención urgente de los médicos porque veía que me ponía morada… y era que la bebita tenía un nudo real del cordón umbilical, y gracias a que ella estaba presente en la habitación pudo pedir auxilio a la guardia médica. Tampoco puedo dejar de lado que otra hermana de la VVD, me amparó cuando el papá de mi hija nos hizo desalojar la casa, dejándonos en la calle. Todos estos acontecimientos dieron frutos, los frutos de la total entrega y abnegación de mi propio ser, para que sea Él quien disponga de todas las cosas. Que se haga Su Voluntad. El día en que quedé sola en mi desconsuelo, abrí un libro de los Mensajes, buscando consuelo y me encontré con el Mensaje del 20 de abril de 1991 con la cita de Mateo 10, 28

“En verdad te digo, no tengas miedo de aquellos que matan el cuerpo pero no pueden matar al alma. Teme, más bien a aquel que puede destruir ambos, cuerpo y alma en el infierno. (Mt 10, 28)”

Hoy,  puedo dar gracias a Papá Dios, porque tengo paz interior, algo que nunca antes había sentido, ni vivido.

Débora, Ciudad Buenos Aires, Argentina, – diciembre 2010 (20)

Él está conmigo. Ya no es el Señor lejos, en el cielo.

Hola, soy Adriana y quiero contarles lo hermoso que estoy viviendo espiritualmente. Desde chica iba a misa, rezaba el rosario y estaba en grupos de la Iglesia pero mi vida religiosa era con idas y venidas, nunca perseveré firmemente en los caminos del SEÑOR. A partir de las misas carismáticas y de la charla que dio Ana Lizarralde con los mensajes de Nuestro Señor, siento que he renacido a la Verdadera Vida en Dios, como el libro dice; comprendí el maravilloso mensaje de amor y misericordia que Dios quiso mostrarme, porque fue su llamado divino el que tocó mi corazón; desde ese momento tengo hambre y necesidad de Jesús y su palabra; en todo lo que hago, mi trabajo, mis tarea hogareñas, reunión con amigos, Él está conmigo. Ya no es el Señor lejos, en el cielo; es desesperación por alabarlo y contentarlo, es un gozo tan grande el que siento que quería compartirlo con ustedes y agradecerle con el alma al Señor, el haberse hecho presente a través de este libro, para decirme: “despierta de la oscuridad. Aquí estoy hija mía”. Te amo Señor y gracias por la protección de nuestra Santa y dulce Madre. Que todas las glorias y alabanzas sean para nuestro Señor. Amén.

Adriana, San Juan, Argentina.-  Agosto de 2005 (38)

Una parte de mí lloraba pero en mi mente decía: “esto no me puede estar pasando a mí”.

El testimonio del inicio de mi camino de conversión podría ocupar varias páginas.  Sobre mi formación religiosa antes de ella basta decir que no sabía rezar el Padre Nuestro ni el Ave María completos aunque había recibido algo de catequesis de pequeña, la cual se vio interrumpida por un problema familiar, y cuando la preparación de mi hija para la primera comunión. Sin embargo nunca me había confesado ni comulgaba y le tenía un temor irracional a los sacerdotes.

Pero en enero de 2002 escribí en Yahoo: “Dios ayúdame”, al mismo tiempo que pensaba: “Dios debería hablarle a las personas de alguna manera, y ayudarlas”. Y entre los diversos títulos, mi vista se fijó en una frase “Yo soy la Luz… Eres amada por Mí” y  entré a leer el primer Mensaje de la VVD. Jesús conversaba amorosamente con una mujer, que no era ni monja, ni santa. Miraba la pantalla y consternada me decía: “¡¿cómo es posible que Dios le hable a la gente y nadie lo sepa?!”

Luego de leer los Mensajes por cerca de un mes, me di cuenta que el Señor me pedía confesarme con un sacerdote. “No Señor, ¡eso no es para mí!” dije.  Hasta llegué a decirle: “no entiendo que hacés colgado de esa Cruz”. En julio tuve la primera manifestación de la Visita del Señor. Yo no sabía de estas Visitas en ese entonces. Tuve una manifestación de Su Presencia que a veces percibía como calor en el corazón, o como latidos muy rápidos. Comencé a darme cuenta de la gravedad de mis pecados, en especial uno al que la “Voz” que sentía dentro mío llamaba el pecado raíz, y que amorosamente me pedía que buscara en la profundidad de mi ser. Luego lo identifiqué con el orgullo y la vanidad. Una tarde, inesperadamente, tuve una visión estando presentes mi marido y mi hija. Una parte de mí lloraba pero en mi mente decía: “esto no me puede estar pasando a mí”. Pero me rendí y al día siguiente, 28 de julio, me fui a confesar por primera vez a los 51 años de vida. Con la lectura de los Mensajes entendí que el Señor quería que conversara con Él. También me invitó a no trabajar tanto y a dejarme amar. Un mes después estando en una misa, me di cuenta que no había confesado el aborto a los 21 años de un hijo, al que luego le puse el nombre de José Francisco. Y fui a confesarme otra vez con el mismo sacerdote de la primera confesión (*). Mientras rezaba frente a una imagen de la Virgen de Luján me vi a mi misma negra como el carbón. Luego le pregunté al Señor qué quería de mí siendo tan mala. Jesús no dijo nada pero tiempo después leyendo a Isaías 65,1 y Lucas 14,21-24 y meditando el mensaje del 29.10.91 me di cuenta cómo es que el Señor me había llamado.

Hasta el día de hoy rezo las tres oraciones tradicionales que Jesús y la Virgen recomiendan rezar a Vassula. El primer encargo del Señor fue orar por los sacerdotes, por la unificación de las fechas de Pascua y por las almas del purgatorio y lo sigo haciendo hasta hoy. También través de la meditación de la VVD  me di cuenta que debía pasar tiempo con la Virgen y que podía llamarLa Mamá. Ella me compartió una gracia que me acompaña desde entonces y nos unió con mi marido como nunca antes.

En 2003 comencé a ir a los grupos de oración de la VVD y continúo concurriendo. Allí aprendí a meditar la Biblia además de los Mensajes y conocí a mis hermanos en Cristo, quienes con sus virtudes y también con sus defectos me ayudan a cultivar la humildad y la paciencia, así como me sostuvieron con la oración en los momentos de la prueba.

En el 2009 la enfermedad y la aflicción visitaron mi hogar, y cuando el demonio nos tentó a la desesperanza, recordamos que Dios ha bendecido y unido los corazones de nuestra familia con una cadena como la del rosario como lo vi en la visión que me regaló el Señor aquella tarde de julio de 2002.-

(*)             En la parroquia donde confiesa preside el altar una representación de la Santísima Trinidad con una imagen del Espíritu Santo semejante a la paloma que se dibujó ante mis ojos en la visión del día anterior a mi primera confesión.

Ana María., Ciudad de Buenos Aires, Argentina, – 8 de mayo de 2014.  (22)

No frecuentaba la Iglesia Católica, ni participaba de los Sacramentos.

Mi nombre es Sandra, tengo 49 años, fui bautizada a los 19 años en la parroquia María Reina de Lomas del Mirador, Prov. de Buenos Aires – Argentina. Desde chica, aproximadamente a los 10 años de edad, sentí el Amor de Jesús en mi corazón cuando mi padre atravesaba episodios de asma. Aún no estaba bautizada pero prometí al Señor después de ésta experiencia aprender a rezar si mi padre se curaba, ya que era muy chica y aún necesitaba su guía. Al poco tiempo cesó el asma.

Cito este Mensaje extraído en oración, del 31-03-95 – Volumen VI

«Aunque tu mente se había hundido en un profundo olvido, Mi Misericordia vino en tu ayuda y te rescató, curándote. Yo dije: «Yo Me convertiré en su Esposo, su Educador y su Protector y ella será Mi novia, Mi alumna y Mi niña, y Yo la conduciré por una carretera maravillosa, sus pies pisarán sobre zafiros. Yo seré luz de las estrellas mientras cruza lóbregos valles, y su bastón y cayado cuando sea perseguida y cazada. Aunque esté atravesando desiertos y valles, nunca tendrá sed o hambre. Yo seré su copa y mi cuerpo será su alimento.»

Tal vez mi acercamiento hace seis años a la Verdadera Vida en Dios y su influencia para bien de mi alma no tenga que ver con mi conversión; sino más bien con una fe madura, ya que hasta el momento de ingresar a los grupos de Oración, leer La Palabra de Dios y los Mensajes transmitidos a Vassula, no frecuentaba la Iglesia Católica, ni participaba de los Sacramentos, ni rezaba el Santo Rosario.

Hoy, además de participar en uno de los grupos de Oración de la VVD, participo en un grupo de oración peregrinando a la Santísima Virgen María bajo la advocación Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús. Habiendo leído los Mensajes de la VVD y los Mensajes de esta advocación de la  Virgen experimento la Presencia Viva de Jesús en la Sagrada Eucaristía y el inmenso Amor y Misericordia de Él hacia mí y todos los hombres.

Mensaje del 15-06-95: Curaré a muchos más mediante estos Mensajes.

“Tu Palabra, Mi Rey, es un bálsamo curativo. Cuando mi vida era más vil que la arcilla Tu Palabra fue pronunciada en mi oído y lo invisible se hizo rápidamente visible, y como un mundo desconocido para mí, como luz desconocida para el ciego, de repente todas las cosas estaban brillando con una luz resplandeciente, como estrellas radiantes que iluminan los cielos de noche. Tu Palabra me dio vista para entrar en Tu Misterio. Yo te bendigo, mi Señor; pues ahora Tu Amor es visible ante mis ojos, llevando a mi alma a vivir en lealtad a Ti por siempre jamás”.

Sandra Viviana L., ciudad de Buenos Aires, Argentina. – 6 junio de 2014

«Su cenáculo lo llamó la Visitación en honor a la humildad de la Virgen»

San Beda

¿Cómo encontrar las palabras correctas y justas para contar dolores y alegrías compartidas, trabajos, proyectos, ideas, consejos y sabiduría recibida de un ser tan lleno de Dios. Imágenes de Pato (Patricia Agresti), del primer día en el grupo de oración de la calle Callao, contando su experiencia, con el volumen 1 de La Verdadera Vida en Dios que le regaló Gabriela, en el momento que leía en su habitación por primera vez los Mensajes del Señor. En uno de ellos decía palabras que parecían dictadas para ella: «Hija, San Beda te cuida». «Jesús, ¿quién es San Beda?», pregunta Vassula….  Silencio, y ¡emoción! porque desde su misma cama Pato contemplaba una imagen del San Beda que desde siempre colgaba en la pared del patio y que quedó como regalo cuando compró la casa… Asombros y regalos que Jesús le tenía reservados… Misterios inconmensurables del Señor… Imágenes de Pato, bendiciendo los alimentos que  íbamos a compartir después del rezo del Rosario, con esa manera tan peculiar de los ortodoxos, bendiciendo y cantando a la vez; imágenes de Pato, contando su viaje a Medjugorje, con alegría, con gozo y, en ese gozoso cuento, desgranando sus sentidas emociones y su gran amor por nuestra querida Reina de la Paz, tan enorme era su amor por nuestra Reina, que Ella, la Mamá, la vino a buscar en su día…, su cenáculo lo llamó la Visitación en honor a la humildad de la Virgen y su partida fue el DIA 25 de junio! Imágenes de Pato, interpretando el Evangelio y los Mensajes del día con mucha seguridad y sabiduría, porque estaba llena del Espíritu Santo. Sabía mucho de doctrina ortodoxa, de los ritos y de los iconos y de los Santos Padres, gran colaboradora en la redacción del boletín de Argentina. Pionera del envío del Rosario de los días miércoles por Internet, miembro del grupo encargado de los grupos de oración, imágenes de los primeros desayunos de trabajo con Hugo e Inés, alegría por el trabajo desinteresado para el Señor y esperanza enorme en los Sagrados Corazones. Imágenes de Pato, del Rosario en su casa de los cuartos sábados, de confidencias tristes y esperas contenidas por la oración y la Misa. «Alégrate María, comenzaba siempre las Aves. Y María, se alegraba, segura de los adelantos espirituales de su hija tan querida. Respetuosa, colaboradora, entregada a Dios, buenísima compañera y excelente madre, ejemplo de tus hijos y compañeros, diste testimonio como quería Jesús, de Su Amor y de Su Misericordia, y de haber sido muy buena alumna del Señor, absolutamente honesta con Dios y con nosotros tus hermanos, tratando de vivir una Verdadera Vida en Dios, en lo callado, en lo humilde, en el dolor entregado al Señor.”

Testimonio sobre Patricia Agresti (+2009) por Mabel R., Ciudad de Buenos Aires, Argentina. – 2010. (10)

Héctor empezó a hablarme de una reunión ecuménica en Encarnación, Paraguay.

Hector_Paraguay

Conocí a Héctor DOLFI (el de camisa blanca fallecido el 17 de junio de 2009) a través de un sacerdote. Me causó muy buena impresión el solo escuchar su voz: segura, noble, sincera… La primera visita que le hice para llevar la documentación que necesitaba terminó con un obsequio para mí: un librito de mensajes de la Verdadera Vida en Dios. Se detuvo a pensar un poquito y me alcanzó también una “guía para los encuentros de oración”. Me pidió que leyera los mensajes y que cuando finalizara le hiciera llegar mi opinión al respecto.

A la semana siguiente volví a su casa habiendo leído los mensajes. “¡Es el Cantar de los Cantares que tanto me gusta!” le dije. Era noviembre de 2007. Desde entonces me invitó a participar del grupo de oración que se reunía los viernes en su casa.

Presto servicios en la Pastoral Misionera de la Diócesis, y esto me ocupa bastante tiempo, por lo que  prometí a Héctor organizar mi tiempo para el año siguiente y participar del grupo de oración, pero desde entonces recé el Santo Rosario con las meditaciones de la “guía…” todos los días y aquí tengo que confesar que no lo hacía diariamente y que cuando lo rezaba lo hacía en comunidad porque no le encontraba gusto, aunque mi director espiritual insistía en que lo recitara diariamente, “algún día el Señor te regalará la Gracia de encontrarle gusto” me decía.

A mediados de marzo del 2008 empecé a rezar con el grupo, justo un día en que Héctor estaba viajando por Chaco, pero los demás concurrían igual a la cita y me recibieron como si estuvieran en su casa. Esto también me causó buena impresión era una “casa de puertas abiertas” ¡aun ausente su dueño!  A partir de entonces no dejé de concurrir a la cita con Dios y con mis hermanos.

Héctor empezó a hablarme de una reunión ecuménica en Encarnación, Paraguay  y de llevar los libritos de mensajes a  distintas localidades de Paraguay. Comenzó también a sentir molestias en su salud y a adelgazar notablemente. En junio viajamos a una localidad del interior de Misiones donde se habían  formado 10 grupos de oración y el sacerdote no permitía reunirse en la parroquia. Héctor, luego de hablarle de Vassula y los mensajes de Dios,  le dejó varios ejemplares de la “Verdadera Vida en Dios”. Durante el viaje de ida y vuelta tuvimos que parar muchas veces por la necesidad de ir al sanitario que sentía Héctor. Constantemente pedía disculpas ¡por las molestias que causaba!

En el mes de Julio fuimos a una localidad de Paraguay a la bendición de una Iglesia Ortodoxa Ucrania; hacía mucho frío. Fuimos todos los integrantes del grupo de oración.

El segundo martes del mes de agosto fui por primera vez, acompañando a Héctor, al encuentro ecuménico en Paraguay. En la ciudad de Encarnación buscó a al presidente de la Conferencia Episcopal  Paraguaya, al superior de la compañía de Jesús y a la Sra. Cristina de la diócesis de Encarnación. En Capitán Miranda, casa de un sacerdote Ortodoxo Ucranio  nos esperaba el dueño de casa acompañado del P. Pablo sacerdote Ortodoxo Ucranio, el referente de la Iglesia Bautista, la pastora Aurelia de la Iglesia Luterana del Río de la Plata y un matrimonio de fieles laicos  de la comunidad anfitriona. Una reunión muy linda, llena de la presencia de Dios. Al final de la misma P. Demetrio ofreció un refrigerio. Mons. Gogorza me hizo notar la palidez en el rostro de Héctor y si no era conveniente regresar pronto. Así lo hicimos.

En septiembre la reunión se realizó en la ciudad de Encarnación, en la casa de la pastora Aurelia. Desde la última reunión Héctor había permanecido la mayor parte del tiempo en cama con terribles dolores. Los encuentros de oración semanales los hacíamos alrededor de su cama. No obstante ello, el segundo martes de septiembre lo acompañé a Encarnación. Buscamos a P. Silverio en su casa y pasamos a buscar a Mons. Gogorza. Bajé yo del coche, en ambas oportunidades ya que Héctor no se sentía bien. Esperando a Mons. bajó del coche sintiéndose tan mal que el P. Silverio le ofreció regresar a su casa a reposar hasta tanto se sintiera mejor para volver a Posadas. Resolvió regresar entonces a Posadas directamente, pidiendo disculpas nuevamente por la situación.

En octubre, el segundo martes, fuimos al encuentro ecuménico en casa de la Compañía de Jesús en Encarnación. Los mismos de agosto estuvieron presentes esta vez, menos el P. Pablo (ortodoxo). Fue una reunión muy linda, al igual que la primera.

El cuarto sábado de noviembre partimos rumbo a distintas localidades del Paraguay, tomando, desde Encarnación por la ruta nacional nº 1 hacia la ciudad de Asunción, capital del país.

Dejamos material a una persona de cada pueblo para que lo leyera y luego repartiera a otros y en lo posible se formaran grupos de oración. Para detectar “el distribuidor” veíamos a alguien que tuviera la puerta del frente de su casa abierta o estuviera en el patio de su casa. Así se lo presentamos al Señor en oración. Apenas salimos rezamos el Santo Rosario por esta intención. Luego de presentar la obra de la VVD preguntábamos si era posible dejarla y tomar los datos del/a interlocutor/a. Visitamos ese día: San Luis del Paraná,  Carmen del Paraná, Coronel Bogado, General Delgado, San Ramón, San Patricio, Santa Rosa  y  San Ignacio Guazú.

En el siguiente viaje, 4 de diciembre de 2008, visitamos, dejando material, San Juan Bautista, San Miguel, Villa Florida, CaáPucú, Valle Apuá, Quiindy, San Roque González, Colonia Mbocayaty, Colonia Matachí, CarapèGuá, y Paraguarí.

El 9 de febrero de 2009, salimos rumbo a Asunción, no sin antes dejar material en Yaguarón que no lo hicimos la primera vez, y algunas localidades que visitamos en el primer viaje o estaciones de servicio de la ruta.  Para entonces Héctor sabía  lo que lo aquejaba: cáncer de páncreas. Los amigos de Asunción se sorprendieron de su extrema delgadez, se compadecieron al saber lo que padecía y le brindaron tanto amor que creí ¡qué se sanaría con tantos cuidados!

El día que llegamos celebraba su cumpleaños la hija de la dueña de la casa que nos alojó. Entre los invitados se encontraba el P. Oscar Díaz, párroco de la Parroquia Santísima Trinidad, al que Héctor había visitado el año anterior estando en cama, enfermo. Ambos no se reconocieron. Uno por su delgadez, el otro ¡por su aspecto saludable! A P. Oscar le pidió Héctor le indicara una persona que distribuyera el material de la VVD en Asunción y que en una próxima visita se lo presentara. Visitamos a un pastor de la Iglesia Luterana y dejamos material luego de hablar de los Encuentros de Dios con Vassula y del deseo de unidad de los cristianos. También visitamos la Iglesia Anglicana cuyo responsable no se hallaba, dejó algunos libritos de mensajes a la Señorita Zunilda de Maldonado, que nos atendió. La tercera visita fue a una persona que ofreció distribuir en una zona de la ciudad ubicada en el otro extremo de donde nos alojamos. Todo este trayecto lo hizo con los malestares propios de la enfermedad. Caminaba con dificultad, deteniéndose a menudo, sentía mucho dolor y se apoyaba para caminar en los que lo acompañábamos.

Regresamos el tercer viernes del mes, 20 de marzo,  fecha en que se reunirían en un encuentro ecuménico, los referentes y laicos de las iglesias en Asunción, según lo había invitado el pastor luterano en la visita anterior, con la novedad de que la habían suspendido para fecha a convenir debido a la imposibilidad de encontrarse por las muchas actividades que tenían los mismos.

En esta oportunidad visitamos al P. Oscar quien presentó a Héctor un matrimonio para que distribuyera los mensajes de la VVD. Sorprendió a Héctor la condición de esta familia, muy humildes económicamente, habitantes de una villa, pero de profunda intimidad con Dios, de oración y de servicio generoso a la Iglesia y sus semejantes.

Héctor había sufrido terribles dolores el mismo día que llegamos a Asunción, para entonces se había hecho 3 sesiones de quimioterapia y presentaba un abdomen abultado por retención de líquidos. Como la primera visita a Asunción visitamos algunas localidades dejando material, pero en Asunción mismo visitamos casa por casa, hablamos de la VVD a los que nos recibían y dejamos material tomando nota de direcciones y teléfonos.

La tercera visita a Asunción me sorprendió: Héctor me avisó dos días antes de la partida, tuve que hacer varias llamadas para delegar actividades que tenía previstas para el fin de semana del 1, 2 y 3 de mayo. Mas y sabiendo que cada vez estaba más débil y dolorido. Habían invitado al Equipo ecuménico de la diócesis de Encarnación a un retiro sobre ecumenismo: Mons. Ignacio Gogorza y P. Silverio Britos se hallaban imposibilitados de participar y preguntaron a Héctor si podía ir él, representándolos. Sin dudar aceptó y me llamó para que lo acompañara. Antes de partir visitó al médico debido a que no podía comer por la presión del líquido en el estómago. El médico lo internó para extraerle líquido del abdomen. Desde el sanatorio me llamó para que terminara de resolver detalles antes de la partida. Le sugerí no hacer el viaje viendo su estado. Vertiendo lágrimas dijo que sería lo último que podría hacer por el Señor, que deseaba hacerlo fervientemente; no me quedó opción que hacer honor a nuestra amistad y acompañarlo en este viaje que para mí, en su estado ¡era una locura!

El día 18 de abril llamó a cada uno de los teléfonos de los “distribuidores” de las localidades que visitamos en los viajes anteriores, preguntando si necesitaban más material.

Con el Directorio Para la Aplicación de los Principios y Normas Sobre Ecumenismo, leímos y reflexionamos sobre los tres primeros capítulos. Estuvo presente el Obispo de Nuestra Señora de Caá Cupe, y fue coordinado el encuentro por la Sra. Diana del movimiento de los Focolares. Finalizó con la Santa Misa a las 15,30hs. Agendamos el siguiente retiro para el receso de julio donde trataríamos los dos capítulos restantes.

Terminado el retiro, visitamos a los amigos de Asunción. Llevamos material al matrimonio recomendado por P. Oscar: María Concepción y Eladio, quienes le causaron una profunda alegría: habían distribuido el material con tanto entusiasmo que lo propagaron con éxito, lo fotocopiaron, y esperaban ansiosos más material. Al terminar esta visita Héctor se expresó satisfecho: “misión cumplida en Asunción, la Verdadera Vida en Dios tiene asegurada su propagación”. Al día siguiente regresamos hacia Posadas, saliendo de Asunción pasamos por la ciudad de Itá, que no habíamos dejado material hasta entonces, dimos vuelta a la plaza y vimos una mujer en el patio. Bajé y ofrecí la Verdadera Vida en Dios, la mujer me invitó a pasar y bajé material del baúl del coche de Héctor. Con mucha dificultad también Héctor bajó del coche. Tomó nota de sus datos: ¡era la hermana de Mons. Echagüe! Al salir dimos gracias a Dios! Lo alabamos con lágrimas. Este viaje fue especial, lleno de emoción, de detalles que nos decían de la presencia delicada y providente del Padre Dios (¡ya que sus instrumentos eran tan débiles!). El resto del viaje de regreso me fue dando instrucciones para seguir la tarea; los contactos estaban hechos, el camino de difusión se había iniciado… incluso nos habían preguntado sobre la posibilidad de una visita de la Sra. Vassula a Asunción.

A partir de entonces empezó a reescribir, corregir y agregar detalles al libro de oración, para luego llevarlo a la imprenta. Un virus en el programa no lo dejó terminar. El 1º de junio me llamó para que tomara nota de los pasos a seguir, “pensé que tendría tiempo de sacar la publicación de la imprenta, pero el final se me vino encima”, dijo. Un nudo cerró mi garganta. Había hecho una entrega a la imprenta de pesos 2.000,00 y me entregó pesos 3.500,00 que faltaban, para entregarlo al retirar lo impreso. A partir de allí su oración era de acción de gracias por los dos años que el Señor le regaló para que pudiera conocerlo y acercarse a Él. Rezamos mucho. “Que se haga Tu voluntad” era su jaculatoria más frecuente. “Cuando digas, Señor” entre espasmos de dolor,  y adoptó una frase que halló en el libro del profeta Amós “saltaré de gozo cuando te vea llegar” decía que eran palabras del Señor para él. Esperaba ansioso el momento del “encuentro”. De vez en cuando decía “lo único que me inquieta es la inseguridad de saber si me voy a salvar”, “ten piedad de mi Señor, porque soy pecador” “confío en Tu infinita misericordia”.

Elijo para retratarlo una visita que hicimos a un enfermo de diabetes al que le amputaron la pierna y que se había definido ateo. Este se quejaba de su condición diciendo que no lo aceptaba. Cuando protestó por la cantidad de hijos que tenía una mujer de condición muy humilde que pasaba en ese momento frente a su casa Héctor dijo “cuando veo tantos niños me alegro de pensar ¡cuántos más tienen la posibilidad de conocer y amar a Dios!”. Lo visitamos dos veces, la última vez, el hombre lo despidió con lágrimas porque se imaginaba que no lo volvería a ver por la precariedad de la salud de Héctor, que ya caminaba con mucha dificultad. Cuando salimos de allí manifestó: “hay que amarlo mucho para que a través de nuestro amor pueda conocer a Dios, que es El Amor”

Anselma, Consagrada Laica Diocesana.  Misiones, Argentina. – Octubre 2009 (9).