Testimonio de Conversión y Fe de Pablo Cuomo

Para los que no me conocen soy Pablo Cuomo.

Nací en una familia religiosa y recibí la fe desde pequeño; hice mis estudios primarios y secundarios en un colegio religioso donde me impartieron una muy buena formación religiosa.

Pero, crecí con una idea muy rígida de la vida cristiana, que me llevó a ser muy crítico y juzgar a todo el mundo. ¡Pensaba que eso era del agrado de Dios!

Mi intención es dar testimonio de lo que la Verdadera Vida en Dios, este Himno de Amor de Dios a los hombres, hizo en mi vida, pero me doy cuenta que tengo que incluir algunos antecedentes.

Viendo retrospectivamente las gracias que Dios me ha otorgado, y el camino por el que quiso conducirme, me doy cuenta que necesitó muchos años para que yo pudiera abrirme, comprenderlo, y estar dispuesto a escucharlo en esta Revelación Profética que es la VVeD, porque, con mi formación, la hubiera rechazado.

Fue un largo proceso; primero me llevó a conocer la obra de San Luis María Grignion de Montfort y la Consagración a la Ssma. Virgen, que hice por el año 1978. Eso me fue llevando gradualmente a renunciar a mis criterios, a mis intenciones…

El otro paso fue el tomar contacto con las obras que nos manifiestan Su Infinita Misericordia y la Devoción a Su Sagrado Corazón: Sta Margarita María de Alacoque, Sor Josefa Menéndez… lo que me llevó a ser devoto del Sagrado Corazón. Se añadió, luego, el conocimiento de la obra de María Valtorta por la que comencé a conocer más de los Corazones de Jesús y de María, y Su misericordia y deseo de conversión para todas las almas. Todo lo cual fue ablandando mi corazón.

Faltaba todavía un paso más, después de mis estudios de ingeniería fui a Alemania con una beca en 1974 -75; allí viví un año y descubrí la profunda fe de muchos protestantes, principalmente luteranos; y la armoniosa convivencia entre católicos y protestantes. Tengan en cuenta que Alemania es un país que tiene prácticamente la mitad de católicos y la mitad de protestantes y que, por aquellos años, todavía había bastante práctica religiosa. A mi regreso pasé por Roma en ese Año Santo de 1975.

Así llegamos a 1995, es decir que pasaron 20 años desde mi retorno de Alemania y de ese Año Santo. Seguramente fue necesario todo ese tiempo de preparación para que yo no rechazara el tesoro que me habría de impactar tan profundamente. En enero de ese año, de vacaciones con la familia, incluyendo dos tíos sacerdotes salesianos, misioneros en Japón y Filipinas, que venían a visitar la familia cada 10 años, uno de ellos nos hizo conocer la obra de La Verdadera Vida en Dios, elogiándola mucho por lo que le pedimos que nos enviara, cuando pasara por Roma, los volúmenes conteniendo los Mensajes publicados hasta ese momento en italiano.

Hablando luego de ese tema con una de mis hermanas, religiosa de María Auxiliadora, me informó que sabía que Vassula había estado en Argentina a fines del año anterior, y que había un video de su testimonio, del cual me consiguió una copia. Verlo fue una verdadera conmoción. Me llegó profundamente. Debo decir que reconocí la Voz de Dios que se nos comunicaba. Me hizo recordar ese pasaje que dice: “Mis ovejas oyen mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen” (Jn 10, 27). Me resonaba ese versículo y tuve la certeza moral de que era una Obra de Dios. Buscamos, con mi señora, a quien había editado el video: Teresita Infante, quien trajo a Vassula a la Argentina y a quien le agradecimos tanto el haberlo hecho. Por ese entonces vivía en Buenos Aires a causa de un tratamiento que requería su esposo. Y ella me pidió si podía ocuparme de difundir los Mensajes y organizar una segunda venida de Vassula a Buenos Aires, que ella volvía a Tucumán y organizaría allá para que fuera Vassula a dar su testimonio. Recuerdo de esa época que leía con avidez los Mensajes en los libros que finalmente envió mi tío, y me gozaba de todo lo que contenían, buscando toda oportunidad, todo tiempo disponible, para continuar con la lectura de los mismos.

Imposible no ver la Mano de Dios tratando de conquistarme; y ¡lo consiguió!

También hay que decir que en ese camino de discernimiento me surgieron dudas, o, más bien, las provocaron las críticas de otras personas. Eso motivó que recurriera a un sacerdote para que me aconsejara. Finalmente, la etapa de dudas se cerró.

Contar todas las gracias recibidas desde entonces, creo que es imposible porque de algunas seguramente ni siquiera he tomado conciencia. Tengo que decir que la conversión fue algo gradual, y que me atrajo en primer lugar por la “denuncia” de la apostasía y los desvíos incluso dentro de la Iglesia. Es que yo era muy crítico con esos temas, e incluso criticaba al Papa, de todo lo cual me arrepiento muy sinceramente. Recién en una segunda lectura de los Mensajes pude ir comprendiendo más a fondo lo que nos quiere transmitir: los Tesoros de Su Sagrado Corazón, ese Amor Misericordioso del que carecía mi corazón, y cuánto respeta nuestra voluntad, atrayéndonos a la verdad, pero sin imponérnosla. Yo creía amar a mi prójimo y entendí cuánto le costó al Señor hacerme comprender cuán poco había comprendido el Evangelio. Con Vassula puedo decir que El Señor me rescató del abismo, porque no tenía caridad y sin ella no somos nada. Desde entonces cambió totalmente el modo de ver a mi prójimo.

Otras gracias para destacar:

– el gusto por leer las Escrituras, y no sólo el Nuevo Testamento, sino también el Antiguo

– Y también, el modo como he sentido Su Presencia, especialmente, al buscar una palabra de orientación, al abrir el libro de los Mensajes y leer un párrafo. ¡Cuántas veces tuve lavivencia de que Él me escuchó, y que me respondió! Que eso que leía lo había escrito para mí.

Muchas gracias recibí también en la primera Peregrinación Internacional de la VVeD por Grecia en el año 1997, en la que creo que éramos unas 80 personas. Especialmente fuerte fue la experiencia en la Isla de Patmos, donde San Juan recibió el Apocalipsis.

Una de esas gracias que creo haber recibido allí, aunque la venía pidiendo desde larga data, fue el conocimiento interior y vivencial de Jesús.

Y otra, que también venía pidiendo a lo largo de varios años, la de conservar las especies eucarísticas de Comunión a Comunión.

Por otro lado, fueron muchas las ocasiones en las que, buscando consejo para poder discernir sobre algunos temas, y tomar decisiones concernientes a la difusión de los Mensajes y consejos de Vassula, el Señor me manifestó Su Voluntad mediante una gran paz y fuertes y prolongadas consolaciones, a veces tan fuertes, que pensé que el físico no resistiría.

Pero, el camino de la conversión nunca concluye, y cada vez que releo los Mensajes, vuelvo a descubrir nuevas cosas; a veces, incluso, me parece no haberlas leído antes a causa de la sorpresa al descubrir algo en lo que no había reparado anteriormente, a pesar de parecer tan claro. Es que sólo el Espíritu Santo nos puede iluminar la comprensión de lo que es espiritual y no siempre estamos maduros para ello. Cuánta razón tiene Vassula al aconsejarnos leer y releer los Mensajes, ordenadamente, desde el principio.

Desde esos primeros tiempos he sentido la necesidad de compartir este Tesoro, este Cántico de Amor que he descubierto, mejor dicho, que el Señor me llevó a descubrir, reviviendo, una y otra vez esas palabras Suyas: “recibisteis gratuitamente, dad gratuitamente” (Mt 10,8)

¡Gracias Señor por la abundancia de Tus Dones. Nuestra mesa, Contigo, nunca está vacía!

Septiembre 2024