Mensaje del 30 de septiembre de 2019

Yo soy la puerta del cielo

 que Mi Paz que se te ha dado reine sobre ti y sobre cada uno de los que invoquen Mi Nombre…

hija, mantén vivo en ti todo lo que se te ha enseñado;  me refiero a lo que Yo te he estado instruyendo desde el principio… el Espíritu Santo, Dador de Vida, distribuye Sus dones a cada uno de vosotros y cada uno ha recibido su propia parte de gracia; algunos de vosotros habéis permanecido en Su gracia; otros, con el tiempo, se han alejado de Mí, de una vida en Dios, y se han distanciado muy lejos de Mí; cuando se encuentran con Mi Cruz, se aterran de Ella; ¿acaso no os he enseñado que Mi Cruz y Yo estamos ligados y somos inseparables?

hoy, esas almas están muertas, pero Yo soy demasiado sensible, demasiado compasivo para dejarlas vivir en pecado hasta que se encuentren con la Muerte y sean juzgadas; Mi Amor me empuja a encontrar diversas maneras de llegar a todas ellas, porque todas ellas están destinadas a vivir y compartir Mi Gloria; Mi Padre y Yo os amamos a todos con muchísimo amor, sí, ¡hasta la locura! un Amor que Nos  impide mantenernos lejos de vosotros, un Amor que nos enlaza juntos; a causa de Mi Amor, me hice Carne para vivir entre vosotros y quedarme con vosotros [1] ; debido a la inmensidad de Mi Amor, sufrí voluntariamente Mi Pasión, a fin de liberar a Mi creación y redimiros a todos;

¡de modo que hoy te pido, hija Mía, que estés radiante y feliz! brilla por dentro y por fuera;  ‘δόξασε με κάθε στιγμή, κάθε λεπτό, κάθε ώρα, σε όλα, και σε όλες τις περιπτώσεις…[2]

bendíceme por todo y por cada cosa… sigue Mis pasos, sé enteramente una Conmigo; acógeme siempre en tu vida y déjame ser parte de tu vida; ¡sé Mi Mano, sé Mi Pie, sé Mi Cuerpo entero! Me preguntarás, “¿cómo? ¿qué quieres decir?” ¿y cómo es posible que tú, la miserable, la mota de polvo, la insignificante pequeña criatura pueda ser Mi Mano, Mi Pie y Mi Cuerpo? ¿acaso has olvidado que habiéndome entregado tu voluntad, tu voluntad entera, habiendo muerto así a ti misma, no subsiste nada más de ti [3] ? si a ti, que eres la más mínima y miserable, se te ha dado tanto, ¿cuánto más no daría Yo al resto de vosotros que Me habéis amado siempre? si queréis alcanzar la deificación, Yo, Dios, que soy indivisible en Mi Divinidad, os pido que Me ofrezcáis vuestra voluntad y muráis a vosotros mismos de modo que no quede nada de vosotros, ¡nada! entonces, con majestad y poder os elevaré para que seáis parte de Mí; os englobaré y os envolveré enteramente  para que todos seáis parte de Mí; os haré perfectos  a fin de que todo lo que estaba manchado por el pecado, se vuelva hermoso y radiante bajo Mi Luz, y en vuestra transfiguración, divina y totalmente gloriosa; así es cómo entraréis en el Cielo;

Yo Soy la Puerta del Cielo;

no permanezcáis inertes y racionalistas, porque eso os transforma en un ser pragmático [4], y os lleva a una ceguera espiritual que trae la Muerte, impidiéndoos entender Mi Lenguaje;

os lo digo: si seguís enterrados en vuestra oscuridad y en vosotros mismos, ¿qué esperanza os queda? ¡no permanezcáis inertes como un cuerpo muerto, como cadáveres, privados de lo que Yo os estoy ofreciendo! tratad de desprenderos de todo lo que os mantiene lejos de Mí, romped esa barrera de reticencia, de racionalismo; ¡alegraos y desechad esa tristeza y ese miedo de Mí!

¿habéis oído hablar alguna vez de Amor ilimitado? ¿un Amor que irradia y reina desde el centro del Universo, expandiéndose desde allí al resto de todo el Universo? Mi Amor trasciende toda esencia; Yo estoy por encima de toda esencia, soy una Revelación Luminosa en todo el Cosmos y en  todo corazón, una Revelación que os permite alcanzar las alturas mismas de la contemplación; Mi Amor engloba vuestra alma, vuestra mente, vuestro intelecto, y penetra en vuestro corazón como el rocío de la mañana, vertiéndose gota a gota desde el cielo; cada gota de brillante rocío se convierte en un remedio sanador para cada una de vuestras deficiencias de  cuerpo y alma; inmersos en Mi Luz, vuestro cuerpo y vuestra alma adquirirán entonces la impasibilidad y la divinidad; finalmente, Yo, que soy el Esposo de Mi creación, como os lo he explicado detenidamente en el pasado [5], entraré en vuestro corazón una vez que me lo permitáis, y vosotros estaréis enteramente dispuestos a entrelazaros en Mi ardiente abrazo sin la menor vacilación; sabiendo que al caer en el ardiente abrazo de Mí, vuestro Dios, os inflamaréis; os envolverá el Fuego, un Fuego que os traerá a la Vida, que soy Yo; y mientras entráis en la Vida, todo vuestro ser se volverá de un blanco deslumbrante, brillante, iluminado por resplandecientes velos de Luz y Zafiros, y todos vuestros miembros desaparecerán dentro de Mí, volviéndose incluso más bellos, mientras que Yo, en ese momento de transfiguración, estaré derramando mirra de Mis Dedos sobre vuestra cabeza hasta vuestros pies, ungiéndoos;

y te encontrarás fuera de tu entorno y más allá de las masas, más allá del ruido, más allá de todo lo que el hombre ha construido, más allá de todo lo humano y corporal y finalmente Me verás… en ese inefable instante, embriagado aún de verme, mientras tu ser entero tiembla, te atreverás a levantar tus ojos para contemplar Mis Ojos, esos Ojos que te formaron, esos Ojos que lloraron por ti cuando te apartaste de Mí, esos ojos que se apiadaron de ti en tu sufrimiento, esos Ojos que nunca te dejaron fuera del alcance de su Vista y que te siguieron para traerte de vuelta al Amado, a Aquel al que siempre has pertenecido; ¡percibirás el Infinito Amor que siento por ti, miserable pequeña criatura! esos Ojos que son Océanos de Amor…

temblando de emoción, tomando conciencia de la profundidad de Mi Amor, tu corazón se verá herido de una herida que jamás se curará, al descubrir la Belleza de tu Dios, al descubrir Su Esplendor, Su Formidable Atracción; estarás contemplando al Único Dios, resplandeciente en Su Luz Gloriosa, estrás descubriendo al Dador de Vida, al Señor de los señores que derramó Su Propia Sangre por ti, para redimirte y salvarte a fin de que compartieras Su Gloria… tu Esposo, tu Bienamado seguirá atrayéndote más a Él con cuerdas doradas, para que nunca vuelvas a estar separado de Él; nos haremos Uno; tu alma estará unida a Mí y Yo, Dios, estaré unido a ti.

¡alma! haberme deseado, haber tenido sed de Mí, hija Mía, te ha conducido, en tu contemplación de Mí, a un compromiso matrimonial a una boda mística, al Amor Divino… y la noche profunda ya ha desaparecido de tu alma, los placeres carnales son sólo cosas del pasado  y se quedan en el pasado, y son considerados como polvo y cenizas, porque ahora, frente a ti, se yergue la Gloria Visible, más allá de toda comparación, más bella que la luna, más brillante que el sol;

desde el día que naciste te he perseguido con un ardiente deseo de hacerte Mía en una Unión Divina, conduciéndote a una unión nupcial mística, para envolverte con los radiantes velos matrimoniales de la inmortalidad, mientras que Yo te visitaba [6] como un Esposo para desposarte y convertirte en Mi Esposa… y tú, si hubieras tenido plena conciencia entonces de Quién estaba contigo, apoyándose en ti, te habrías llenado de gozo;

entonces, si te acuerdas bien, te conduje a la cámara de Mi Madre, a la habitación donde Ella te iba a perfeccionar; ahora he entrado por fin en tu vida y he avivado, en tu arduo camino, el deseo de llegar a Mí y seguir siendo Mi fiel Esposa; esta vez, a cualquier precio por tu parte; habiendo descubierto Mi incomparable Belleza, habiéndote dado cuenta de que nuestra Divina Unión te aportará la impasibilidad que separa a las almas del mundo, tu alma observará Mis preceptos, tus labios Me proclamarán alabanzas; después de que Yo haya vuelto a despertarte de tu profundo sueño y de  que hayas visto Mi incomparable Belleza, dejarás atrás este mundo, te apartarás de él  para ser saciada en cambio por Mi abrazo, lleno de Ternura Divina;

¡Oh, que no haría Yo por cada alma!

¡Me llena de gozo estar Contigo! Has condescendido ha dejarme entrar en Tu abrazo, en el cual me encuentro inmersa en Tierno Amor, en Seguridad, sintiendo que estoy en Casa y que somos familia, sintiendo como si Te hubiera conocido siempre, ¡sentimientos de intimidad y de que Tu estabas siempre ahí!

¡no te sobrecojas de asombro!

no sólo estoy sobrecogida de asombro, sino que me faltan palabras para describir mis sentimientos… me es imposible expresarme y decir lo que realmente quiero decir…

no necesito palabras para conocerte y saber lo que está escrito en tu corazón, ¡leo tu corazón y eso es suficiente!

si se me permite el atrevimiento, me gustaría decirte esto ahora: deseo contemplar más Tu Santo Rostro, quiero verte cara a cara…

lo harás un día… pero benditos sean los que Me han visto como una sencilla Luz en su oscuridad, pero aún más benditos sean aquellos que no Me han visto y sin embargo han creído en Mí; benditos sean los que han sido invitados a llevarme como su vestido de bodas: ellos verán la Luz; y benditos sean los que perpetuamente e infatigablemente han seguido Mi Cruz y La han abrazado: serán ascendidos al Paraíso para vivir en la Luz;

Mi Luz Divina se une a cada alma, a cada ser, aunque algunos se disfrazaran en la oscuridad para parecerse a Mí; Mi Luz es mucho más potente que ellos y por lo tanto atraviesa el rincón más oscuro, el agujero más oscuro, para brillar sobre ellos y sanarlos… aquel que es visitado por la Sabiduría está iluminado para haber entendido Mi Voluntad; su mente, sus pensamientos, su comportamiento, su esfuerzo por llegar a Mí y sus actos Me glorificarán; entenderán que, sin Mi revelación en su corazón, otorgada por Mí, la sabiduría de los filósofos es incapaz e insuficiente para alcanzar la Sabiduría que viene de lo alto, de Mí;

sigue siendo como una niña, Vassula, y permanece pequeña, porque eso es lo que te mantiene escondida en Mi Sagrado Corazón; ¡el Amor te ama!   ic

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[1] En la Eucaristía.

[2] Escuché a Jesús hablándome en griego y diciéndome: “alábame en todo momento, a cada minuto, a cada hora, en todo y en todas las circunstancias.

[3]Simultáneamente, escuché: “nada más queda de ti

[4] También oí al mismo tiempo “razonando”.

[5] En los temas de las “Odas de la Santísima Trinidad” y “Cántico del Esposo”

[6]   Cuando yo tenía unos 10 años, el Señor me dio un sueño en el que Él se convertía en mi Esposo, y me vi junto a Él, siendo desposada, mientras que la gente lo celebraba agitando grandes palmas a nuestro paso. Luego me condujo a una cámara donde Su Madre me estaba esperando con gran alegría. Me recibió y se puso a ajustar mi traje de novia y a arreglar mi pelo para hacerme presentable a Su Hijo…