La Espiritualidad Trinitaria de La Verdadera Vida en Dios

por Vassula Ryden
Rodas, Grecia, Mayo 1997

Jesús ha dicho: “Sin Mí, tú vivirás como el mundo.Conmigo, tú vivirás como en el Cielo. Sin Mí, tus rasgos serán mundanos, pero Conmigo, tus rasgos serán los Míos. Permanece en Mí, enraizada en Mí. No descuides nunca tu don. Colócame en primer lugar y dedícame tu tiempo.” (20.5.94)

¿Qué es la Espiritualidad Trinitaria de

La Verdadera Vida en Dios?

En primer lugar y ante todo, La Verdadera Vida en Dios es estar ansioso de encontrarse con Dios y de llegar a conocerle, tal y como es; es abrirnos y tener una relación especial e íntima con Él. Sin esta intimidad, no podemos acercarnos a Él. Siempre permanecerá distante, lejos en algún lugar “allá arriba” y a tal distancia no Le podemos amar. Lo que nos pide hoy es que dialoguemos con Él, que tengamos una conversación sencilla de corazón a corazón, incluyéndole en nuestra vida diaria, tratándole como nuestro mejor amigo, sin olvidar nunca, sin embargo, que Él es Santo.

La Verdadera Vida en Dios es aprender a orar incesantemente. Orar sin cesar es vivir en unión perfecta con Dios y en Dios, y así vivir diariamente el “tú y yo, nosotros” que Jesús nos ha enseñado. Es aprender a tener esa conversación de corazón a corazón con Dios. Estar en oración constante es el primer mandamiento, porque es el fruto de nuestro amor a Dios deseando estar siempre con Él. Este amor se desbordará de nuestros corazones al corazón de nuestro prójimo, amándole como manda el segundo mandamiento.Para esto, tenemos que estar dispuestos a ofrecer a Dios nuestra voluntad a diario y a abandonarnos enteramente a Él, para que podamos vivir con los pies en la tierra y con el alma en el cielo. A Jesús no Le gusta la tibieza. Él desea un corazón sincero.

Si no nos abandonamos completamente a Dios, es como si Le atáramos las Manos. Su Voluntad no puede realizarse en nosotros. Debemos arraigarnos completamente en Él. Estar arraigado en Dios significa hacerse como Él, imitar a Jesús; es amar a Dios y amar a
nuestro prójimo. No podemos hablar de Paz y Unidad sin estar arraigados en Dios. La Verdadera Vida en Dios es extender el Reino de Dios dando a conocer al Dios Trinitario. Es revelar la imagen real, auténtica, de Dios, nuestro Padre, de modo que nuestro espíritu Le llame: “¡Abba! “.

La Verdadera Vida en Dios es poner en práctica los actos de caridad y de amor que agradan a Dios. Jesús ha dicho: “En el día del Juicio seréis juzgados por la medida de vuestro amor.” (16.06.95)

La Verdadera Vida en Dios es ser testigos del Altísimo, testigos del Amor de Dios, para proclamar al mundo que, aunque hayan olvidado a Dios, Dios, en Su Fiel Amor y Misericordia, nunca les ha olvidado y que, aunque seamos los más miserables de la tierra, Su Amor por nosotros no tiene fin.

Nuestro Padre Eterno ha dicho: “Hija mía, tú no estás sin Padre. Yo Soy el que Soy es tu Padre. Tú no estás sin hogar: Mi Reino, Mi Esplendor y la Verdad son tu casa. Nose te escatima el alimento, pues Yo, con Mi Propia Mano, lleno tu boca a partir de Mi Boca, con Mi Palabra. Mi favor está sobre vosotros y de este modo todo lo que hago en estos días es para la salvación de vuestra generación.” (26.02.95)


La Verdadera Vida en Dios significa permitir que El Espíritu Santo transforme nuestra alma en un cielo, para que Él se convierta en la Luz de nuestros ojos, el motivo de nuestra existencia, el latido de nuestro corazón, de nuestra risa, de nuestra alegría, y el majestuoso adorno de nuestra alma, nuestro himno al Himno y nuestro amén al Amén. Debemos morir a nosotros mismos y a nuestras pasiones, que Le impiden hacer nuestra alma perecedera, llena de gracia y un cielo para glorificar a Dios.

La Verdadera Vida en Dios es permanecer fieles a la Madre Iglesia y a la Tradición. Es ofrecer a Dios oraciones del corazón, sacrificios, penitencias y ayunos.

La Verdadera Vida en Dios es hacerse hijos de la Madre de Dios, ya que Su Inmaculado Corazón no está nunca desvinculado del Sagrado Corazón de Jesús, sino que está en unión perfecta con el Suyo.

La Verdadera Vida en Dios es visitar al Santísimo Sacramento y estar con Jesús. Debemos pedir al Espíritu Santo que nos conceda el Espíritu de Piedad para aprender a adorar al Divino Sacramento y contemplar con temor lo que es verdadera Carne y verdadero Alimento, lo que es verdadera Sangre y verdadera Bebida. Jesús ha dicho: “Apoyaos en Mí y Yo os guiaré a Mi Tabernáculo donde os espero día y noche, donde Me ofrezco a vosotros cada día… Todo lo que os pido es amor:Amor y adoración.” (01.06.89)

La Verdadera Vida en Dios es orar por la unidad y por la unificación de las fechas de Pascua, ya que éste es el gran deseo de Nuestro Señor Jesucristo. Podemos ser los primeros frutos de la unidad reuniéndonos y orando juntos, con un solo corazón y una sola voz. Jesús ha dicho: “Necesito humildad y amor, y que la conversión de vuestros corazones sea el fundamento de vuestra Unidad.”

Que el lema de La Verdadera Vida en Dios sea:
Devolver al Mal con el Amor

Porque—como nos dice Jesús—el amor es la raíz del árbol
de las virtudes. Sin esa raíz el árbol no tiene virtud, no tiene
fruto. “El Corazón del Señor es Amor y el corazón de la Ley
está basado en el Amor.”

Está escrito: “No juzguéis.” ¡La lengua es lo peor de
todo! Pues la lengua que recibe la Sagrada Comunión es la
misma que juzga, critica, blasfema. Así que Jesús dice:
“Me gustaría que ayunárais, ¡pero también con vuestros
labios!”