El regalo de un ejemplar de CEIT

“Ah, Vassula, promocionar Mi Mensaje de esta manera también Me glorifica”


Les cuento lo que me paso, ayer fui a llevar unos oficios a un registro automotor de la calle Libertad, ahí siempre me atendía una chica llamada Mariela; hacía más de un año que no la veía y antes la habré visto 5 ó 6 veces, me reconoció y me pregunto cómo estaba; siempre que me atendió fue muy solicita (lo es con todos);

Ayer me atendió y me dijo no venga a buscarlos, se los escaneo y se los mando por mail; le di el mail, voy a pagar el timbrado y me voy.  Llego a casa y veo un email de ella que me decía que me había olvidado la tarjeta de débito (no me había dado cuenta);

Le contesto el mail y le digo que hoy la mañana la paso a buscar; me quedaba de paso porque iba a Lomas de Zamora a lo de mi amigo el dentista y le doy las gracias; cuando lo mando me doy cuenta que mi firma salió con los links de la VVeD.

A la noche siento que le tengo que regalar un CEIT. Esta mañana me levanto, rezamos con Bessie y agarro el libro y lo separo.  En el subte, voy pensando ¿ qué le digo?, ¿sos creyente?, ¿tengo algo para vos? ¿le hablo de la VVeD? etc. etc. …me dio la tarjeta y los oficios… llevaba el libro en una bolsita de nylon, me salió esto, “tengo un tesoro y quiero compartirlo con vos”. Ella abre la bolsita, lo ve, lo estrecha en el pecho y me dice, qué hermoso, lo voy a ir leyendo en el viaje a mi casa. Le dije que Dios te Bendiga y me fui, tenía que estar a las 10 en Lomas.-

Me parece que una de las posibilidades puede ser que vivo algunas cosas como signos, es muy difícil que me olvide la tarjeta y ahí no tenía que volver más, incluso había arreglado que en el futuro le mando los oficios por email, así que dije: es por el CEIT y lo llevé; no tengo la más mínima idea de cómo sigue, la semana que viene me mandan 2 oficios más, quizás tenga algún comentario. 

Hugo del Grupo misionero – Misión en las Plazas

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