UNA CARTA DE AGRADECIMIENTO A VASSULA
La Asociación de la Verdadera Vida en Dios, de Estados Unidos, recibió el siguiente testimonio, profundamente conmovedor, de una total renovación, a través del libro de Vassula Rydén, “El Cielo es Real pero también lo es el Infierno”.
Querida Vassula:
Vivo en los suburbios occidentales de Chicago, con mi esposa y mis dos hijos. Hace aproximadamente dos años, hice cita con el médico para hablar de ciertos síntomas que había estado experimentando durante varios años. Antes de la consulta, decidí ir al parque cercano a poner en orden mis ideas. Habían pasado seis años desde mi última consulta médica, así que estaba nervioso e inseguro sobre qué esperar.
Al acercarme al parque vi un libro totalmente nuevo colocado exactamente en el centro de una de las mesas de pic-nic. Era extraño que un libro, en tan excelentes condiciones, hubiera sido olvidado por alguien en un parque, y tan temprano en la mañana. El título era “El Cielo es Real pero también lo es el Infierno”, lo cual inmediatamente despertó mi curiosidad. Lo tomé y empecé a leer la contraportada. Las preguntas que hacía eran las mismas que yo me había estado haciendo desde hacía un buen tiempo.
Después de ojear algunas páginas, al azar, me di cuenta de que era casi la hora de mi cita médica. No estaba seguro de qué hacer con el libro. ¿Debía llevármelo o no? Estaba reticente a llevármelo. Tal vez alguien regresaría por él. Pero mientras estaba pensando qué hacer, algo dentro de mí me dijo: “¡Llévatelo! ¡Es para ti!”. Así lo hice y me dirijí al consultorio médico.
Durante mi cita, le expliqué al doctor mis síntomas y él me tranquilizó diciéndome que era probable que no fuera nada serio, pero recomendó un procedimiento para estar seguro. Me agendaron cita para el procedimiento para aproximadamente tres semanas después.
Esa noche comencé a leer el libro y lo terminé en tan solo dos días. Inmediatamente, entré al sitio web tlig.org y me suscribí a los correos electróncios. Empecé a leer los Mensajes de la VVED cada mañana y mi esposa, mis hijos y yo comenzamos a ir a la Iglesia cada semana. Entre más conocía la VVED y los Mensajes, más atraído me sentía a Dios. A pesar de que crecí en una familia Católica, yo no era un Católico practicante, ni vivía mi fe de acuerdo con la Voluntad de Dios, los Mandamientos y los preceptos de la Iglesia Católica. Pero algo empezó a cambiar. Noté ciertos cambios en mi actitud y punto de vista, en general. Empecé a rezar regularmente, orando el Rosario y leyendo la Biblia, lo que me llevó a una relación más profunda e íntima con Dios.
El día del procedimiento llegó. Estaba un poco ansioso, pero no demasiado preocupado. Terminado el procedimiento, el doctor pidió hablar conmigo y mi esposa, quien estaba afuera esperando con nuestros hijos. Asumí que esto era algo común en este tipo de procedimientos. Aunque todavía estaba algo mareado por la anestesia, estaba lo suficientemente conciente para darme cuenta de lo que estaba ocurriendo. El doctor se sentó junto a mi cama, con una mirada seria, y nos dijo que encontró un tumor – y que era cancerígeno.
Al principio estaba estupefacto. Nunca me imaginé que recibiría este tipo de diagnóstico, especialmente a los 39 años. Le pregunté: “¿Es posible que se haya equivocado?”. “No”, me contestó. Entonces pregunté: “¿Cuáles son las probabilidades de que no sea cáncer?”. Respondió amablemente, pero con firmeza: “Estoy 99% seguro de que lo es”. Me explicó que recibiríamos el reporte de patología en 24 horas para confirmarlo y después me refirió con un cirujano colorrectal, a quien él recomendaba ampliamente. Salimos del consultorio en shock- y fue ahí, donde mi camino verdaderamente comenzó.
Dos años después puedo decir, lleno de agradecimiento, que estoy libre del cáncer. De aquél día en que me diagnosticaron a la fecha, he tenido una recuperación total – ¡física y espiritualmente! Fue la experiencia más difícil de mi vida. Con la ayuda de Dios, soporté cinco meses de quimioterapia y radiaciones, una cirugía, numerosos procedimientos médicos y graves complicaciones que tardaron años en más o menos normalizarse. Pero durante todo esto, nunca estuve solo.
Le doy las gracias Vassula. Si no hubiera sido por su libro, yo no hubiera tenido la relación con Dios que tengo hoy. Me he dado cuenta de que todo lo que tuve que soportar era parte del Plan Maestro de Dios. La usó a usted como Su Instrumento para traer a la gente como yo – Su hijo pródigo – de regreso a Él y a Su Iglesia. No tengo duda de que yo estaba destinado a encontrar ese libro aquella bella mañana en el parque. Siempre recordaré ese día.
Dios salvó mi vida a través de su obediencia y motivación a hacer Su Voluntad – ¡para escribir este libro, compartir Sus Mensajes y dar a conocer la VVED al mundo! No puedo expresar lo agradecido que estoy. Su libro ha cambiado mi vida y las vidas de los que me roedan. Nos llevó a mi familia y a mí más cerca de Dios durante uno de los periodos más dolorosos – pero transformadores – que hayamos vivido. ¡Le doy las gracias desde el fondo de mi alma y mi corazón!
A pesar de que nunca hemos tenido la oportunidad de conocerla en persona, su legado vive en las incontables almas que usted ha tocado.
¡Que Dios bendiga a su familia y al ministerio de la VVED!
Yuri Schemidt
