Testimonio X

Mi viaje a Rusia surgió para acompañar a mi madre. Nunca había participado de una peregrinación y debo confesar que no sabia que esperar. Tal vez por eso me sorprendió lo que recibí.  Porque recibí mucho. Mucho amor sobretodo. Conocí gente hermosa. Fue movilizador asistir a las distintas ceremonias donde el factor común fue la fe y el amor.
Hubo muchos momentos de alegría consuelo y profundas reflexiones.

Vi a mi madre revitalizada. Con muchas ganas de seguir haciendo cosas y por eso la admiro. Ella me empuja a explorar y también agradezco por eso. Estoy en un momento de mi vida donde la aprovecho y trato de acompañarla a pesar de nuestras diferencias.

Agradezco cada día que la tengo y que podemos hacer cosas juntas, como esta peregrinación.  Compartir esta vivencia con ella fue reconfortante así como con toda la gente que conocí.

La labor de Vasula es admirable, rezo para que siga con este propósito tan noble como necesario para la unificación.

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Lavra de la Santísima Trinidad y San Sergio, frescos en las paredes a la entrada.

María de los Ángeles Cena

Testimonio IX

Mi nombre es Ana María Vezzulla y quiero compartir con Uds. la maravillosa experiencia que he vivido en Rusia formando parte de la peregrinación Verdadera Vida en Dios.

Gracias a mi amiga Sra. Amanda Arimayn y a los consejos del padre Eduardo López, tuve el honor de conocer al Padre Enrique Bikkesbakker, al Sr. Pablo Cuomo y Sra., a la Sra. Sofía Tsolis , al Padre Omar Di Mario, a Monseñor Kissag Mouradian, al Sr. Hugo Sabbadini, al Sr. Roberto y a todas mis compañeras: Ana María, Adriana, Olga, Mary, María Angélica, María de los Angeles, Vicky, Susana, quienes desde un principio con conmovedoras actitudes quisieron compartir conmigo todo su conocimiento en la Verdadera Vida en Dios.

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Una parte de los peregrinos visitamos San Petersburgo. Aquí estamos todos juntos con Sveliana, nuestra guía de turismo en esa ciudad, unos minutos antes de salir hacia la estación de tren hacia Moscú.

Realmente fue un regalo que nuestro Señor me concedió al poder comulgar diariamente y compartir nuestra Fé participando en las maravillosas y diversas Liturgias.

Un día cuando estábamos visitando el antiguo Monasterio Novodevichy, me sentí muy conmovida, cuando un Padre de la Iglesia Rusa me preguntó si yo era argentina, me había identificado por la escarapela que llevaba en mi campera. Muy amablemente me comentó que él también era argentino y que hacía 11 años que vivía en el Monasterio. Con muy buena disposición me explicó las diferencias de nuestras liturgias. Realmente sentí una vez más que Nuestro Señor Jesucristo me indicaba que por diversos caminos todos vamos a Su Encuentro.

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El  cementerio y convento Novodevichy o de las doncellas.

Agradezco mucho a todos por brindarme su amistad y como dijo la Madre Teresa de Calcuta “Quiero ser una gota de agua limpia, sola puede no ser muy útil, pero si juntamos las gotas de agua limpia de todas las personas que amamos a Dios, podremos cambiar el mundo”

Gracias y Bendiciones