Héctor empezó a hablarme de una reunión ecuménica en Encarnación, Paraguay.

Hector_Paraguay

Conocí a Héctor DOLFI (el de camisa blanca fallecido el 17 de junio de 2009) a través de un sacerdote. Me causó muy buena impresión el solo escuchar su voz: segura, noble, sincera… La primera visita que le hice para llevar la documentación que necesitaba terminó con un obsequio para mí: un librito de mensajes de la Verdadera Vida en Dios. Se detuvo a pensar un poquito y me alcanzó también una “guía para los encuentros de oración”. Me pidió que leyera los mensajes y que cuando finalizara le hiciera llegar mi opinión al respecto.

A la semana siguiente volví a su casa habiendo leído los mensajes. “¡Es el Cantar de los Cantares que tanto me gusta!” le dije. Era noviembre de 2007. Desde entonces me invitó a participar del grupo de oración que se reunía los viernes en su casa.

Presto servicios en la Pastoral Misionera de la Diócesis, y esto me ocupa bastante tiempo, por lo que  prometí a Héctor organizar mi tiempo para el año siguiente y participar del grupo de oración, pero desde entonces recé el Santo Rosario con las meditaciones de la “guía…” todos los días y aquí tengo que confesar que no lo hacía diariamente y que cuando lo rezaba lo hacía en comunidad porque no le encontraba gusto, aunque mi director espiritual insistía en que lo recitara diariamente, “algún día el Señor te regalará la Gracia de encontrarle gusto” me decía.

A mediados de marzo del 2008 empecé a rezar con el grupo, justo un día en que Héctor estaba viajando por Chaco, pero los demás concurrían igual a la cita y me recibieron como si estuvieran en su casa. Esto también me causó buena impresión era una “casa de puertas abiertas” ¡aun ausente su dueño!  A partir de entonces no dejé de concurrir a la cita con Dios y con mis hermanos.

Héctor empezó a hablarme de una reunión ecuménica en Encarnación, Paraguay  y de llevar los libritos de mensajes a  distintas localidades de Paraguay. Comenzó también a sentir molestias en su salud y a adelgazar notablemente. En junio viajamos a una localidad del interior de Misiones donde se habían  formado 10 grupos de oración y el sacerdote no permitía reunirse en la parroquia. Héctor, luego de hablarle de Vassula y los mensajes de Dios,  le dejó varios ejemplares de la “Verdadera Vida en Dios”. Durante el viaje de ida y vuelta tuvimos que parar muchas veces por la necesidad de ir al sanitario que sentía Héctor. Constantemente pedía disculpas ¡por las molestias que causaba!

En el mes de Julio fuimos a una localidad de Paraguay a la bendición de una Iglesia Ortodoxa Ucrania; hacía mucho frío. Fuimos todos los integrantes del grupo de oración.

El segundo martes del mes de agosto fui por primera vez, acompañando a Héctor, al encuentro ecuménico en Paraguay. En la ciudad de Encarnación buscó a al presidente de la Conferencia Episcopal  Paraguaya, al superior de la compañía de Jesús y a la Sra. Cristina de la diócesis de Encarnación. En Capitán Miranda, casa de un sacerdote Ortodoxo Ucranio  nos esperaba el dueño de casa acompañado del P. Pablo sacerdote Ortodoxo Ucranio, el referente de la Iglesia Bautista, la pastora Aurelia de la Iglesia Luterana del Río de la Plata y un matrimonio de fieles laicos  de la comunidad anfitriona. Una reunión muy linda, llena de la presencia de Dios. Al final de la misma P. Demetrio ofreció un refrigerio. Mons. Gogorza me hizo notar la palidez en el rostro de Héctor y si no era conveniente regresar pronto. Así lo hicimos.

En septiembre la reunión se realizó en la ciudad de Encarnación, en la casa de la pastora Aurelia. Desde la última reunión Héctor había permanecido la mayor parte del tiempo en cama con terribles dolores. Los encuentros de oración semanales los hacíamos alrededor de su cama. No obstante ello, el segundo martes de septiembre lo acompañé a Encarnación. Buscamos a P. Silverio en su casa y pasamos a buscar a Mons. Gogorza. Bajé yo del coche, en ambas oportunidades ya que Héctor no se sentía bien. Esperando a Mons. bajó del coche sintiéndose tan mal que el P. Silverio le ofreció regresar a su casa a reposar hasta tanto se sintiera mejor para volver a Posadas. Resolvió regresar entonces a Posadas directamente, pidiendo disculpas nuevamente por la situación.

En octubre, el segundo martes, fuimos al encuentro ecuménico en casa de la Compañía de Jesús en Encarnación. Los mismos de agosto estuvieron presentes esta vez, menos el P. Pablo (ortodoxo). Fue una reunión muy linda, al igual que la primera.

El cuarto sábado de noviembre partimos rumbo a distintas localidades del Paraguay, tomando, desde Encarnación por la ruta nacional nº 1 hacia la ciudad de Asunción, capital del país.

Dejamos material a una persona de cada pueblo para que lo leyera y luego repartiera a otros y en lo posible se formaran grupos de oración. Para detectar “el distribuidor” veíamos a alguien que tuviera la puerta del frente de su casa abierta o estuviera en el patio de su casa. Así se lo presentamos al Señor en oración. Apenas salimos rezamos el Santo Rosario por esta intención. Luego de presentar la obra de la VVD preguntábamos si era posible dejarla y tomar los datos del/a interlocutor/a. Visitamos ese día: San Luis del Paraná,  Carmen del Paraná, Coronel Bogado, General Delgado, San Ramón, San Patricio, Santa Rosa  y  San Ignacio Guazú.

En el siguiente viaje, 4 de diciembre de 2008, visitamos, dejando material, San Juan Bautista, San Miguel, Villa Florida, CaáPucú, Valle Apuá, Quiindy, San Roque González, Colonia Mbocayaty, Colonia Matachí, CarapèGuá, y Paraguarí.

El 9 de febrero de 2009, salimos rumbo a Asunción, no sin antes dejar material en Yaguarón que no lo hicimos la primera vez, y algunas localidades que visitamos en el primer viaje o estaciones de servicio de la ruta.  Para entonces Héctor sabía  lo que lo aquejaba: cáncer de páncreas. Los amigos de Asunción se sorprendieron de su extrema delgadez, se compadecieron al saber lo que padecía y le brindaron tanto amor que creí ¡qué se sanaría con tantos cuidados!

El día que llegamos celebraba su cumpleaños la hija de la dueña de la casa que nos alojó. Entre los invitados se encontraba el P. Oscar Díaz, párroco de la Parroquia Santísima Trinidad, al que Héctor había visitado el año anterior estando en cama, enfermo. Ambos no se reconocieron. Uno por su delgadez, el otro ¡por su aspecto saludable! A P. Oscar le pidió Héctor le indicara una persona que distribuyera el material de la VVD en Asunción y que en una próxima visita se lo presentara. Visitamos a un pastor de la Iglesia Luterana y dejamos material luego de hablar de los Encuentros de Dios con Vassula y del deseo de unidad de los cristianos. También visitamos la Iglesia Anglicana cuyo responsable no se hallaba, dejó algunos libritos de mensajes a la Señorita Zunilda de Maldonado, que nos atendió. La tercera visita fue a una persona que ofreció distribuir en una zona de la ciudad ubicada en el otro extremo de donde nos alojamos. Todo este trayecto lo hizo con los malestares propios de la enfermedad. Caminaba con dificultad, deteniéndose a menudo, sentía mucho dolor y se apoyaba para caminar en los que lo acompañábamos.

Regresamos el tercer viernes del mes, 20 de marzo,  fecha en que se reunirían en un encuentro ecuménico, los referentes y laicos de las iglesias en Asunción, según lo había invitado el pastor luterano en la visita anterior, con la novedad de que la habían suspendido para fecha a convenir debido a la imposibilidad de encontrarse por las muchas actividades que tenían los mismos.

En esta oportunidad visitamos al P. Oscar quien presentó a Héctor un matrimonio para que distribuyera los mensajes de la VVD. Sorprendió a Héctor la condición de esta familia, muy humildes económicamente, habitantes de una villa, pero de profunda intimidad con Dios, de oración y de servicio generoso a la Iglesia y sus semejantes.

Héctor había sufrido terribles dolores el mismo día que llegamos a Asunción, para entonces se había hecho 3 sesiones de quimioterapia y presentaba un abdomen abultado por retención de líquidos. Como la primera visita a Asunción visitamos algunas localidades dejando material, pero en Asunción mismo visitamos casa por casa, hablamos de la VVD a los que nos recibían y dejamos material tomando nota de direcciones y teléfonos.

La tercera visita a Asunción me sorprendió: Héctor me avisó dos días antes de la partida, tuve que hacer varias llamadas para delegar actividades que tenía previstas para el fin de semana del 1, 2 y 3 de mayo. Mas y sabiendo que cada vez estaba más débil y dolorido. Habían invitado al Equipo ecuménico de la diócesis de Encarnación a un retiro sobre ecumenismo: Mons. Ignacio Gogorza y P. Silverio Britos se hallaban imposibilitados de participar y preguntaron a Héctor si podía ir él, representándolos. Sin dudar aceptó y me llamó para que lo acompañara. Antes de partir visitó al médico debido a que no podía comer por la presión del líquido en el estómago. El médico lo internó para extraerle líquido del abdomen. Desde el sanatorio me llamó para que terminara de resolver detalles antes de la partida. Le sugerí no hacer el viaje viendo su estado. Vertiendo lágrimas dijo que sería lo último que podría hacer por el Señor, que deseaba hacerlo fervientemente; no me quedó opción que hacer honor a nuestra amistad y acompañarlo en este viaje que para mí, en su estado ¡era una locura!

El día 18 de abril llamó a cada uno de los teléfonos de los “distribuidores” de las localidades que visitamos en los viajes anteriores, preguntando si necesitaban más material.

Con el Directorio Para la Aplicación de los Principios y Normas Sobre Ecumenismo, leímos y reflexionamos sobre los tres primeros capítulos. Estuvo presente el Obispo de Nuestra Señora de Caá Cupe, y fue coordinado el encuentro por la Sra. Diana del movimiento de los Focolares. Finalizó con la Santa Misa a las 15,30hs. Agendamos el siguiente retiro para el receso de julio donde trataríamos los dos capítulos restantes.

Terminado el retiro, visitamos a los amigos de Asunción. Llevamos material al matrimonio recomendado por P. Oscar: María Concepción y Eladio, quienes le causaron una profunda alegría: habían distribuido el material con tanto entusiasmo que lo propagaron con éxito, lo fotocopiaron, y esperaban ansiosos más material. Al terminar esta visita Héctor se expresó satisfecho: “misión cumplida en Asunción, la Verdadera Vida en Dios tiene asegurada su propagación”. Al día siguiente regresamos hacia Posadas, saliendo de Asunción pasamos por la ciudad de Itá, que no habíamos dejado material hasta entonces, dimos vuelta a la plaza y vimos una mujer en el patio. Bajé y ofrecí la Verdadera Vida en Dios, la mujer me invitó a pasar y bajé material del baúl del coche de Héctor. Con mucha dificultad también Héctor bajó del coche. Tomó nota de sus datos: ¡era la hermana de Mons. Echagüe! Al salir dimos gracias a Dios! Lo alabamos con lágrimas. Este viaje fue especial, lleno de emoción, de detalles que nos decían de la presencia delicada y providente del Padre Dios (¡ya que sus instrumentos eran tan débiles!). El resto del viaje de regreso me fue dando instrucciones para seguir la tarea; los contactos estaban hechos, el camino de difusión se había iniciado… incluso nos habían preguntado sobre la posibilidad de una visita de la Sra. Vassula a Asunción.

A partir de entonces empezó a reescribir, corregir y agregar detalles al libro de oración, para luego llevarlo a la imprenta. Un virus en el programa no lo dejó terminar. El 1º de junio me llamó para que tomara nota de los pasos a seguir, “pensé que tendría tiempo de sacar la publicación de la imprenta, pero el final se me vino encima”, dijo. Un nudo cerró mi garganta. Había hecho una entrega a la imprenta de pesos 2.000,00 y me entregó pesos 3.500,00 que faltaban, para entregarlo al retirar lo impreso. A partir de allí su oración era de acción de gracias por los dos años que el Señor le regaló para que pudiera conocerlo y acercarse a Él. Rezamos mucho. “Que se haga Tu voluntad” era su jaculatoria más frecuente. “Cuando digas, Señor” entre espasmos de dolor,  y adoptó una frase que halló en el libro del profeta Amós “saltaré de gozo cuando te vea llegar” decía que eran palabras del Señor para él. Esperaba ansioso el momento del “encuentro”. De vez en cuando decía “lo único que me inquieta es la inseguridad de saber si me voy a salvar”, “ten piedad de mi Señor, porque soy pecador” “confío en Tu infinita misericordia”.

Elijo para retratarlo una visita que hicimos a un enfermo de diabetes al que le amputaron la pierna y que se había definido ateo. Este se quejaba de su condición diciendo que no lo aceptaba. Cuando protestó por la cantidad de hijos que tenía una mujer de condición muy humilde que pasaba en ese momento frente a su casa Héctor dijo “cuando veo tantos niños me alegro de pensar ¡cuántos más tienen la posibilidad de conocer y amar a Dios!”. Lo visitamos dos veces, la última vez, el hombre lo despidió con lágrimas porque se imaginaba que no lo volvería a ver por la precariedad de la salud de Héctor, que ya caminaba con mucha dificultad. Cuando salimos de allí manifestó: “hay que amarlo mucho para que a través de nuestro amor pueda conocer a Dios, que es El Amor”

Anselma, Consagrada Laica Diocesana.  Misiones, Argentina. – Octubre 2009 (9).

Al verlos con emoción cómo comulgaban con las dos especies me conmovieron profundamente.

“No están compartiendo un simple Pan o Vino sino que están compartiendo a Dios Mismo. ¡Si tan sólo reflexionaran en este Misterio y lo comprendieran plenamente!” VVD 30.06.1999

El Padre Eduardo Silio administra la comunión a dos activos colaboradores en la organización del retiro y en la difusión de los Mensajes: Graciela Celli, quien falleció unos días después de finalizado el retiro y Gustavo Panizza quien lo hizo en la Navidad de  2012.Hace unos años atrás, comencé a conocer la Verdadera Vida en Dios.

La lectura de los mensajes recibidos por Vassula directamente desde la “Fuente del Amor” reconfortó mi espíritu como un dulce bálsamo y fue de a poco transformándolo.

Conocer a todas las personas que conforman la VVED, verlos con emoción cómo comulgaban con las dos especies y persignarse como lo hacen los cristianos ortodoxos, a mí que soy ortodoxa, me conmovieron profundamente. Sus testimonios de vida, inclusive el de Vassula, más los mensajes, los retiros y las peregrinaciones a las que asistí impactaron en mí de tal manera que en un momento mi corazón sintió un antes y un después. Sentí con mucho dolor que no era digna de llamarme cristiana, comencé entonces a cuestionarme sobre  mis actos, a revisar mis pensamientos, comencé paulatinamente a discernir y darme cuenta y hacerme cargo de todos mis errores que fueron y son muchos, pero que con la ayuda de Dios sigo en el intento de que sean cada vez menos e ir mejorando cada vez más las virtudes para poder así retribuirle a Dios todas las bendiciones recibidas.

Ana, Argentina – 30 julio 2014 (7)

Al recibir la Comunión, sentí la voz de Jesús que exclamaba: “¡SOY YO! SOY YO MISMO”

 

Jesúseucaris´ría_imageEn el año 2008 participé del Retiro de la VVD en Brasil. La primera charla fue acerca de la Misa ortodoxa. Yo nunca había participado en una y nos notificaron que al día siguiente se daría una Divina Liturgia -misa ortodoxa- a primera hora.

Por la noche estuve muy nerviosa porque no estaba segura de comulgar en una misa que no sentía que era mía… nunca logré dormir. Pasé la noche en vela tratando de analizar todo y a medida que pasaban las horas más me inquietaba. Finalmente cuando se hizo la hora de levantarnos, decidí que iba a participar pero no iba a comulgar.

Divina Liturgia en el V Retiro Latinoamericano de la VVeD- Brasil

Divina Liturgia en el V Retiro Latinoamericano de la VVeD

Al día siguiente entré al salón y vi la imagen de Jesús con la inscripción “mírame y sonríeme”. La misa ortodoxa comenzó. Al llegar la hora de comulgar, sentí que el Señor me llamaba hacia adelante (como una invitación). Al principio me resistí, porque había tomado mi decisión… pero a los pocos minutos, fui a comulgar y dije: “voy, Señor, para agradarte”. Al recibir la Comunión, sentí la voz de Jesús que exclamaba: “¡SOY YO! SOY YO MISMO” y repetía una y otra vez “¡SOY YO! SOY YO MISMO, EL MISMO… SOY YO…”;  al volver a mi lugar para dar gracias sentí que mi corazón latía tan fuerte que pensé que las personas que estaban a mi alrededor podían escucharlo. Sentí que mi alma quería salir del cuerpo y volar… nunca había sentido algo tan fuerte.

Mientras pasaba todo esto, se acabó el Pan consagrado y vi pasar a algunos sacerdotes católicos que fueron a buscar Hostias consagradas de la Misa apostólica romana (reservadas para la Adoración). Eso fue para mí un Signo asombroso. Aprendí que no había ninguna diferencia entre comulgar en una u otra liturgia. ¡El Señor Mismo me habló! Y me lo confirmó.

Magali, Argentina. – junio de 2014 (6).

Los Mensajes reavivaron mi interés por el ecumenismo

Mi descubrimiento de la VVD fue buscando por internet información sobre las Apariciones Marianas de Garabandal, cuyos mensajes había empezado a  difundir poco tiempo antes. Fue entonces cuando descubrí que estos Mensajes Divinos afirmaban que Garabandal era Verdadero y mencionaba la palabra Garabandal 66 veces, lo que me conmovió profundamente. Entonces me contacté por email con México para conseguir los libros. Desde allí se contactaron con Pablo Cuomo, quien me llamó inmediatamente invitándome a una conferencia que la testigo uruguaya Ana Lizarralde daría en la Catedral Anglicana de Buenos Aires, esa misma semana. Fue ahí donde tuve una visión general sobre la obra y compré el primer tomo de los Mensajes. Entonces comencé a ir cada sábado a un grupo de oración diferente al mismo tiempo que leía un tomo por mes.

Los Mensajes reavivaron mi interés de adolescencia por el ecumenismo y el diálogo interreligioso. Así que decidí comprometerme trabajando en grupos de ecumenismo parroquiales y como miembro de la Asociación de la Verdadera Vida en Dios.

A partir de los Mensajes comencé a disfrutar y a necesitar el rezo del Santo  Rosario, cuando antes lo hacía sólo cuando algo me angustiaba muchísimo o lo ofrecía en sacrificio porque me daba mucha pereza o no le encontraba el sentido a la repetición constante de Aves María.

Pude perdonar aquellas cosas que no comprendía de mi Iglesia y al mismo tiempo, visitando y conociendo miembros de otras confesiones cristianas, aprendí más sobre las cosas que nos separaban y sobre cuáles fueron los motivos que originaron nuestras divisiones. Descubrí posturas muy razonables analizando cada contexto histórico en el que se fue fragmentando el Cuerpo Místico de Cristo. Me enriquecí con el Rito Bizantino participando de talleres y ceremonias y que tanto me ayudaron a comprender a los hermanos cristianos ortodoxos. Admiro profundamente a los anglicanos, al ser yo cantante de coros, por su valoración especial de  la música litúrgica, y a los metodistas por su especial dedicación a los derechos humanos. Les agradezco a los luteranos el poder leer la biblia en mi propio idioma y mostrarme el profundo amor de Martín Lutero por la Virgen María y su defensa de las injusticias humanas. Dejé de ver a los ortodoxos como a unos anticuados aburridos, aprendiendo a  amarlos por todo lo que han conservado de los primeros cristianos, por su devoción por Cristo resucitado, por la especial  veneración de la Theotokos, su gran respeto por lo sagrado y sus tradiciones. Me enseñaron a contemplar los Iconos y a valorar el ayuno. Participé de encuentros entre Evangélicos y Carismáticos. Fueron sus recursos afectivos y expresivos los que me cautivaron al transmitirme amor y alegría por medio de los dones del Espíritu Santo, haciendo que afloraran mis más sinceras emociones espirituales.

Descubrí la importancia de la imposición de manos a la que muy pocos sacerdotes recurren por no darse cuenta que Jesús mismo les dio el poder de sanación por medio de sus manos consagradas.

El lenguaje de la Verdadera Vida en Dios me recordó la dulzura del Cantar de los Cantares, me llevó a releer Las Moradas de Teresa de Ávila.

Recurrí al sacramento de la Confesión con mayor frecuencia y a practicar la Caridad como una gran necesidad.

Encontré en la Verdadera Vida en Dios grandes amigos por su acompañamiento en la oración y en la vida personal. Aumentó mi amor por la Iglesia y por sobre todo encontré en la VVD, respuestas en el camino a seguir para conseguir la unidad plena de la Iglesia.

Lo que sí me escandaliza es que aun estemos separados y divididos, que se ataque tanto a esta revelación del Señor y de la Virgen y no haya más interés en la mayoría de los cristianos, por reconciliar el cuerpo místico de Cristo, que hemos fragmentado con nuestras diferencias teológicas y nuestra falta de amor.

Ruego al Señor que mis dificultades diarias no sean un obstáculo ni una excusa para no convertir mi vida cotidiana, en una VERDADERA VIDA EN DIOS.

Adriana del Carmen G, Ciudad de Buenos Aires, Argentina. – 12 de mayo de 2014 (4)

Me ha dado la certeza del camino por mí emprendido en torno al ecumenismo.

Semana de la unidad de los cristianos

La Verdadera Vida en Dios nos muestra la dulce pedagogía de nuestro Creador que en su amorosa disposición pone a nuestro alcance las Joyas de su Sacratísimo Corazón- reservadas para estos tiempos- por intermedio de su instrumento, la señora Vassula Rydén. Ha sido, es y será para mí una obra de lectura, meditación y oración constante que me ha permitido lograr una mayor intimidad con la Santísima Trinidad y me ha dado la certeza del camino por mí emprendido desde hace muchísimas décadas en torno al ecumenismo que he practicado desde siempre con los hermanos reformados y más recientemente con los hermanos ortodoxos. Corrobora, además, la maternal asistencia de la Virgen Santa, de los santos y de los ángeles, así como el inexorable triunfo de su Corazón Inmaculado junto al de su Hijo, predicho por otros instrumentos de raigambre católica. Ojalá que pronto, muy pronto, “seamos Uno”, reunidos alrededor de un mismo altar, para la mayor Gloria de Dios.

Celia Amanda S, Chubut, Patagonia Argentina.- 29 de Junio de 2014 (5)

“Un Pentecostés personal”

¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? (Hechos 2: 8)

Conocer la Verdadera Vida en Dios fue providencial, pues me encontraba pésimo en el estado de mi vida, pero el buen Dios me tenía una sorpresa. Así y todo un día me piden colaborar para una presentación de Vassula en mi zona y me puse a servir con una alegría que hacía mucho no sentía.

La experiencia vivida un día de Mayo de 2003 fue simplemente maravillosa. Vassula tenía una conferencia por la tarde y en la mañana fuimos hasta un canal de televisión para una entrevista, yo estaba feliz de tenerla en mi ciudad pero sin duda no tenía cabal medida de lo que significaban los Mensajes, pues hasta esos días frecuentaba un grupo de la Nueva Era y lo consideraba casi como hoy considero el Ecumenismo, los justificaba en todo y casi siempre creía que lo hacían todo por amor aunque me costara entender que sólo mi propio Yo valía en este mundo y no debía aceptar la necesidad de que el “profeta Jesús” me guiara. De pronto el periodista pregunta ¿Qué opina Dios de la Nueva Era? y los cristales de mis anteojos saltaron y tuve que buscarlos en la penumbra del estudio de TV, escuché que la respuesta fue: es algo diabólico. Y algo en mi corazón me aclaró que era lo que yo debía incorporar a mi pensamiento. La decisión de un nunca más en mi corazón fue instantáneo. El Señor me sacó de un lugar donde todo vale para la confusión de las almas. Ahora comprendo, y sólo por Gracia, que sólo Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

CFsozbnUIAAWkXDPor la tarde, después de una conferencia de casi tres horas maravillosas, vamos con todo el grupo organizador a cenar con Vassula; yo no participé mucho de la conversación pues mi inglés es más que rudimentario, pero todo era tan hermoso en ese momento pues ella contó de sus experiencias en otras naciones, y luego el tema fue la Virgen María y las apariciones en el mundo, en particular de una en el continente africano; de pronto ella le dice a Pablo y Ana “pregúntenle qué es lo que no comprendió pues está entendiendo todo en su propia lengua”; sentí una sensación que no puedo explicar, pero sin lugar a dudas fue así: comprendí todo lo que hablaban, PERO EN ESPAÑOL; lo hemos analizado tantas veces con Ana Lizarralde y sólo queda alabar a Dios pues grande es su misericordia, que nos regala un Pentecostés personal para su Gloria. ¿Cabe alguna duda de que Él es quien nos escribe el maravilloso Himno de Amor, llamado por Él “La Verdadera Vida en Dios”? Ojalá nadie, nadie, nadie dude jamás.

Inés, Argentina. – 5 Junio 2014 (31)

“el amor ilimitado del Señor: la promesa de que si conseguimos unificar las fechas de Pascua…”

“La Verdadera Vida en Dios es el Amor.

De a poco, esta vida verdadera fue adueñándose de mí, a través de los mensajes del Señor y llegó inesperadamente, como llegan a veces las cosas del Señor, porque todavía no sé quién  me envió un mail  invitándome  a una charla que una señora llamada Vassula Rydén iba a dar en Buenos Aires, allá por el año 2003.

No pude asistir a esa charla, porque tenía que viajar a Portugal, pero sí me aseguré de que mi marido fuera y me contara. Así fue. Y así llegaron los libros con los Mensajes, y así también empezamos a reunirnos en grupos de oración que compartían esta espiritualidad trinitaria.

Ahora puedo decir que esos hermanos con los que me reunía a rezar son hoy mi familia. Y con ellos me he consagrado a María, con lo que somos más hermanos, todavía.

Mi vida espiritual se ha enriquecido, ha crecido y madurado con las palabras que el Señor nos dirige a través de Vassula, y que debemos tomar como dichas para cada uno de nosotros, porque amorosamente así nos lo pide Él. Se trata para mí de una charla directa con Jesús, que me invita con paciencia y dulzura a convertirme en un “nosotros”, verdadero cortejo, que me fue conquistando.

Mi mayor sorpresa fue descubrir en este diálogo lo que Jesús nos ama, cosa que siempre escuché, pero que no tenía idea de cuánto, de lo mucho, del grado extremo de ese amor. Podría pensarse  que si dio su vida por nosotros debía ser inmenso. Eso pensaba yo, pero mi idea acabada la tuve al leer estos mensajes, cuando Vassula describía sus gestos, su mirada, su voz, al pronunciar las palabas más amorosas que jamás haya escuchado. Así me convencí y me dije a mí misma: Jesús me ama hasta la locura.

Tal descubrimiento hizo que me sumergiera cada vez más y me sintiera cada vez más atrapada por este Himno de Amor y descubriera, de golpe, que tenía más hermanos de los que  creía: “católicos, ortodoxos, protestantes, todos sois hijos míos”.

Fue una sorpresa grandísima saber esto, y enterarme de que era un escándalo y pecado gravísimo que estuviéramos separados, que estábamos respirando con un solo pulmón, que la Casa de Oriente y de Occidente debían respirar juntas, que debíamos unirnos, que todos teníamos que estar dispuestos a ceder, que debíamos trabajar mucho para esto, amén de vivir los mensajes, que debíamos orar constantemente para conseguir la Unidad…Y nuevamente, el amor ilimitado del Señor: la promesa de que si conseguimos unificar las fechas de Pascua, Él hará el resto.

Mi vida, ahora, se ha hecho de esperanza, porque vivo esperando este milagro, que veo cada vez más cerca, sabiendo que el Señor hará su voluntad.

Mientras tanto, mis labios y mi corazón aprenden a alabarlo, a glorificarlo, a ofrecerle mi nada a Él, expresando cada vez palabras más sublimes, que endulzan  y alivian los sufrimientos del Señor, mientras  trato de abandonarme totalmente a su querer.

Es un camino muy difícil porque son muchas las dificultades, las pruebas repetidas que me extenúan, sobre todo cuando pretendo hacer las cosas por mí misma, olvidándome del “nosotros”, de que sola es imposible dar un paso, y de que nunca seré útil para restaurar Su Santuario, si no soy una con mis hermanos, porque en esto se funda Su Iglesia.”

Beatriz D., Buenos Aires, – 25 de junio de 2014 (35)